Avances:
Programan la relocalización de sectores de fácil inundación El Programa Emprender abrió nuevos talleres en Villa San José Habilitarán un puesto fijo de matriculación en la Región Sanitaria IV
Pergamino

Hoy se celebra a San Roque, patrono de la pobreza y la enfermedad

El domingo será la celebración central en la parroquia del barrio Acevedo. (LA OPINION) El domingo será la celebración central en la parroquia del barrio Acevedo. (LA OPINION)

La celebración central se desarrollará el domingo: a las 15:30 será la procesión por las calles del barrio y luego se celebrará misa en el templo de avenida Vélez Sarsfield y Maipú.


Hoy la liturgia católica recuerda a San Roque, el santo asociado a la pobreza y a la enfermedad.
Como todos los años, la comunidad religiosa de la Parroquia, ubicada en la zona norte de nuestra ciudad, se prepara para festejar con alegría el día de su patrono aunque la festividad central se ha organizado para el próximo domingo.
Con el objetivo de preparar su espíritu para la celebración central, la comunidad de San Roque se encuentra atravesando la novena. En este marco hoy, día del santo, se celebrará misa en el templo de avenida Vélez Sarsfield y Maipú, a las 19:00

Fiesta
La celebración central se desarrollará el domingo; a las 15:30 será la procesión por las calles del barrio y luego el padre Adrián Galligani celebrará misa en el templo de avenida Vélez Sarsfield y Maipú. Se insta a los que asistan que lleven pan que luego será bendecido.
Después de la celebración religiosa se realizará un festival en el que habrá kermesse, juegos y servicio de buffet.

La historia del santo
San Roque nació a mediados del 1300 en Montpellier (Francia). Hijo único y tardío de una familia devota y muy pudiente (su padre era el gobernador de la ciudad), quedó huérfano muy pronto, a los 20 años.
Al perder a sus padres decidió vender todas sus posesiones y peregrinar a Roma.
Al poco de comenzar su peregrinación se desató en Europa la epidemia de la peste negra que acabó con la vida de un tercio de la población europea.
A partir de ese momento San Roque, que siempre había tenido devoción por los pobres y por los enfermos, y probablemente contando con algún conocimiento de medicina ya que en su ciudad natal se encontraba la que por entonces era una de las facultades de Medicina más prestigiosa de Europa (fundada en el Siglo XIII), comenzó a atender a los enfermos que habían contraído la enfermedad.
En su camino a Roma, cuando se encontraba en la provincia de la Toscana, en concreto en la ciudad de Acquapendente, se dispuso a ayudar en su hospital a los enfermos de la peste.
A muchos los curó haciéndoles tan solo la señal de la Cruz en la frente, a otros los ayudó en el "buen morir", y a otros muchos que fallecían, él mismo les cavaba las tumbas y les daba sepultura, ya que nadie se quería acercar a los cadáveres por miedo al contagio.
Siguiendo su peregrinar en la ciudad de Cesanea curó a un cardenal, el cual lo presentaría con posterioridad al Papa. En Rimini continuó sanando a la gente y predicando el Evangelio, pero cuando llegó a Piacenza contrajo la enfermad, y se retiró al bosque, a una cueva, para no suponer una carga ni una fuente de contagio para nadie.