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Pergamino

La mirada de Nazareth Gill, instalada en Pergamino desde hace más de 20 años

Nazareth Gill, llegó en 1997, cuando nada presagiaba el presente de Venezuela. (LA OPINION) Nazareth Gill, llegó en 1997, cuando nada presagiaba el presente de Venezuela. (LA OPINION)

Si bien Nazareth Gill se estableció en Pergamino cuando ni Chávez ni Maduro estaban en la escena, y se siente una pergaminense más, ella vivió y sufrió la crisis política y social de su país de origen con mucha angustia a través de sus familiares y amigos. “Naza”, que se hizo muy conocida como actriz en nuestro medio, se casó en Caracas con un pergaminense, allí tuvo a su primer hijo y tres años y medio después desembarcó en nuestra ciudad.

“Llegué de vacaciones el 17 de diciembre del año 1997 y no volví a Venezuela hasta el año 2012, oportunidad en que viajé junto al elenco de la obra de teatro ‘Taba-Taba’”, junto al actor Arturo Ratcliffe y el director Raúl Notta. “En aquellos años hablar con mi gente era hablar por teléfono una vez cada dos meses porque las comunicaciones eran imposibles”, indicó recordando su llegada a Pergamino. Tiempo después la Internet le posibilitó comunicarse con su madre y recuperar el contacto con sus amistades.

“Yo sabía por noticias de mis amigos actores que Venezuela no era la misma, artísticamente hablando”, sostuvo la actriz que se formó en el Taller Nacional de Teatro de la Fundación Rajatabla. “Este teatro estaba entre el Ateneo de Caracas y la sala Ríos Reyna del Teresa Carreño, uno de los espacios más importantes de Latinoamérica, el cual Chávez –entonces presidente- expropió y hacía sus alocuciones. Era sede del Festival Internacional de Teatro y los grandes artistas no volvieron a pisarlo”.

Hace 15 años, en comunicación con su madre, Moraima, ésta le contó que Chávez quería militarizar los colegios secundarios. “A mi mamá, que siempre estuvo en contra de Chávez, le agarró el ataque y me dijo que me mandaba a mi hermanita más chica, Abigail. Pero pasó el tiempo, mi madre falleció tres años después y mi hermana no vino. Natalia (su otra hermana) quedó a cargo de ella”, comentó.

Del amor a la locura

Nazareth recuerda cómo fue que Chávez consiguió la voluntad del pueblo venezolano, cómo luego fue mutando en sus acciones hasta llegar a un punto sin retorno: el régimen se había instaurado y la democracia ya no era lo que debía ser. “Al principio, cuando Chávez llegó al poder, les sacó los viáticos y choferes a los legisladores y ahí la gente lo amó. Pero después empezó a expropiar bienes en pos de la Revolución Bolivariana, que pintaba muy bien porque –según contaban- el dinero se iba a quedar en Venezuela, pero se lo quedaban los militares”, agregó.

Nazareth contó que Natalia, su hermana, ginecóloga, instalada en nuestra ciudad desde el 6 de abril del año pasado, “un día cobraba la consulta 350 bolívares y a los dos meses la cobraba 700. Ella decía que cada vez que el paciente venía a la consulta le tenía que aumentar un 50 por ciento”. Solo una muestra de la hiperinflación que padece Venezuela, que en los últimos 12 meses alcanzó 2.688.000 por ciento.

Desde que Nazareth Gill vive en Pergamino muchos de sus compatriotas le han pedido ayuda económica. “Nunca me ha sobrado como para enviarles algo. Y, por suerte, mi familia nunca necesitó de mí”, indicó. Cerrando la nota, Gill dio su visión sobre el panorama político de su país: “Sin saber de política, creo que esto es una dictadura. Maduro, que es colombiano, era chofer de Chávez y es un hombre que no está preparado y uno se da cuenta escuchándolo hablar. Me advirtieron que en Venezuela hay un núcleo del Hezbollah, está el Ejército de Liberación Nacional de Colombia y hay mucha guerrilla internacional en lugares donde ya ellos han despoblado, porque la gente ya empezó a irse. Entonces no va a ser fácil sacar ese cáncer, esa lacra de Venezuela”.

Queda mucho por hablar, pero cada palabra es un dolor e impotencia por los que están allá, por eso esta talentosa actriz formada desde hace 32 años en su país y hoy acompañante terapéutica, prefiere decirnos que a través de su hermana Natalia se está contactando con otros compatriotas llegados en los últimos meses a nuestra ciudad.

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