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Pergamino

Maceira: “La donación de órganos siempre estuvo en la agenda de la sociedad”

Alberto Maceira, presidente del Incucai durante su llegada a Pergamino para informar sobre la donación de órganos. (LA OPINION) Alberto Maceira, presidente del Incucai durante su llegada a Pergamino para informar sobre la donación de órganos. (LA OPINION)

Así lo confirmó el presidente del Incucai, que visitó nuestra ciudad en el marco de una jornada de información sobre la temática y la aplicación de la Ley Justina. Mano a mano con LA OPINION, afirmó que el desafío de la institución que preside es que la lista de espera se reduzca a tiempos lógicos internacionales.


Días pasados se concretó en nuestra ciudad una jornada de concientización, promoción y debate para enriquecer la Ley Nº 27.447 de trasplante de Organos y Tejidos conocida como "Ley Justina". Durante el encuentro también fue presentado el “Espacio Justina”, que coordina Paola Stello, mamá de Justina, la niña de 12 años que murió esperando un trasplante de corazón.
Además de personas que han atravesado experiencias de trasplantes, en la oportunidad visitó Pergamino el doctor Alberto Maceira, presidente del Incucai.
En una entrevista realizada por LA OPINION, el doctor hizo su análisis sobre la donación de órganos en Argentina, cuáles son las problemáticas que se registran, se mostró conforme con la implementación de la “Ley Justina” y expuso cuál es el desafío del Incucai para los próximos años.

Mano a mano
- ¿Es fundamental la realización de este tipo de jornadas para informar a la población sobre la donación?
- Estamos trabajando en todo el territorio nacional con esta dinámica de brindar información, tratando de explicar y contar de qué se trata el proceso de donación de órganos desde la implementación de la “Ley Justina”. En este marco es que tratamos de brindar toda la información posible porque entendemos que la donación de órganos es un tema que está en la agenda de la sociedad.
- ¿Por qué cree que la donación de órganos toma estado público?
- Creo que el tema de la donación de órganos siempre ha sido de agenda en la sociedad pero el sistema sanitario no estaba a la altura de las circunstancias pero ahora este sistema está entendiendo que tiene que dar respuesta a lo que la sociedad está exigiendo, demandando en torno a esta cuestión y estamos trabajando para que eso ocurra.
- Consecuentemente ¿Hay una sociedad más comprometida con esta temática?
- Claramente, la sociedad está respondiendo y los números así lo indican. Necesitamos que el sistema sanitario termine de hacerse cargo de la problemática que es de salud pública.
- Cuando dice hacerse cargo, ¿a qué se refiere específicamente?
- Lo que ocurre es que los muertos en nuestro país están en los hospitales, si los nosocomios no comunican las muertes no podemos enterarnos de lo que está ocurriendo. Los procesos para una ablación de órganos se generan si los médicos nos avisan. Son los profesionales de la salud los que deben entender que cambió el paradigma del proceso de salud-enfermedad. Antes este proceso culminaba con la muerte, pero ahora termina con el trasplante.
- ¿Cuál es el rol del Incucai desde que se implementa la “Ley Justina”?
- Lo que hacemos nosotros con la implementación de la “Ley Justina” es acompañar a los familiares del donante. Justamente el espíritu de la normativa tiene que ver con entender que con esta Ley se trata de respetar la voluntad del fallecido. Lo que se hace es acompañar a los familiares del paciente en el proceso de máximo dolor que es cuando pierde a un ser querido, pero también se le comunica que si el fallecido en vida no hizo su expresión de voluntad, es donante.
- Desde la entrada en vigencia de la “Ley Justina” ¿Se ha podido ver algún resultado positivo, es decir, en la cantidad de donantes?
- Claramente. La “Ley Justina” se puso en vigencia el 4 de agosto y ya en ese mes duplicamos la cantidad de donantes respecto a julio y si lo tomamos en forma interanual, el promedio de donantes por mes era de 44 por mes, en agosto tuvimos 88, en septiembre 67 y en octubre 70 donantes. No obstante es importante destacar que todavía nos falta un montón, esto es una parte muy chica del cambio, pero creemos que para lograr cambios reales en la sociedad y en el sistema es necesario que tengamos más presencia. Y estos eventos en los que mantenemos diálogo con la sociedad son muy importantes.
- ¿Cuáles son los factores que cree que pesan a la hora de decidir no donar los órganos?
- Creemos que los mitos ya no constituyen un problema para la donación de órganos. Al igual que las creencias ya que no hay ninguna religión que se oponga a la donación. Lo que más nos preocupa es la información del sistema sanitario. Necesitamos que los médicos se convenzan de que esto forma parte de la salud pública y que hay un cambio de paradigma.
- ¿Ofreciendo información y mostrando los testimonios es que la sociedad se convence de que donar órganos es donar vida?
- Totalmente, donar órganos es donar vida, por ahí suena como un eslogan del Incucai, pero nosotros lo que queremos decir es que los órganos de los muertos no van al cielo sino que deben quedar en la tierra ayudando a quienes lo necesitan. Además el cambio de calidad de vida que se genera en el paciente que recibe un trasplante es maravilloso. Nosotros trabajamos para el Incucai y para la lista de espera de las personas que necesitan un trasplante. Entrar en contacto con los pacientes trasplantados es realmente gratificante.
- ¿Cuál es el desafío que se plantea el Incucai?
- En lo personal esta presidencia es un desafío y lo que nosotros debemos lograr es acercarnos a las cifras internacionales, pero fundamentalmente debemos lograr que la lista de espera se reduzcan a tiempos lógicos internacionales que hoy no los tenemos.
- ¿Cuáles son esos tiempos lógicos?
- Tenemos que esperar poco más de tres años para que se trasplante un paciente que espera un riñón por ejemplo y en España, que es el ejemplo a imitar, la espera se reduce a seis meses. Por eso claramente tenemos que trabajar para reducir los tiempos.