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Inmunización contra el VPH: entre controversias y beneficios, una oportunidad para el diálogo

Algunas noticias sobre supuestos efectos indeseados asociados a la vacuna despiertan una señal de alerta. El Programa Nacional de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles ratifica la seguridad de la misma. Otras voces señalan ciertos reparos e invitan a evaluar con pediatras los riesgos y beneficios. En el medio, la incertidumbre de los padres, que deben aplicar las dosis a sus hijas para cumplir con la obligatoriedad del calendario.

La circulación a través de redes sociales y distintos medios internacionales de una noticia que dio a conocer el caso de una familia de la provincia de La Rioja, en España, que le ganó al Estado un juicio a causa de un problema de salud sufrido por una niña tras la aplicación de la vacuna contra el VPH puso en la escena pública una señal de alerta respecto de la inocuidad o no de esta vacuna y varios países han decidido retirarla de sus esquemas para resguardarse del perjuicio económico que significaría tener que afrontar los costos de demandas que pudieran generarse. Como contracara hay otros países que están comenzando a evaluar la estrategia de aplicarla en los varones. En Argentina la vacuna que se promociona como “la que previene el cáncer de cuello de útero” cuando en realidad lo que previene es la infección por VPH -un virus que en el aparato genital de mujeres y varones genera una verruga que en algún momento puede degenerar y transformarse en cáncer- es de aplicación obligatoria en niñas de 11 años.

Ante la irrupción de noticias que “coparon” las redes sociales y generaron alerta en muchos padres y teniendo en cuenta que este tipo de información debe ser manejada con prudencia, LA OPINION buscó obtener opiniones calificadas que pudieran clarificar la mayor cantidad posible de aspectos relacionados con esta cuestión. A nivel local, fuentes de la Región Sanitaria IV aportaron información sobre la normativa oficial y estadísticas sobre la respuesta a la inmunización. Desde la Secretaría de Salud del Municipio, a través de la Dirección de Epidemiología y Estadística, defendieron la estrategia oficial de haber incorporado la vacuna al calendario por considerar que “la inmunización es un arma efectiva y poderosa contra el VPH y la vacuna es efectiva y segura de acuerdo con los últimos reportes del Programa Nacional de Enfermedades Inmunoprevenibles”.

Desde la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), en tanto, promueven la vacunación y pediatras que trabajan en el sector privado la aconsejan en consultorios, aunque se muestran abiertos al diálogo con padres y a recibir inquietudes que se generan en torno a un tema que en el mundo genera no pocas controversias.

En este contexto, LA OPINION tomó contacto con la doctora Verónica Baró Graf, médica clínica de la ciudad de Rosario, especialista en Educación Sexual que días pasados brindó una charla en las instalaciones del Colegio San José de los Hermanos Maristas, donde tomó contacto con padres, docentes y alumnos. Con una opinión personal sobre el tema, la profesional promueve la necesidad de un diálogo que “a cada uno le permita evaluar los riesgos y beneficios al momento de decidir la aplicación o no de esta vacuna”. 

Baró Graf entiende que la vacuna contra el VPH tiene que ser una oportunidad “no sólo para vacunar a nuestras hijas si decidimos hacerlo luego de la consulta con el pediatra sino para charlar sobre sexualidad y otras enfermedades de transmisión sexual porque no todo se resuelve con una vacuna”.  La médica aclaró que “Argentina es uno de los países que tiene mejor cartilla de vacunación y esto significa que el Estado ha invertido en vacunas para su población, algo que es muy beneficioso para la prevención de muchas enfermedades, de hecho han mermado las enfermedades eruptivas gracias al calendario de inmunización del país y la propia Organización Mundial de la Salud sugiere a Europa adoptar un esquema similar al de Argentina”.

“Ahora, particularmente en el caso de la vacuna contra el VPH, considero que está promocionada como la panacea cuando en realidad no lo es”, opinó.

En este punto, recordó que la infección por VPH “se transmite por contacto genital a través de una relación sexual o por contacto con los órganos genitales de mujeres y varones que han sido infectados por este virus; por eso para evitar la infección no alcanza con usar preservativo, ya que la verruga puede aparecer en la piel cercana a la zona genital y transmitirse por contacto”.

“La particularidad que tiene el papiloma virus es que una vez que ingresa queda en el cuerpo para siempre, aun cuando se logre extraer la verruga, y hace su aparición cada vez que bajan las defensas de la persona infectada. En algunos individuos el papiloma virus recrudece y con el tiempo puede suceder que la verruga se malignice y provoque un cáncer”, agregó y recordó que la infección por VPH es una de las principales causas del cáncer de cuello de útero en la mujer y de cáncer de pene en el hombre.

Ahora bien, con respecto a la vacuna refirió que “está aprobada y puede ser una buena herramienta de prevención de la infección en poblaciones que por ahí no tienen otro método para evitar el contagio. Pero no todo puede descansar en la vacuna, porque además es una vacuna que, si bien está aprobada, no tiene muchos años de existencia y esto es importante saberlo porque las vacunas prueban su eficacia e inocuidad con el transcurso de los años”.

“Como la vacuna tiene algunos efectos colaterales, si uno la coloca protege contra el contagio del papiloma pero puede producir alteraciones en otros tejidos y desencadenar cuadros no deseados”, advirtió e hizo referencia a que algunos ministerios de Salud han decidido “no hacerse cargo de las consecuencias y la retiraron del plan de vacunación por lo oneroso que puede resultar para el Estado asumir los costos de posibles demandas. No dicen que no sea válida, sólo que no están dispuestos a soportar los costos de posibles futuras demandas”. 

Asimismo reconoció que “es difícil demostrar la relación entre una cosa y la otra”, sin embargo planteó que “cuando se comienzan a observar casos de mujeres sanas y jóvenes que presentan determinados cuadros posteriores a la aplicación de la vacuna, se empiezan a hacer asociaciones y de hecho en La Rioja, España, una familia le ganó un juicio al Estado, lo que significa que se logró demostrar la relación entre la aplicación de la vacuna y una lesión en los nervios de una niña que sufrió un cuadro de parálisis ”.

En lo que respecta a la situación de Argentina, indicó que “el país no sólo no se ha hecho eco de estas controversias, sino que impulsa la vacunación”.

 

La vacunación y la escuela

Considerando que en Argentina la vacunación contra el VPH es obligatoria y que muchas veces las escuelas, donde hay población cautiva, se transforma en escenario para asegurar amplios niveles de cobertura, Verónica Baró Graf insistió en que “la obligatoriedad de la vacunación es del Estado que debe ofrecer las dosis correspondientes, pero los padres pueden tener la decisión libre de aplicar esta vacuna a sus hijas o no hacerlo, se trata de niñas menores y la potestad es de los padres”.

“Los padres pueden presentar razones personales y señalar que han tomado conocimiento sobre cuestionamientos sobre posibles secuelas pero fundamentalmente pueden aprovechar este tema como una oportunidad para indagar, para hablar con los pediatras e informarse y recién entonces tomar una decisión”, sugirió y planteó que “cuando se ve la palabra ‘obligatoria’ tanto los papás como los docentes se asustan, pero lo conveniente es informarse”.

 

Error de concepto

A juicio de la doctora Baró Graf existe un error de concepto cuando se considera que la vacuna  “es contra el cáncer de cuello de útero”.

“A las niñas no se las vacuna contra el cáncer, se las vacuna contra la infección del VPH”, planteó y recordó que “hay posturas que señalan que el 90 por ciento de los casos de cáncer de cuello de útero es por el papiloma virus y otras que refieren que el 70 por ciento se da por esta causa, es decir que hay otros factores que predisponen al desarrollo de esta enfermedad, lo que hace que aún teniendo la vacuna se deban seguir realizando los controles ginecológicos de rutina, con una gran ventaja, que el cáncer del cuello de útero se hace incurable a los dos años después de haber aparecido porque primero tiene un proceso in situ y abordado a tiempo se cura”.

“Es un error creer que porque le coloco la vacuna salvo a la niña del cáncer”, añadió  y alertó que como esa es una consideración popular, se bajan los niveles de prevención y de cuidado. “Por eso insisto en que el tema de la vacuna es una buena oportunidad para el diálogo”, concluyó.