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Pergamino

La industria del vestido vive uno de sus momentos más críticos

 Benavidez sostiene que la apertura a la importación es factótum de la crisis del sector. (EL DIARIO DE LA REGION) Benavidez sostiene que la apertura a la importación es factótum de la crisis del sector. (EL DIARIO DE LA REGION)

Desde el Sindicato Único de Trabajadores de la Industria del Vestido se puso en palabras lo que la gente, si no sabe de primera mano, presume que sucede: en los talleres de costura se vive un clima de zozobra porque hay despidos, suspensiones y atrasos en la cadena de pagos. Son circunstancias que, según el gremio, propician una mayor precarización laboral.


Una vez más la industria del vestido se encuentra en procesos sumamente complejos por despidos y suspensiones en los talleres de costura. El cese en el consume deviene necesariamente una menor producción, a lo que se suman dificultades en la cadena de pagos. Este clima de inestabilidad, propicia a su vez, que se registre una mayor precarización de la relación laboral, a veces de común acuerdo ante la inminente alternativa de despido.
“Son tiempos difíciles en todo sentido, se siguen perdiendo puestos de trabajo en Pergamino y varias localidades cercanas a la nuestra, que es la jurisdicción que tiene a su cargo la regional del Sindicato Unico de Trabajadores de la Industria del Vestido (Sutiv)”, explicó Martín Benavídez, titular de este gremio e integrante de la conducción nacional del sector.
Para el dirigente “una descontrolada libertad de importaciones que se instrumentó en el último” es motivo de la crisis del sector, lo que se suma a la recesión generalizada del consumo y la inflación que afecta tanto al asalariado como al empresario, que debe asumir mayores costos de producción sin poder trasladarlos en su totalidad al producto.
“Somos una de las cadenas de trabajo que sintió con fuerza la caída en las ventas porque la gente dejó de comprar indumentaria, todos los gastos corrientes de una familia se fueron direccionando hacia otras necesidades y los propios comerciantes del rubro pueden dar fe de esto”, agregó Benavídez.
No obstante su lugar en defensa del asalariado, el sindicalista reconoce las dificultades por las que pasan los propietarios de talleres: “Por un lado nos encontramos con confeccionistas que tuvieron un descenso imposible de sostener en la producción de ropa, pero también hay gente que sigue adelante con la fabricación y esto se debe principalmente a que las marcas se ‘amoldaron’ a esta difícil realidad del país, es decir que la actualización de sus precios está acorde con lo que puede pagar el cliente”.

Un panorama difícil
Martín Benavídez asegura que el sector gremial está atento a la situación de todos los actores de la industria y a las distintas aristas que hacen al bienestar de los afiliados. Sostiene que los porcentajes de aumento que se logran quedan desfasados y que “ni siquiera los pagos extra que se puedan acordar llegan a paliar la situación económica de los trabajadores de la costura. Y no es que no entendamos la realidad del sector empresaria, sino que los obreros del vestido no pueden directamente hacer frente a responsabilidades comunes como el pago de las tarifas de gas, luz o bien los alquileres; estamos complicados hasta con las prestaciones básicas brindadas mediante la obra social”, destacó.
En un tramo de la entrevista Benavídez valoró el hecho de que hay un esfuerzo conjunto con empresarios que comprenden la realidad y mantienen a su gente: “Tenemos casos donde el trabajador hace años que está detrás de una máquina produciendo por lo que se logra mantener la fuente laboral. Pero hay situaciones difíciles de entender porque la variable del ajuste es el operario y ante la primera inestabilidad lo suspenden o despiden”, dijo el gremialista de Pergamino.

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