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Pergamino

La salud de las personas trans, una realidad que se debate entre la integración y el prejuicio

Marcela Tobaldi, referente que disertó en Pergamino sobre Salud Trans. (LA OPINION) Marcela Tobaldi, referente que disertó en Pergamino sobre Salud Trans. (LA OPINION)

Junto al bajo índice de inserción en el mercado laboral formal, los aspectos que conciernen al bienestar físico y emocional preocupan a quienes forman parte de este colectivo, muchas veces ante la indiferencia del resto de la sociedad que no termina de visibilizar la problemática que los aqueja.


El derecho a la salud es un derecho humano primordial. Y el acceso a la atención médica y a los instrumentos que contribuyan al bienestar tanto físico como psicosocial es un imperativo para cualquier sociedad. Sin embargo, el cumplimiento de estos derechos no se da en toda la población por igual y quienes pertenecen a colectivos minoritarios suelen quedar relegados por desconocimiento o prejuicio, con las consecuencias que esto implica para el cuidado y la recuperación de la salud.
Lo que sucede en el campo de la salud trans muchas veces pasa desapercibido ante los ojos de una sociedad que no se dispone del todo a visibilizar una problemática que en muchos aspectos considera ajena. Hace unos días Pergamino fue el escenario de realización de una Jornada sobre Diversidad Sexual organizada por un conjunto de instituciones que trabajan por la integración y los tópicos de Niñez Trans, Inserción Laboral y Salud formaron parte de un completo programa que incluyó exposiciones y debates.
En ese contexto, y con el propósito de indagar en cuál es la realidad que afecta a las personas travestis, trans, transgénero y mujeres de la diversidad sexual, LA OPINION entrevistó a Marcela Tobaldi, presidenta de la Asociación Civil “La rosa naranja”, quien además es integrante del Ministerio Público de la Defensa de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y trabaja en causas vinculadas a la defensa de los derechos de este colectivo social.
En el diálogo sus apreciaciones giraron en torno a las dificultades que experimentan cuando acceden al sistema de salud y lo atribuyó entre otros factores “a la falta de formación de los profesionales en materia de diversidad sexual”. También se detuvo sobre los problemas de salud que con mayor frecuencia afectan a las personas trans y a lo complejo de la problemática que supone el abordaje de la niñez trans, tanto en ámbitos sanitarios como educativos.
-¿Cuáles son los aspectos de lo sanitario que presentan más falencias para el colectivo trans?
-Creo que las falencias aparecen en la falta de formación que reciben los profesionales de la salud para intervenir en este campo de manera integral. ¿Realmente reciben formación en materia de diversidad sexual? ¿Saben cómo se construye un cuerpo trans tanto de una fémina como de un varón? ¿Saben cuáles son las necesidades de salud de una mujer lesbiana? ¿Conocen la problemática de salud de un varón gay?
Es allí donde tenemos que hacer mucho hincapié porque las universidades y los centros académicos no tienen formación específica en materia de diversidad sexual. Esto nos lo dicen incluso los psicólogos y psiquiatras que admiten que no fueron preparados para abordar la problemática de una persona trans que vive en situación de calle y con tremendos consumos. Es una cuestión que sucede mucho, al menos en Capital Federal donde el paco y la cocaína están en todos lados. Cuando acompaño y rescato a una de estas personas y me voy a la institución que corresponde, comienzan un tratamiento y al cabo de 20 ó 30 días salen expulsadas del sistema. Esto ocurre porque los profesionales no están preparados para la problemática trans en particular.
-En este contexto de falta de formación, ¿entiende que el sistema de salud ve a la diversidad sexual como un problema?
-Claro que sí. Porque no sabe cómo abordarlo. En muchas instituciones de salud cuando no se produce el cambio de género en el DNI te siguen nombrando por tu nombre de nacimiento y estás viendo a una persona cuyo aspecto no se condice con esa identidad. Eso es gravísimo. Va más allá de la salud. Ahí empieza la primera violencia dentro del sistema de salud y luego se va profundizando. Hay personas que mueren a causa de estas dificultades porque la expulsión del sistema genera que no se diagnostiquen problemas de salud potencialmente graves. A gran parte de la comunidad médica le cuesta relacionarse con ese cuerpo trans, con esa identidad trans y la receta termina siendo “Tomá un calmante”. Muchas personas trans fallecen con 35 años, que es el promedio de vida que tienen en este país y en gran parte de Latinoamérica y Occidente.
-¿El trabajo sexual sigue siendo la única opción para este colectivo y cómo esto impacta en la salud?
-El trabajo sexual no es un trabajo. La prostitución no es un trabajo, es prostitución. Trabajo es otra cosa. La prostitución es la clarísima explotación de quien puede pagar hacia una persona que está en una desigualdad de condiciones terrible, que puede ser una mujer, un hombre, un adolescente, un niño y muchas personas trans- travestis.
Lamentablemente el 90 por ciento de los travestis de este país se encuentra inmerso en ese mundo de prostitución y esto claramente impacta en su salud. Ese mundo de prostitución produce una data muy importante: el 56 por ciento de las muertes trans travestis son por enfermedades de transmisión sexual y esto se da porque las personas están sometidas a contextos que redundan en una baja significativa de su sistema de defensa que abre la puerta de muchas enfermedades.
Se presentan el VIH, la tuberculosis -hay altísimos porcentajes de esta enfermedad en este colectivo- y otros males como la meningitis, la hepatitis C. Eso produce la muerte rápida de la persona trans que es ingresada en instituciones como el Hospital Muñiz, el Ramos Mejía o el Fernández cuando ya no se puede hacer nada porque son cuadros irreversibles. Esto ocurre porque estamos en un medio inhóspito. La violencia de la que son víctimas produce un gran deterioro biopsicosocial que le produce a la identidad trans graves daños psicológicos que lesionan su autoestima y su físico.
-En este contexto, ¿cuál considera que es el gran desafío que se tiene en pos de la integración y aceptación de la diversidad?
-Desde el punto de vista de la salud, considero que lo primordial es la formación. Las ciencias médicas no están formadas para abordar un cuerpo trans. En revertir esa realidad es donde debe ponerse el mayor esfuerzo. Y a nivel social seguir ejercitando la sensibilidad para poder aceptar la diversidad como parte de la vida.

 

Algunos avances
Tobaldi reconoce algunos avances que se han conseguido en lo que concierne a la salud de las personas trans. Hizo referencia a los tratamientos que se llevan adelante para iniciar el proceso de transformación corporal y hormonal para adaptarlo a una nueva identidad de género.
“En ese aspecto la endocrinología es una ciencia que avanza y empezó a acompañar a nuestro colectivo a varones y mujeres trans”, señaló y comentó que existen “espacios amigables que funcionan muy bien donde se tiene acceso al tratamiento y al acompañamiento necesario”.
“El Hospital Fernández, el Hospital Durán, el Hospital Ramos Mejía, los grandes centros de salud pública de la Ciudad de Buenos Aires, están acompañando el proceso y hay acceso a los tratamientos. Hay una gran disponibilidad de tratamientos médicos gracias a una decisión del Gobierno que los distribuye a través del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación”.


Abordaje en niños

Otro de los tópicos que se abordaron durante la Jornada sobre Diversidad Sexual fue el de la niñez trans. Respecto de este tema, en el diálogo mantenido con LA OPINION Marcela Tobaldi efectuó algunas reflexiones y se basó en su historia personal para referir la importancia de tener familias contenedoras e instituciones preparadas para abordar esta problemática en toda su complejidad. “Yo tengo 52 años y tuve la fortuna de tener una familia amorosa. Pero no siempre ocurre. Cuando se detecta a un niño o niña trans, diferente, gay, lesbiana, si esa familia acompaña el crecimiento, el trayecto y el desarrollo humano, es muy diferente. Yo tuve esa suerte. Mis padres me acompañaron en todo momento y siempre digo que el día que la institución más importante que tenemos todos, que se llama familia, entienda a la diversidad sexual, no la expulse de la familia; la diversidad sexual va a crecer y la persona se va a desarrollar mucho mejor”.
-Es un proceso de cambio cultural el que debe darse…
- Exactamente. Es un proceso y un cambio cultural de la no negación de las diferentes identidades.
-Más allá de su experiencia personal, desde su rol de militante de estas causas, ¿cuál observa que es la primera actitud de las familias frente a la diversidad?
- El rechazo, el miedo y el prejuicio. Las familias lo niegan muchas veces por el temor a qué dirán los otros. Eso hace que tomen una decisión muy equivocada que es expulsar y el daño que producen con esa actitud es irreparable.
-En el campo de la salud y de la escuela ¿cuál observa que es la conducta frente a la diversidad?
- En el campo de la educación hay bastantes obstáculos porque se sigue presionando, inclusive en espacios que dicen ser amigables. El auge de las universidades argentinas y la promoción del estudio universitario en los jóvenes hizo que algunas personas trans accedieran a la universidad y sin embargo se sigue maltratando a esa gente.
En el campo de la salud pediátrica es mucho peor. Se cometen muchos errores. La intersexualidad, que son aquellos niños que nacen con el sexo no definido y tienen una sexualidad compleja, siguen siendo amputados y mutilados por desconocimiento. En el campo pediátrico es muy fuerte el desconocimiento y esto lo refieren los propios profesionales. En este aspecto la formación académica vuelve a ser primordial.

 

Un nuevo espacio

Desde la Asociación Civil se trabaja en el armado de un espacio de referencia para hombres trans -mujeres que inician el proceso para alcanzar una nueva identidad masculina y que deben someterse a un tratamiento más complejo que el que realizan los varones para alcanzar una identidad femenina-.
Sobre este proyecto fue Federico Basílico, quien explicó el espíritu de esta iniciativa al referir que la intención es que cada persona que pertenezca al colectivo de la diversidad sexual pueda tener su espacio en función de sus necesidades.
“Por una cuestión hormonal la mujer que inicia el proceso para transformarse en hombre trans debe someterse a un complejo tratamiento y esto requiere un acompañamiento médico muy minucioso y la existencia de un equipo interdisciplinario que pueda brindar la contención necesaria”, comentó Federico, que actualmente está en tratamiento de hormonización y cuyos cambios corporales son evidentes.
Asimismo mencionó que “no hay un espacio de este tipo creado en Pergamino como unidad de atención” por lo que la idea de la Asociación es darle impulso a ese proyecto.
“La intención es crear un ámbito aprovechando los profesionales y el espacio físico que tenemos, para que Pergamino pueda fortalecer su posibilidad de brindar estos tratamientos y contener a las personas que inician este camino. Lo pensamos como un espacio desde el cual podamos cuidar nuestro cuerpo, porque sufrimos mucho para poder tenerlo y no cuidarlo es muy doloroso”, detalló y precisó que en la actualidad hay en la ciudad cuatro personas dispuestas a iniciar el tratamiento, a la espera de poder hacerlo en condiciones que resulten seguras para su salud.

 

Realidad local

Los problemas asociados a la falta de integración y la indiferencia son comunes a quienes pertenecen al colectivo trans, aunque en algunos lugares como en Pergamino hay experiencias que muestran una apertura y el reconocimiento de derechos. Para indagar en la realidad local LA OPINION tomó contacto con referentes de la Asociación Civil Diversidad Pergaminense, quienes destacaron el funcionamiento del Consultorio Amigable como espacio para la atención integral e interdisciplinaria y se mostraron alentadas por la receptividad que las personas trans reciben cuando acuden al sistema público de Atención Primaria de la Salud. Como contracara, se quejaron por situaciones que viven en otros espacios de atención de salud de la ciudad, donde aseguran “muchas personas que pertenecen a nuestro colectivo son discriminadas y maltratadas por su condición”.
Respecto de la “realidad trans”, consideraron que hay que abordarla “muy seriamente porque hay muchos aspectos en los que debe mejorar”.
Pamela Rodríguez, responsable de la Asociación Civil Diversidad Pergaminense, sostuvo que “existe un déficit en lo que concierne a la salud y la educación de las personas trans, son terrenos donde la integración no siempre se da como debiera”.
-¿Los déficit en la atención de salud del colectivo de la diversidad sexual con qué tienen que ver?
-Mayormente con hormonización. Dentro del Consultorio Amigable tenemos una experiencia que es muy incipiente todavía y esto nos genera preocupación porque este proceso demanda, además de proveer la medicación, hacer un seguimiento muy minucioso por las contraindicaciones que tiene la ingesta de hormonas. Aspiramos a que se pueda conformar un equipo de profesionales que esté abocado exclusivamente a estos procesos que una vez que se inician no pueden detenerse. De lo contrario seguimos con la ingesta de hormonas que recibíamos nosotras en nuestra época, sin un seguimiento adecuado.
-¿Cómo es la atención de salud por fuera del Consultorio Amigable?
- En los Centros de Atención Primaria de la Salud es muy buena la atención. El personal médico del Municipio está sensibilizado con la problemática y no sufrimos la exposición que sí padecemos en el Hospital, donde muchos somos maltratados por nuestra condición.
-¿Cómo evalúan las experiencias de integración de la diversidad a nivel local?
-Creo que hemos avanzado. Hay espacios de trabajo específicos y lugares de atención amigable. Pero a nivel social aún falta sensibilidad.


Pamela Rodríguez planteó la necesidad de fortalecer “espacios amigables”. (LA OPINION)

La inserción laboral
Otro aspecto al que se refirió Pamela Rodríguez es el que tiene que ver con la inclusión en el mercado laboral. En este punto comentó que “desde el área de Diversidad y desde la Asociación Civil están trabajando para que el Municipio pueda adherir al cupo laboral trans que permita la inserción laboral de personas que pertenecen a nuestro colectivo y que de este modo la prostitución deje de ser la única salida”.
“Cada uno está en todo su derecho de ejercer el trabajo sexual, pero no puede ser la única opción. Pretendemos que las nuevas generaciones transgénero tengan oportunidades de trabajo y educación y esto hoy aparece muy limitado por las burlas y las situaciones de discriminación”, planteó Rodríguez y prosiguió: “Esto genera que los más jóvenes terminen ingresando al mundo del trabajo sexual donde ganan dinero de manera fácil y cuando eso ocurre después es muy difícil sacarlos de ese ámbito. Para revertir esto hay que generar hábitos de educación y trabajo y para eso el mercado laboral debe estar abierto”.