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Inspección General aporta más agentes de tránsito cerca de las escuelas

Los problemas con el tránsito en las inmediaciones de las escuelas es algo que todos los días provoca inseguridad vial. (ARCHIVO LA OPINION) Los problemas con el tránsito en las inmediaciones de las escuelas es algo que todos los días provoca inseguridad vial. (ARCHIVO LA OPINION)

Más allá de que parezca redundante, los inspectores muchas veces no dan abasto en las inmediaciones de los edificios escolares y esto se debe a la desaprensión de los padres que violan todo tipo de normativa. Estacionar en doble fila o andar en motos sin casco, son faltas recurrentes que se notan en el ingreso y egreso de los alumnos.


Durante el ciclo lectivo es normal que se generen problemas con el tránsito en cercanías de los edificios escolares dado que gran parte de la ciudadanía hace caso omiso a las normativas de tránsito y esto provoca complicaciones. “Es una cuestión que todos los años sucede, estacionan en doble fila, circulan con las motos por las veredas y lo más peligroso es que van más de dos personas en las motos”, se indicó desde Inspección General con respecto a las infracciones más comunes que se labran en los operativos de rutina.
“Nos resulta llamativo que muy pocos respetan las normativas y andan con chicos en las motos o en los autos, se bajan en cualquier parte dejando las puertas abiertas o lo más complejo para la seguridad vial es el tema de las motos, que en muchas situaciones son más de tres los que viajan”, resaltaron ante la consulta de LA OPINION sobre el aumento de agentes para el control en las inmediaciones de las escuelas.
Cruzar la calle sin mirar, a mitad de cuadra entre vehículos o con el semáforo en rojo, casi siempre corriendo porque se llega tarde; o viajar en moto sin casco son las conductas de riesgo más extendidas entre los escolares en los establecimientos de la ciudad. “Sumemos la congestión frente a los edificios educativos porque nadie quiere dejar el auto a unas cuadras y llegar caminando, es imposible que todos puedan parar en la puerta de la escuela aunque parecen cosas que no se entienden”, reconocieron desde esta dependencia con oficinas en Tucumán al 200, dado que todos los años existen inconvenientes como accidentes, congestión en el tráfico y accidentes con niños involucrados.

Andar sin el casco
Mientras que en algunas zonas de la ciudad se percibe una importante cantidad de gente con el casco para circular en sus motos, en las cercanías de las escuelas muchas veces se ven que no llevan los cascos ni los padres ni los chicos “y esto no puede permitirse de ninguna forma, ya que siempre se notificó sobre la situación; los inspectores nos cuentan que son reiteradas las faltas sancionadas a una misma persona que no muestra demasiada preocupación. Incluso terminamos secuestrando esa motocicleta ante el reclamo de los restantes transeúntes”, reconocieron.
Lamentablemente parece que, pese a las normas vigentes y a la frecuente existencia de niños y adolescentes víctimas de siniestros viales, los agentes de tránsito, los policías y el personal de la Patrulla Urbana, no pueden hacer entender el riesgo que implica andar sin los elementos de seguridad que protegen a la hora de una colisión.
“Es preocupante lo que vemos; muchas veces notamos que nadie cumple ninguna de las normativas, se estacionan en medio de la calle y ni siquiera utilizan el casco como una herramienta para evitar que en caso de accidentes, tengan una lesión más grave”, señaló uno de los inspectores que trabaja en este tipo de programas de control reconociendo a su vez que “les advertimos sobre los riesgos que hay de andar de esa manera, pero pocos son los que toman conciencia ya que al otro día los vemos de la misma manera”.

Problemas a diario
Al dialogar con los responsables de llevar adelante la labor de prevención, coinciden en que “directamente hay vecinos que ignoran la presencia del inspector y suben a chicos sin el casco, aunque muchas veces son hasta más de dos los alumnos que se sientan en la moto para irse de la escuela”, explicaron.
“Nos dejan los autos estacionados en doble fila con las balizas prendidas y se bajan por alrededor de diez minutos, atrás llega otro padre y hace lo mismo, y cuando uno observa terminan siendo 4 ó 5 los autos en esa posición”, agregaron sobre una particular situación que se da en muchos casos.
También los agentes consultados por LA OPINION reconocieron que “los vecinos de las escuelas se terminan resignando a que le paren el auto en la puerta del garaje o les dejen las motos arriba de las veredas, prácticamente no pueden salir de sus casas por este comportamiento equivocado que es motivo de infracción”, indicaron.
“Y lo más llamativo es que cuando se les explica que están mal ubicados, muchos se enojan”, señalaron en esta área confirmando que durante todos los días de clases hay puntos que son más conflictivos, como las escuelas Normal; Nº 1 y Nº 2; entre otras.