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Pergamino

Manuel Ocampo, una localidad que busca convertirse en “La perla” del Partido

Manuel Ocampo se ha desarrollado al ritmo de su cercanía a la ciudad cabecera, 16 kilómetros la separa de Pergamino. (LA OPINION) Manuel Ocampo se ha desarrollado al ritmo de su cercanía a la ciudad cabecera, 16 kilómetros la separa de Pergamino. (LA OPINION)

El pueblo viene a plasmar el sueño de José León Ocampo, quien cedió sus tierras para que allí se instalara una población. A más de 100 años de aquella gesta, el lugar se desarrolla al ritmo de su cercanía a la ciudad cabecera, ubicada a 16 kilómetros. Alrededor de 2.000 habitantes y con un marcado crecimiento, se erige como uno de los más importantes.


Manuel Ocampo, con un trazado originario de 96 manzanas fue el sueño dorado de José León Ocampo, quien primeramente mandó a hacer su planificación urbana para finalmente, proceder al remate de sus tierras el 11 de noviembre de 1911.
Después el destino quiso que no se convirtiera en esa pequeña ciudad que pensó su fundador. Hoy, muchas de esas manzanas son quintas que se utilizan para sembrar, tal como ocurre con los campos lindantes.
Manuel Ocampo se ha desarrollado al ritmo de su cercanía a la ciudad cabecera, 16 kilómetros la separa de Pergamino, y ello les permite a sus vecinos vivir en el pueblo y en escasos minutos acceder a los beneficios que ofrece la ciudad.

Así nació
En 1890, cuando el Ferrocarril Central Argentino atravesó los campos de Manuel Anselmo, Narciso y José León Ocampo, éstos habían adquirido hacía ya varios años, las más de 26.000 hectáreas que constituían su gran estancia.
En 1894 la estación Manuel Ocampo, se agregó al trazado original que solo había incluido la estación El Socorro, en el largo recorrido de Pergamino a Peyrano, en la provincia de Santa Fe. Con el mismo plano y también en ese año, se agregó la estación Arroyo del Medio, tampoco contemplada en el recorrido original de la línea de Pergamino a Cañada de Gómez (Santa Fe).
Los hermanos Ocampo se dividieron el condominio en 1896, pasando estas tierras a ser propiedad de José León y Narciso Ocampo, fallecido éste sin sucesores directos, José León compró a sus hermanos las partes indivisas, quedando dueño de la totalidad de la estancia “San Miguel” que comprendía estas tierras.

Su fundación
En 1911 Melchora Beláustegui de Ocampo y sus hijos hicieron la división de las tierras contiguas a la estación para fundar allí un pueblo, que denominaron con el nombre que le habían asignado a la estación y rinde tributo a su antepasado: Manuel Ocampo. Manuel Anselmo, por su parte, había fundado dos años antes, en 1909 un pueblo en sus propias tierras al que asignó el nombre de su esposa: Villa Angélica, frente a la estación El Socorro.
Aquellas originales 96 manzanas, un número importante de quintas de diversas dimensiones, hicieron pensar en la idea de fundar un pueblo que en poco tiempo se podría convertir en una pequeña ciudad.
En pocos años llegarían las dependencias oficiales, el crecimiento comercial, la escuela pública y la vida de relación le daría vida propia a esta localidad.

Empresas varias
Seguramente que la actividad económica principal es la agrícola, como décadas atrás lo era la agrícola-ganadera, y el crecimiento de la comunidad estuvo siempre relacionado con el proceso agrícola.
Por otra parte, la instalación en la década del 70 de firmas a la vera de la ruta Nº 32, significó una importante generación de fuentes de trabajo.

Educativo y social
La Escuela Nº 3 “Julio S. Dantas” aúna actividades con el Jardín de Infantes N° 907 “Guillermo Jorge López”, mientras que la educación secundaria la ofrece la Escuela Secundaria Nº 3 “Victoria Ocampo”.
Desde 1986 la Casa del Niño, cubre las necesidades de la población infantil con comedor escolar y actividades complementarias a las escolares.La Biblioteca Popular “Almafuerte” se encuentra entre las más antiguas del partido. Su importante acervo bibliográfico, demuestra la capacidad de los ocampenses de construir un pueblo digno también desde lo cultural.

Días tranquilos
En nuestros pueblos ocupan un lugar importante las charlas entre vecinos, las sobremesas, las reuniones en algún viejo almacén de ramos generales o en el club del pueblo.
Largas caminatas que terminan en una tarde de mates en la casa de alguna de las vecinas. Es que la gente de nuestros pueblos, como la de Manuel Ocampo, convive con el canto de los pájaros, los amaneceres calmos, la quietud del invierno, las risotadas de los más chicos y la tranquilidad de sus calles.