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Pergamino

La industria del vestido perdió cerca de 600 puestos de trabajo

Desde el Sutiv Pergamino está sumamente preocupado por la realidad que atraviesa este sector productivo. (LA OPINION) Desde el Sutiv Pergamino está sumamente preocupado por la realidad que atraviesa este sector productivo. (LA OPINION)

Además de informar el duro dato de los despidos, que va asociado al cierre de talleres, desde el sector gremial aseguran que las fuentes laborales siguen siendo inestables en aquellos emprendimientos que todavía están produciendo. Sostienen que cambiar las políticas de importación sería un aliciente para los empresarios.


Mientras esperan una respuesta de las cámaras empresarias para el comienzo de nuevas reuniones paritarias, los trabajadores de la industria del vestido están atravesando un momento complicado por el cierre de talleres de costura o bien los períodos de suspensiones que se incrementaron. Su realidad es compleja y lo saben: por un lado necesitan un aumento para subsistir, y al mismo tiempo saben que para la patronal, satisfacer su demanda puede implicar tener que prescindir de personal o directamente cerrar sus talleres. Es que no se trata de querer o no querer sino de las reales posibilidades que ofrecen los niveles de producción de hoy, en franco descenso tanto por la retracción del consumo como por la oferta de mercadería similar producida en otros países a muy bajo costo laboral, por no decir mano de obra esclava.
“En estos dos últimos años calculamos que se perdieron alrededor de 600 puestos laborales en Pergamino y ciudades cercanas a la nuestra, que es la jurisdicción que tiene a su cargo la regional del Sindicato Unico de Trabajadores de la Industria del Vestido (Sutiv)”, explicó Martín Benavídez, titular de este gremio e integrante de la conducción nacional del sector.
De acuerdo con lo que indica el sindicalista, uno de los motivos principales de esta merma es “la libertad de importaciones que se instrumentó en el último tiempo” generando en la industria nacional un déficit marcado. Además, la recesión que afecta a muchos rubros los toca también: “Nosotros somos una de las cadenas de trabajo que sintió con fuerza la caída en las ventas porque la gente dejó de comprar indumentaria, todos los gastos corrientes de una familia se fueron direccionando hacia otras necesidades y los propios comerciantes del rubro pueden dar fe de esto”, agregó Benavídez durante la entrevista con LA OPINION.
El gremialista local describió las dificultades por las que pasan los propietarios de talleres: “Por un lado nos encontramos con confeccionistas que tuvieron un descenso imposible de sostener en la producción de ropa, pero también hay gente que sigue adelante con las fabricación y esto se debe principalmente a que las marcas se ‘amoldaron’ a esta difícil realidad del país, es decir que la actualización de sus precios está acorde con lo que puede pagar el cliente”.

Un panorama incierto
Para Martín Benavídez el “panorama es incierto” para este sector productivo del país; no puede advertir si la cosa irá para peor o si es factible que por algún giro de timón del Gobierno, la situación remonte para los de la indumentaria. Sobre esta última posibilidad, considera que “es necesario controlar el ingreso de las prendas de vestir fomentando a la industria argentina, para nosotros sería fundamental, lo mismo que haya un fuerte respaldo a los empresarios de la costura o bien que el Gobierno llegue con herramientas concretas para favorecer a que la situación se modifique cuanto antes son cuestiones a implementar para lograr un cambio”.
- ¿En estos momentos hay diálogo con las cámaras empresarias para reapertura de las paritarias?
- Pedimos la puesta en marcha de las negociaciones salariales porque el 15 por ciento de aumento que logramos hace unos meses quedó desfasado, ni siquiera los pagos extras que se habían acordado llegan a paliar la situación económica de los trabajadores de la costura. Y no es que no entendamos la realidad del sector empresarial, sino que los obreros del vestido no pueden directamente hacer frente a responsabilidades comunes como el pago de las tarifas de gas, luz o bien los alquileres; estamos complicados hasta con las prestaciones básicas brindadas mediante la obra social.
-¿De qué manera están afrontando los pagos a los prestadores médicos y otros tipo de compromisos gremiales que están directamente aparentados con los afiliados?
- Estamos viajando todas las semanas a la central en Capital Federal para acordar con los prestadores; en Pergamino hay una buena respuesta de los profesionales dado que siempre le cumplimos con los pagos, pero hay casos en los cuales se tiene que charlar una y otra vez porque son especialidades complejas; lo mismo pasa con otras cuestiones que se evalúan día a día para no perder la cobertura que tienen los afiliados.

Esfuerzo conjunto
En el tramo final de la entrevista Benavídez valoró que hay “un esfuerzo conjunto” con empresarios que comprenden la realidad y mantienen a su gente: “Tenemos casos donde el trabajador hace años que está detrás de una máquina produciendo por lo que se logra mantener la fuente laboral. Pero en otras situaciones, la variable del ajuste es el operario y ante la primer inestabilidad lo suspenden o despiden”, dijo el gremialista de Pergamino asegurando que el martes volverán a conversar con sectores industriales.