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Pergamino

Indicadores y realizaciones claves que hablan del estado de salud de la población

El descenso de la mortalidad infantil y la ampliación de coberturas de vacunación son logros que deben mantenerse. (ARCHIVO) El descenso de la mortalidad infantil y la ampliación de coberturas de vacunación son logros que deben mantenerse. (ARCHIVO)

En las últimas semanas algunas noticias en materia sanitaria hablan de algunos avances que la ciudad ha conseguido producto de políticas públicas instrumentadas. El descenso de la mortalidad infantil, la ampliación de las coberturas de vacunación y algunas obras largamente anheladas representan logros. Pero hay otra cara de la moneda que espera sus concreciones.


En las últimas semanas fueron varias las noticias que dieron cuenta de importantes logros alcanzados en materia sanitaria. Por un lado el descenso histórico de la tasa de mortalidad infantil. Por el otro, el cumplimiento de las metas de inmunización para la prevención de enfermedades. Estas informaciones hablan de la resultante de políticas instrumentadas desde el sector público de salud que han podido sostenerse en el tiempo y que van reportando resultados.
La construcción de la nueva Guardia en el Hospital San José y la implementación de protocolos de atención que privilegian la atención de emergencias de aquellos cuadros que revisten gravedad y comprometen la vida por sobre otros que pueden resolverse en un plazo más largo de tiempo, es otra concreción que venía siendo largamente demandada. Con los ajustes lógicos que hay que hacer para que este sistema funcione como corresponde, la realización de la obra de infraestructura y el equipamiento potencia y amplía la capacidad de atención de emergencias en el principal efector de salud pública de la ciudad y la región.
Estas realizaciones podrían encuadrarse en el plano de los logros, seguramente acompañados por otros como la ampliación de la red de atención primaria de la salud y la construcción de espacios como el Centro Oncológico Pergamino, que una vez que se ponga en funcionamiento va a transformar el perfil sanitario de la ciudad para convertirla en un polo para el tratamiento del cáncer.

Tasa histórica
Tal como ha sido referido oportunamente por LA OPINION, haber alcanzado la cifra más baja de la historia en materia de mortalidad infantil es un tema que no puede quedar ausente de cualquier análisis sobre la marcha del sistema sanitario que pretenda hacerse, por cuanto esta tasa remite a un indicador sensible que habla más de lo que se sabe del estado general de salud de una determinada población en un momento histórico.
Lo que se consiguió no fue casual ni arbitrario. Por el contrario es el fruto de una serie de estrategias implementadas en forma sostenida. Durante el año 2018 la tasa local de mortalidad se ubicó por debajo de la media provincial y regional y fue del 5,9 por mil, siendo que Pergamino llegó a tener una tasa del 19.4 por mil y consiguió una curva descendente hasta alcanzar su índice más bajo el año pasado.
Distintas fuentes sanitarias consultadas coinciden en que esta cifra es la resultante de haber fortalecido el sistema de atención primaria en lo que atañe al control de embarazo y al seguimiento de los recién nacidos, una tarea en la que se articulan las acciones del primero y segundo nivel de atención. El componente de la inmunización también tiene impacto en el índice, lo mismo que las campañas de prevención y promoción de la salud que suponen un intenso trabajo territorial.
En este sentido, en el momento de presentar el índice correspondiente a 2018, las autoridades de la Secretaría de Salud del Municipio destacaron la labor de ginecólogos, trabajadoras sociales y pediatras y resaltaron la articulación con el Hospital San José en la estrategia.
Asimismo destacaron la importancia del cumplimiento de los esquemas de vacunación de los bebés menores de un año y el respeto a ciertas pautas para prevenir enfermedades potencialmente graves, como las infecciones respiratorias agudas bajas.


Más cobertura de vacunación

Otro de los logros que merece ser destacado cuando se analizan las políticas instrumentadas en materia de salud pública es la inmunización. Un comunicado reciente emitido por el Gobierno de Pergamino señala que en el año 2018 se aplicaron más de 90 mil dosis de vacunas y en lo que va de este año 38.000 dosis, con una cobertura poblacional que representa un gran logro en materia de salud pública.
La inmunización es una de las intervenciones de salud más eficaces y en ese sentido conseguir ampliar el acceso a la inmunización es una tarea primordial del Estado local que se ha asumido como una prioridad que exhibe resultados ciertos.
En este sentido la labor alcanza no solo la vacunación en los espacios habilitados para tal fin sino la tarea “extramuros” que forma parte de la política sanitaria y que permite el acercamiento a la comunidad con estrategias de prevención y concientización que rinden frutos en el mediano plazo.
De acuerdo con las estadísticas difundidas en los últimos días por la Secretaría de Salud del Municipio, en el año 2018 se pudieron aplicar un total de 91.129 dosis de vacunas que forman parte del calendario oficial Para lograrlo, el área se hace presente no solo en sus espacios municipales, como el Vacunatorio y todos los CAPS del Partido de Pergamino, sino también en instituciones, pueblos, barrios y entidades educativas: se recorre el territorio con asistentes sociales, controlando libretas y colocando las vacunas faltantes; se visitan los colegios para abastecer con vacunas y brindar charlas a alumnos, padres y docentes sobre vacunación segura; se completa el calendario de vacunación para las chicas que se habían vacunado contra HPV a los 11 años o no lo habían hecho nunca; en los colegios del Partido se vacuna a mayores de 15 años que no tienen colocada la vacuna contra la Fiebre Hemorrágica Argentina, entre otras medidas que apuntan a llegar a toda la población. De los datos oficiales se desprende que la cobertura de vacunación de la población se incrementó significativamente en los últimos años, lo que habla a las claras de una acción que ha conseguido sostenerse y que reporta resultados que repercuten positivamente en la salud de la población. Tal como se informara oportunamente, en 2016 se habían aplicado apenas 53.121 dosis; en 2017, 61.430 y en 2018, más de 90 mil vacunas.

El reclamo del Instituto Maiztegui sigue sin ser escuchado por autoridades. (ARCHIVO LA OPINION)


La otra cara

Así como las noticias de los últimos días muestran cuestiones alentadoras en relación a logros que va alcanzando la ciudad en materia de salud pública, a la par de ello ningún análisis que se haga puede desconocer ni soslayar otras cuestiones que preocupan como la acuciante situación que vive el Instituto Nacional de Enfermedades Virales Humanas “Doctor Julio Maiztegui”. Si bien la difícil situación financiera que afronta el organismo que depende de la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (Anlis) no es resorte de la administración local- tampoco lo es el Centro Oncológico que fue creado con fondos del Gobierno nacional a través del Plan Nacional de Medicina Nuclear y sin embargo muchas veces se publicita como si fuera una concreción propia-, atender lo que sucede en el Inevh es una responsabilidad de la política que debe intervenir también con criterios de proximidad y pertinencia para que el normal funcionamiento del Instituto se restablezca.
Vale recordar que el Instituto Maiztegui es el único productor mundial de la vacuna contra la Fiebre Hemorrágica Argentina, cuya elaboración está suspendida como consecuencia del desfinanciamiento que sufre la institución y las severas dificultades que presenta en materia de equipamiento la planta de producción de este biológico incluido en el calendario de inmunización nacional y que no se fabrica en ningún otro sitio. Fuera de toda consideración de tipo política, este es el problema de salud pública más grave que exhibe esta ciudad por estas horas y que impacta en una amplia región del país sin que la dirigencia parezca advertirlo. Tras algunas demostraciones más gestuales que de verdadera acción política, la realidad del Instituto Maiztegui ha quedado presa de la encerrona de intereses que parecen ir a contracorriente del sentido común. Con un stock de apenas 200.000 dosis de vacuna Candid I y sin capacidad de producir, la falta de respuesta al reclamo que hacen los trabajadores del Instituto, huérfanos de una voz con autoridad que los represente ante las autoridades nacionales que son las que deben aportar los fondos para subsanar falencias de infraestructura y equipamiento, lo único que hace es desproteger a la población de la zona endémica de Fiebre Hemorrágica Argentina que observa con preocupación cómo el país dejó de producir la única vacuna probadamente efectiva para controlar una enfermedad que no es erradicable y de la que se siguen reportando casos con índices de letalidad similares a los que se registraban en las épocas de las grandes epidemias. Esta cuestión marca la cara “oscura” de la salud local, esa que por fuera de algunos gestos de carácter simbólico, la dirigencia local parece decidida a no atender.

En la Guardia

Fruto del informe publicado el domingo pasado por LA OPINION fueron diversos los mensajes recibidos de parte de usuarios de la Guardia del Hospital Interzonal General de Agudos San José. Así como algunos se mostraron conformes con la implementación de un nuevo protocolo de atención que privilegia la “urgencia” y no “el orden de llegada” de los pacientes; la gran mayoría se mostró molesto no solo por la modalidad de atención sino por el trato recibido en el contexto de atención. Sin abundar en las cuestiones particulares de cada caso, lo que se desprende de las opiniones como común denominador es el malestar que genera la “espera”, lo que habla a las claras de un modo de utilizar la Guardia que no se condice con el que rige en distintas partes del mundo y que contempla la calificación de los cuadros clínicos por su gravedad para darles la prioridad de atención.
Algunos lectores, a través de las redes sociales de LA OPINION y en mensajes enviados tras la publicación del informe refieren varias horas de demora en la atención. Algunos se quejan por la existencia de poco personal de enfermería que es el que realiza la clasificación del triage y demandan un “mejor trato” por parte de los agentes que están en el sector de admisión.
Lo cierto es que por costumbre la Guardia del Hospital se emplea muchas veces como un consultorio externo con horario extendido al que se acude en algunas ocasiones por cuadros de salud que no revisten urgencia. Esto es lo que pretende modificar el nuevo sistema y para eso no menos cierto es que deben articularse mecanismos para educar a la población al tiempo que dotar al sistema de salud de otros espacios que funcionen apropiadamente, como los consultorios de demanda espontánea en la órbita hospitalaria, para descomprimir el trabajo de la Guardia. Asimismo, urge la tarea de optimizar la articulación con la atención primaria de la salud. También, optimizar con los recursos humanos disponibles la atención que se brinda en el Servicio de Guardia y el modo en que se asiste a los pacientes que aseguran en algunos casos sentirse “maltratados”.
Del otro lado, es necesario oír la propia voz de los profesionales de la salud, que si bien trabajan en un espacio mucho más confortable desde el punto de vista de la infraestructura, son parte de un sistema colapsado en el nivel de demanda y que al mismo tiempo se están acostumbrando ellos mismos a trabajar con otra modalidad de atención.
Si bien es real que la nueva Guardia funciona de esta manera en una fase de transición hasta que se construya el nuevo sector de emergencias para la atención de adultos y que se está en épocas en los que suelen darse los picos de consultas por diversas patologías, lo que no puede demorarse es la puesta en marcha de estrategias de sensibilización comunitaria orientadas a crear conciencia en los vecinos respecto de la verdadera función de una guardia de emergencias que está pensada para resolver aquellas situaciones en las que se pone en juego la vida.

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