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Pergamino

Instituto Maiztegui: ¿Cuál es la verdadera dimensión del desfinanciamiento?

La voz del personal del Instituto es unánime respecto de un proceso de “desfinanciamiento”. (LA OPINION) La voz del personal del Instituto es unánime respecto de un proceso de “desfinanciamiento”. (LA OPINION)

Mucho se habló del quite de funciones pero poco de una advertencia que hace el personal de la institución sobre los recursos que se asignan al Inevh. Datos a los que tuvo acceso LA OPINION señalan que el presupuesto no ha experimentado un crecimiento acorde al dinero que maneja el nivel central. 


Hace unos días la decisión de la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (Anlis) de centralizar el diagnóstico de Hantavirus en el Instituto Malbrán, quitando de este modo al Instituto Nacional de Enfermedades Virales Humanas “Doctor Julio Maiztegui” (Inevh) una función que venía desarrollando desde el año 1993 encendió una luz de alerta respecto de la realidad que vive la institución con sede en nuestra ciudad.

Si bien la medida fue argumentada en términos técnicos por las propias autoridades de la Anlis- que acotó la medida a la duración del brote de Hantavirus en Epuyén-, motivó una fuerte movilización en el seno de la comunidad que institucionalizó el tema en el Concejo Deliberante- donde se aprobó por unanimidad una resolución para que se revise la decisión y se restituya al Inevh la función de diagnóstico-. A la par de ello, a través de las redes sociales se viralizó un mensaje que hacía referencia a una situación mucho más compleja que afronta el Instituto y que se atribuye desde el seno mismo del centro de salud a una sostenida política de desfinanciamiento por parte de la administración central.

Mucho se habló del quite de funciones, pero poco se dijo oficialmente de la realidad que vive el Instituto Maiztegui, un centro que es referencia para el estudio y diagnóstico de varias enfermedades, en relación a su presupuesto y a las dificultades que denuncia el personal para el normal desarrollo de sus tareas. En este contexto cuál es la verdadera dimensión del desfinanciamiento y en qué medida esta coyuntura y las decisiones que se toman desde la Anlis pueden afectar el desarrollo futuro de las actividades del Maiztegui son interrogantes que se plantea la ciudadanía cuando escucha que funcionarios y científicos discuten con argumentos contrapuestos la realidad de una institución que Pergamino y la región sienten como propia y que el mundo reconoce por su accionar.

Por lo menos públicamente no hubo precisiones de los gestores políticos respecto del desfinanciamiento y tampoco aclaraciones oficiales que desmintieran esta advertencia que hacen profesionales y personal de la institución. Con el propósito de indagar en este aspecto, el Diario LA OPINION accedió a información que revela que en los últimos años el presupuesto destinado al Instituto Maiztegui prácticamente no ha sufrido modificaciones en términos nominales, lo que significa que no tuvo ajustes inflacionarios.

Del análisis de la información a la que se puede acceder a través del sitio Web de la Oficina Nacional de Presupuesto se desprende que del 2008 al 2018 el presupuesto destinado a la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (Anlis) -organismo del que depende el Instituto Maiztegui- se incrementó diez veces (pasó de contar con 88 millones en 2008 a 802,5 millones en 2018), y se observa que en los últimos años una buena proporción de los recursos asignados se centralizó en el nivel central, con el consiguiente uso discrecional que refieren quienes conocen de cerca la dinámica de funcionamiento del sistema científico.

Los empleados del Maiztegui, que se han unido en un reclamo con voces unánimes, sostienen que el desfinanciamiento es un proceso que se viene dando desde hace tiempo y advierten una profundización en el último año. Esto preocupa por el impacto en la tarea científica y técnica que despliega la institución que es reconocida internacionalmente por su labor en materia de salud pública.

Desde el propio Instituto se ha señalado públicamente que en la utilización de los recursos del Tesoro Nacional no fue priorizada ninguna función ni actividad del Instituto Maiztegui, como así tampoco las obras de reacondicionamiento de la planta de producción de vacunas de uso humano, como tampoco el reemplazo de equipamiento obsoleto para la planta de Pergamino, que es la única en el mundo que produce la vacuna contra la Fiebre Hemorrágica Argentina.

La evolución presupuestaria

Si se realiza una comparación de las partidas destinadas al Instituto Maiztegui para la adquisición de insumos y equipos en 2008 y en 2018, se observa que el Inevh recibió en el 2008 10,5 millones de pesos (equivalentes a 3,3 millones de dólares) y el año pasado 12,1 millones de pesos (equivalentes a 400 mil dólares). Estos valores corresponden a los montos consignados en el anteproyecto de la ley de presupuesto presentado por la Anlis, pero si se consideran los montos que efectivamente estuvieron disponibles para compras, resultaron sensiblemente menores por cuanto los servicios básicos terminaron representando un porcentaje mayor al estimado. A esto hay que agregar que de acuerdo a lo expresado por personal del Inevh, en el año 2018 las solicitudes de compras elevadas al nivel central no fueron materializadas en su gran mayoría, lo que agravó el panorama.

El impacto en la tarea

Producto de la falta de recursos se fueron postergando las acciones de mantenimiento y renovación de equipamiento e infraestructura, algo que impacta sobre la funcionalidad del Instituto Maiztegui, por cuanto si bien en otro momento tanto las instalaciones como los equipos se encontraron plena y adecuadamente operativas, hoy no están en las condiciones óptimas necesarias para garantizar la producción de vacuna.

En este contexto, la principal preocupación está puesta en la consecuencia que estos números y estas realidades pueden tener en el sostenimiento de las distintas actividades que desarrolla el Inevh incluido el funcionamiento de la planta de producción de biológicos. Con recursos escasos y recortes que aseguran se han transformado en “moneda corriente”, surgen dudas legítimas respecto de cómo garantizar el mantenimiento preventivo de los equipos y la compra de insumos para la producción de bienes y servicios que realiza el Instituto Maiztegui y que son requeridos por el país para dar respuestas eficientes que comprometen nada más y nada menos que la salud pública.

En un escenario incierto de voces y argumentos encontrados, lo que se interpreta tanto de los datos económicos como del señalamiento que ha hecho público el personal del Instituto es una advertencia clara respecto de un proceso que viene dándose desde hace tiempo y que, aseguran, perjudica el funcionamiento de una institución con 40 años de vida, pensada y sostenida con el esfuerzo de sus trabajadores y el acompañamiento de la propia comunidad para contribuir a la mejora de la calidad de vida de los habitantes del país.