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Los carritos de comidas mantendrán sus lugares en las plazas de la ciudad

Los carritos se quedan en las plazas cuando cierran y deben realizar adecuaciones en sus estructuras. (LA OPINION) Los carritos se quedan en las plazas cuando cierran y deben realizar adecuaciones en sus estructuras. (LA OPINION)

Luego de una semana “movida”, las autoridades determinaron que los propietarios de los puestos de avenida Rocha y el que está en Azcuénaga podrán seguir adelante tal como estaban atendiendo, es decir sin retirarlos al cierre de la jornada comercial. En algunos casos deberán llevar a cabo acondicionamientos en las estructuras.


Según estuvo informando LA OPINION en sus ediciones de esta semana, se vivieron días caldeados entre autoridades y propietarios de los puestos de comidas de las plazas, en un tironeo por las adecuaciones a las normativas vigentes que los primeros exigen y los segundos resisten. Las marchas y contramarchas ya vienen de años y encuentran siempre un freno entre las distintas concepciones del trabajo y el uso del espacio público que se encuentran en la sociedad. Mientras unos reclaman su derecho a trabajar, otros plantean cuestiones de salubridad y de deslealtad comercial, dada la locación fija que adquirieron estos puestos móviles, que no se encuentran alcanzados por las mismas exigencias impositivas y sanitarias que los locales gastronómicos.

En los últimos tratamientos que ha tenido esta cuestión, se han producido algunos avances en lo que respecta a la regularización para el expendio de comidas rápidas en la vía pública. La Secretaria Legal y Técnica y Administrativa de Gobierno, dependencias que articulan con la Secretaria de Gobierno, trabajaron en la reglamentación de la ordenanza de venta de comida mediante la modalidad de carros o también como “food trucks”, según explicó Juan Manuel Rico Zini, titular de esta área municipal que tiene a su cargo el control de estos puestos.

“La reglamentación tiene sus bases en el mantenimiento de la limpieza del espacio público donde estarán instalándose los carros, aunque también se tiene principalmente en cuenta la seguridad alimentaria de los productos que se vendan mediante esta modalidad”, añadió el funcionario durante la charla con LA OPINION.

Los cuestionamientos

Atento que los carritos no deberán permanecer en el lugar mientras no están abiertos al público, personal del área de Tránsito delimitó las zonas de su ubicación para conservar el espacio a ocuparse mientras el móvil de elaboración y venta de comida no se encuentra en el lugar, es decir en sus horas no comerciales. Según Rico Zini, esta especie de corralitos señalizados era uno de los planteos de los propietarios, que planteaban la problemática de que al retirarse cada día, sus espacios estivoeran ocupados en la jornada siguiente.

El área de Bromatología también tiene su parte en esta reglamentación a cumplir por los dueños de los carritos, ya sea en orden a los requisitos previos a la habilitación como así también en el control a posterior. Esto, en realidad, no viene de la mano de la nueva normativa sino que, del mismo modo que con otros despachos de comidas, estos carros son inspeccionados regularmente. Al menos así debería ser.

Un horario ampliado

Dados que los horarios de atención que tienen los carritos de comidas son amplios, en algunos días desde el mediodía hasta altas horas de la madrugada, los propietarios plantean la inutilidad e inconveniencia de moverlos por solo unas horas ociosas. Además de esta mirada estratégica, está la complicación logística del traslado: no todos cuentan con un vehículo que los acarree y pagar por el servicio es oneroso.

A partir de conversaciones con funcionarios municipales de distintas áreas que tienen injerencia en el tema, LA OPINION pudo saber que la idea es dejar esta cuestión en un status quo y mantener un contacto permanente con los permisionarios actuales de forma tal de coordinar aspectos necesarios a su labor y que ésta paulatinamente se vaya acoplando a la normativa. “Estamos siempre dispuestos a escucharlos para tener sus opiniones teniendo en cuenta que nos interesa mucho saber lo que ellos piensan para evitar cualquier tipo de contratiempos”, indicó Rico Zini.

¿Qué pasó en definitiva? Los carritos que todavía no cuenten con ciertas modificaciones en sus estructuras deberán llevarlas a cabo; la colocación de tanques de aluminio es uno de los puntos insoslayables y la disposición de los puestos está definida con dos por plaza, en la zona de avenida Rocha; y el restante en Azcuénaga, casi Avenida de Mayo.

“En todos los casos tratamos respetar a las partes involucradas equilibrando tanto los derechos como las obligaciones de cada uno, es un tema complejo pero siempre hay que actuar cumpliendo las legislaciones que están vigentes en cada uno de los municipios porque es algo que sucede a menudo en todas partes”, señaló el funcionario; “sabemos que los permisos fueron dados oportunamente a familias que tenían algún integrante con discapacidad, y dado estos casos nos propusimos brindar una ayuda para que hagan los arreglos pertinentes si son necesarios”, destacó el secretario de Gobierno.

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