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Pergamino

La difícil tarea de empresarios e industriales para mantenerse en el mercado y superar la crisis

En un contexto económico complejo, los empresarios comienzan a moverse más rápido para idear cambios y salir adelante. (PRIAL MEJICO) En un contexto económico complejo, los empresarios comienzan a moverse más rápido para idear cambios y salir adelante. (PRIAL MEJICO)

En medio de una producción que hace tiempo no repunta, con ventas que caen sostenidamente y costos que se incrementaron, muchas Pymes y comercios locales sobreviven haciendo malabares para sortear la recesión. LA OPINION entrevistó a algunos de ellos y hubo coincidencia en las maniobras que implementan primero para a resistir, después para sobrevivir, y finalmente a desafiar la coyuntura. 


La tormenta no pasa, posiblemente porque no sea solo tormenta financiera sino una crisis de magnitud, como otras que hemos conocido, pero distinta también porque nada es igual y hay otros factores en escena que no tienen que ver con lo financiero ni la macroeconomía argentina sino con fenómenos mundiales, como la intrusión de la tecnología digital y comunicativa en todos las actividades comerciales. La transición de viejas a nuevas formas siempre deja sus caídos, aquellos que no logran reconvertirse o, como es el caso, el proceso de cambio se ve sacudido por un “meteoro”, como lo son la devaluación del dólar, la inflación y la recesión, tres factores que anulan todas las previsiones que se pudieron haber hecho para crecer o para reconvertir un negocio.

No es tormenta, estamos en crisis y no sabemos hasta cuándo. Por lo pronto, incluso los más optimistas oradores oficiales han vaticinado que los dos años por venir serán duros.  ¿Qué hacen los pequeños comercios para sobrevivir? ¿Y los grandes empresarios para sostener a sus empleados produciendo menos, porque la gente no tiene para comprar lo mismo que antes? El Gobierno ya anticipó su plan anti crisis: ajuste. ¿Y el sector privado cómo encarará lo que se viene?

Malabares

En medio de una producción que hace tiempo no repunta, con ventas que caen sostenidamente y costos que se incrementaron, muchas Pymes y comercios vienen haciendo malabares para mantenerse en el mercado y tratar sortear la recesión. El no experimentar alzas en su actividad, obliga a los empresarios y comerciantes a redoblar esfuerzos en encontrar estrategias para darle continuidad al negocio.

Disminuir gastos, negociar ofertas con proveedores, optimizar tiempos muertos y hasta comunicar a los trabajadores la situación de la empresa para obtener su colaboración son algunas de las iniciativas que vienen activando para sortear la crisis. Pero en la medida que pasa el tiempo y la recuperación no llega, los empresarios comienzan a moverse más rápido para idear cambios y salir adelante. En Pergamino, esa es la tarea que están haciendo la mayoría de las pequeñas y medianas empresas.

Moverse rápidamente

Con el afán de saber cuáles son las estrategias que implementan los empresarios y comerciantes locales, LA OPINION obtuvo testimonios de primera mano. Los referentes del sector coinciden en que la mayoría las maniobras que implementan están orientadas, primero, a resistir, después a sobrevivir, y finalmente a desafiar la coyuntura.

Las iniciativas dependen mucho del nivel de recesión de cada firma, que hoy es muy heterogéneo. No obstante es dable destacar que las empresas se están moviendo como nunca antes y actuando con rapidez ante los cambios del nuevo entorno. El objetivo inmediato es seguir de pie y sostener el empleo a la espera de que la situación se revierta.

Desde 2001

En diálogo con los protagonistas de esta historia, el Diario advirtió que ellos coinciden en que desde la crisis de 2001-2002 no se veía un escenario tan difícil para las Pymes. A las caídas de ventas, se suman subas extraordinarias de costos y las altas tasas de interés, que obliga a muchos empresarios a replantear su negocio y mientras tanto a sobrevivir en un mercado que se viene achicando producto de la recesión.
Si bien desde que la Argentina inició su ciclo de recuperación económica, en el año 2003, hubo periodos difíciles, como lo fueron los años 2008 y 2009 con la crisis del campo y la crisis financiera internacional, o el año 2014, en la actualidad se combinan diferentes problemáticas que ponen en jaque al empresario, según sostuvieron los referentes consultados.

Lo último que se pierde

Es cierto que, en general, la recesión actual encuentra a las empresas con bajos niveles de productividad. El contexto de cambio mundial tampoco ayuda, porque invita a cambiar procesos para estar “a tono” con la demanda. Pero eso es más complejo para los argentinos en este momento ya que no están en condiciones de invertir en tecnología y capacitaciones. Además, la “mudanza” a nuevas formas de producir y comercializar lleva implícita la reducción de personal, lo cual además de ser nocivo para la sociedad por la pérdida de puestos, también es inasequible para el empleador, que no puede hacer frente al costo de las indemnizaciones.

No obstante este cuadro, los empresarios y comerciantes locales advierten “una luz al final del túnel”; puede ser por el hecho de que hay confianza en que esta gestión ha introducido cambios muy profundos y positivos en la política o bien puede ser que, como argentinos, ya han salido de otras crisis peores. Pero les preocupa no percibir señales claras y concretas de parte del Gobierno, lo que genera un sentimiento de desprotección.

La mirada de un industrial y comerciante

Daniel Lambré es el propietario de una distribuidora mayorista de productos alimenticios y también cuenta con una fábrica de bases para la industria alimenticia, precisamente, baldes y potes. En primera persona, Daniel contó a LA OPINION su sorpresa porque “esta crisis es de gran magnitud”, siendo uno de los principales problemas la baja del poder adquisitivo. “Siempre nos hemos caracterizado por tener una mirada positiva ante este tipo de situaciones y tratamos en este sentido de llevar adelante acciones para que el cimbronazo no nos afecte tanto. Esto no quiere decir que no veamos la difícil realidad económica del país”, contó Daniel.

Atentos a la demanda

La complejidad de la situación hace que este empresario y comerciante implemente diversas estrategias paliativas. Reveló que con su gente analizan permanentemente cuáles son las tendencias de consumo que se van a imponer. “Ante cualquier dificultad, los consumidores tienden a modificar hábitos ya que no pueden dejar de consumir el alimento, una necesidad básica, pero entendemos que cuando se reduce el poder adquisitivo las personas dejan de consumir las primeras marcas, se vuelcan a productos más baratos, de un fraccionado más pequeño, con menores cantidades. En este marco hablamos con nuestros proveedores y con las fábricas que representamos para que tengan en cuenta la situación y así podamos estar preparados”, dijo Lambré.

Inestabilidad en precios

Otra de las dificultades que se advierte está relacionada con los constantes incrementos de los precios de los diferentes productos que constituyen la canasta básica alimentaria. Incluso se ha registrado que en algunos comercios los productos no tienen precio. Al respecto, Lambré dijo que “el tema es que no tenemos precios por parte de las fábricas y nosotros no podemos dejar de entregar productos a nuestros clientes. El propósito es buscar un equilibrio entre vender, que es a lo que nos dedicamos, y reponer la mercadería que vendemos. Esta tarea no es fácil, debemos ser muy ágiles a la hora de tomar decisiones”.

Socios estratégicos

Los pagos también generan situaciones indeseadas para Lambré y todos los empresarios que, como proveedores, trabajan con cuentas corrientes: “Tratamos de mantener las condiciones lo que más podemos pero se nos hace difícil”, dijo el entrevistado y entendió a los comerciantes “que viven una situación acuciante porque les bajaron las ventas, los gastos fijos se incrementan y en muchas oportunidades no cuentan con el dinero en efectivo para el pago a sus proveedores”. En esta situación lo que hacen por estos días es “analizar la particularidad de cada caso” ya que “debemos estar junto al cliente para sobrellevar la situación de la mejor forma ya que nuestros clientes son nuestros socios estratégicos, queremos que les vaya bien para que nos sigan comprando”.

Hacia otros mercados

En la labor industrial, antes de la devaluación, Lambré contó que “no teníamos precios competitivos para el mercado internacional”, y que ahora, no obstante la difícil situación, la corrida del dólar abre “una puerta” a la posibilidad de instalarse en el mercado internacional. Al respecto Lambré confirmó que “en la actualidad creemos que estamos a la altura de exportar y es una posibilidad que estamos analizando. No es fácil meterse rápidamente en el circuito pero estamos trabajando en ello a fin de poder abrir nuevos caminos. Esperamos con esta oportunidad recuperar un poco de lo que perdimos en el mercado interno ya que advertimos bajas significativas en la demanda de los productos que fabricamos”. A esto se suman las dificultades que se registran a la hora de obtener la materia prima para la fabricación de sus productos que es el polipropileno. “Los proveedores de polipropileno, en muchas oportunidades, directamente no distribuyen el producto porque no hay precio establecido teniendo en cuenta que el valor es en dólares. Esto nos aparejó pérdidas importantes ya que todos los compromisos que teníamos tomados debimos cumplirlos pero después no pudimos reponer la materia prima”, dijo Lambré y comparó la situación económica actual con lo que sucedía en 2001-2002, “Desde ese momento a la fecha no ha habido una situación como esta”, afirmó.

Sin incluir personal

En la fábrica anualmente hay temporadas altas ya que se elaboran envases para helados. “En cualquier otro año a esta altura -sostuvo el empresario- estaríamos incrementando el personal, habríamos tomado ocho personas pero ahora no lo hemos hecho porque priorizamos la labor del empleado fijo, preservamos la fuente de trabajo aunque esto nos signifique un esfuerzo importantísimo ya que en la fábrica contamos con 36 empleados y en la distribuidora con 36 más”.

Perspectivas

Por último y haciendo alusión a las perspectivas, Lambré se definió como “positivo” y expresó: “Creemos que la crisis durará unos meses en los que tendremos que estar atentos, tomar buenas decisiones, reinventarnos, aplicar otras estrategias para sortear la situación, hasta que llegue el momento de acomodarse”.


Martín Gordon: “El consumo ha
bajado más de un 40 por ciento”

Martín Gordon es hace más de 15 años propietario de un comercio gastronómico. En su trayectoria, este pergaminense ha sufrido los embates de la economía pero esta crisis lo tiene preocupado, tras haber evidenciado el retroceso de la actividad en su negocio, del cual lleva un minucioso registro. “Después del 20 de marzo de este año hubo una gran caída del consumo; abril y mayo la pasamos muy mal; en junio, julio y agosto se advirtió un repunte producto del cobro del aguinaldo y esta movida duró hasta el 20 de agosto; después de esa fecha el consumo no logró reactivarse”, analizó Gordon e indicó que “de acuerdo con nuestros cálculos, y comparando el mismo período del año pasado, el consumo ha bajado entre un 40 y un 50 por ciento”, hecho que él explica en el hecho de que “el ocio es lo primero que recorta el asalariado en tiempo de crisis”, por lo que el sector gastronómico, asegura, está entre los más afectados.

Medidas extremas

Ante la dificultad que imprimen los tiempos que corren, la estrategia que aplica es “de manual”: “Los comerciantes achicamos los gastos al extremo”. Por caso, reveló que “en marzo un empleado renunció y no volvimos a incorporar gente pero por permanecer abierto durante tantas horas al día, necesitamos tener empleados en varios turnos”. A esto se suma el aumento de los costos fijos ya que los haberes de los trabajadores se incrementaron, el precio del alquiler cada seis meses ajusta al igual que las tarifas de los servicios. Después de la corrida del dólar las listas de precios de los insumos que utilizan para elaborar los productos tuvieron una suba de entre el 15 y el 20 por ciento más. “La factura del gas, respecto del mismo período de consumo del año pasado, se incrementó en un 400 por ciento, las boletas se tornan impagables y los incrementos no se pueden trasladar a los precios de los productos porque nadie consume”, señaló el comerciante.

La “otra pata” de la estrategia es la de aumentar los ingresos, o al menos –y esa es la expectativa de la hora- sostenerlos. Para estimular la venta “nos vemos en la obligación de hacer promociones sea para desayunos o meriendas como para almuerzos y cenas”. A pesar de ello asegura que “el propietario pierde en sus márgenes de rentabilidad ya que el traslado del precio al público no es el mismo que recibimos, por ejemplo aumentamos el producto en un 5 por ciento cuando en realidad a nosotros nos aumentaron el 20, estamos resignando ganancia. Durante muchos años tuvimos proveedores fidelizados pero ahora la situación nos obliga a comprarle al mejor postor, siempre manteniendo la calidad de los productos, pero le compramos a que mejor precios nos hace. Hace 15 días el aceite tenía un valor de 39 pesos el litro, hoy algunos lo están comercializando a 68”, y añadió que “parece que octubre y noviembre será tan amesetado como abril y mayo así que esperamos ansiosos a diciembre para ver si hay una reactivación”.

Recuerdos de 2001

Comparativamente hablando, Gordon afirmó que desde 2001 no recuerda una crisis semejante: “Tengo en mente la crisis que tuvimos en 2008 producto del conflicto con el campo por la resolución 125 pero estos últimos meses han sido desastrosos, ha bajado el consumo estrepitosamente y esto nos preocupa porque no avizoramos cambios reales y ningún tipo de política tendiente a ayudar a los sectores más perjudicados”. Por último aconsejó que “en estos momentos hay que moverse y reinventarse”.