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María Marino: “Aún hay desconocimiento y mitos sobre la donación de órganos”

María Marino, coordinadora hospitalaria en materia de donación de órganos. (LA OPINION) María Marino, coordinadora hospitalaria en materia de donación de órganos. (LA OPINION)

La coordinadora hospitalaria recientemente designada en el marco de la estrategia provincial “Hospital Donante” dialogó con LA OPINION sobre un tema sensible atravesado por múltiples variables. Se refirió a la Ley Justina, y consideró que de aprobarse sería “beneficiosa”.


Hace pocos días el Senado dio media sanción a la llamada Ley Justina que cambia el paradigma en materia de donación de órganos porque, de aprobarse en la Cámara de Diputados, invertiría la ecuación y todos los ciudadanos serían donantes de órganos a menos que en forma explícita manifestaran su negativa. Hoy quienes son donantes tienen la posibilidad de expresar su voluntad por diversas vías y de no hacerlo ante la ocurrencia de un diagnóstico de muerte encefálica- que es el diagnóstico que habilita la posibilidad de la ablación de órganos- la consulta se hace con sus familiares directos. Los términos de esta nueva normativa que se discute en el plano legislativo volvieron a instalar en la opinión pública el tema de la procuración de órganos, en el contexto de un sistema de salud que ante la falta de donantes refuerza sus estrategias para mejorar los índices de donación.
Para hablar de este tema, LA OPINION entrevistó a la médica María Marino, jefa de residentes de la Unidad de Terapia Intensiva de Adultos del Hospital Interzonal General de Agudos San José, quien recientemente fue designada como coordinadora hospitalaria en el marco de la estrategia Hospital Donante que promueve el Centro Unico Coordinador de Ablación e Implante de la Provincia de Buenos Aires (Cucaiba).
“Hay un déficit importante en materia de donación de órganos. Esto se observa mucho en el sistema hospitalario y para tratar de revertir esto, lo que se está haciendo desde el Centro Unico Coordinador de Ablación e Implante de la Provincia de Buenos Aires (Cucaiba) es trabajar fuertemente con hospitales que tienen perfiles vinculados a la atención del trauma y los cuadros neuroquirúrgicos”, señaló y refirió que el Hospital San José tiene ese perfil y es un centro de derivación importante.
“En función de ello hemos sido incluido entre los hospitales donde se instrumenta el Programa Hospital Donante”, agregó la profesional que ha sido designada como coordinadora hospitalaria, una función que antes había desempeñado el doctor Leandro Leit.
-¿Qué supone para el Hospital contar con la figura de un coordinador hospitalario en materia de donación de órganos?
-La tarea de la coordinación queda incluida en el Programa Hospital Donante y supone poder centralizar las acciones de procuración y establecer una referencia. Los coordinadores se ponen a disposición de todo el sistema de salud para realizar distintas tareas, asegurar la disponibilidad de camas y recursos para que los pacientes que son posibles donantes puedan ser debidamente mantenidos. Y garantizar que en la inmediatez estén aseguradas todas las cuestiones logísticas, burocráticas y de atención. Por el momento estamos en una instancia de capacitación, algo que es promovido por el Cucaiba. He participado de varias jornadas.

Un proceso complejo
La coordinadora hospitalaria en materia de donación de órganos, resaltó la importancia que tienen los servicios de Terapia Intensiva en el mantenimiento de los pacientes que evolucionan hacia un diagnóstico de muerte encefálica. Y se refirió a la complejidad que supone poner en marcha un operativo de procuración de órganos cuando se manifiesta la decisión de donar.
“Cuando entra un paciente con un traumatismo de cráneo grave, lo que se hace es ingresarlo a través de un sistema virtual a un programa y en función de la evolución del estado neurológico, ingresarlo al sistema como un potencial posible donante”, explicó. Y señaló que “desde el punto de vista médico a ese paciente se le realiza todo el tratamiento que corresponde para tratar que el cuadro neurológico se revierta, pero cuando esto no ocurre y el diagnóstico evoluciona hacia la muerte cerebral, se hace un riguroso diagnóstico clínico en el que intervienen neurólogos y neurocirujanos, un diagnóstico de laboratorio y posteriormente es un equipo del Cucaiba el que realiza el resto de los diagnósticos confirmatorios de la muerte cerebral. Es un proceso complejo que va acompañado de mucha prudencia y rigurosidad”.
-¿Observan que la población es conocedora de la complejidad de ese proceso?
-Aún hay mucho desconocimiento respecto de la donación de órganos, muchos temores y mitos en el imaginario colectivo. Hay una conciencia que todavía falta construir.
-¿Qué rol juega la familia cuando se presenta la posibilidad de la donación de órganos?
-En el actual marco normativo uno puede hacer expresa la voluntad de donar. En esos casos uno estaría habilitado a hacer la procuración de los órganos, pero igualmente se abre una instancia de consulta con los familiares directos. Lo mismo ocurre cuando esa determinación no fue expresada previamente. Estos son donantes presuntos y hay que consultar a la familia. Es algo difícil porque el trauma es algo súbito y el diagnóstico de muerte cerebral es muy doloroso de aceptar por la familia. Cuando uno aborda esa conversación no pregunta si ellos desean donar los órganos de su ser querido, sino que les preguntamos si conocían la voluntad de ese familiar en relación a este tema. Pero la decisión es de la familia directa, recae sobre ellos y eso muchas veces complejiza la donación porque en ocasiones los propios miembros del grupo familiar no logran ponerse de acuerdo.
-¿Cuánto tiempo puede mediar entre que se produce el diagnóstico de muerte cerebral y que la decisión se formalice?
-El tiempo juega un papel fundamental. A partir de que se certifica la muerte cerebral, como el cerebro comanda el funcionamiento de todos los órganos del cuerpo, el organismo se va deteriorando. Uno diagnostica la muerte cerebral y tiene como máximo 72 horas antes de que los órganos comiencen a fallar. A esto hay que sumar la causa de la muerte, las complicaciones que puedan haber existido, las patologías previas, son todos factores que van limitando y a medida que pasa el tiempo, el organismo va agregando fallas. Y lamentablemente si la familia no toma la decisión rápidamente la oportunidad se pierde.
-¿Cómo parte de la estrategia de Hospital Donante se trabaja en modos de mejorar esa comunicación entre el equipo médico y los familiares para aumentar las chances de procuración de órganos?
-Es un eje de la tarea. La comunicación la hace el profesional que está a cargo de la sala que es quien trata con las familias a diario. Como coordinadora en el tema de la donación de órganos, lo que intento es acompañar a mi jefa de servicio en los informes para que la familia me vaya conociendo. Porque de repente que aparezca una persona desconocida a darle esta información no solo no contribuye sino que resulta chocante cuando hay que plantear a una familia la posibilidad de donar los órganos de un ser querido.

Seguir creando conciencia
En otro tramo del diálogo mantenido con LA OPINION, María Marino, reflexionó sobre los aspectos sobre los cuales hay que seguir trabajando para revertir el déficit de donantes. “Creo que habría que incluir sistemáticamente en la educación el tema de la donación de órganos”, señaló y planteó que “tampoco en las facultades de Medicina el tema es tratado en los programas de formación de los médicos”.
“De por sí la especialidad de Terapia Intensiva está bastante apartada de lo que se ve en la carrera de medicina y el tema de la donación de órganos muchas veces queda relegado”, agregó.
En este punto opinó que más allá de cualquier marco normativo o campaña, hay que hacer una tarea sostenida para seguir creando conciencia. “En una de las jornadas organizadas por el Cucaiba un representante español- España es un país que tiene el índice más alto de donación de Europa- señalaba que no realizaban campañas masivas porque habían visto que no modificaba la actitud de la gente y planteaba que lo importante es lograr un cambio cultural y esto involucra a las familias, a las escuelas, a la comunidad médica y también los medios de comunicación. Me parece que ahí hay que apuntar”, refirió.
Al respecto planteó. “No se le puede pedir a la población que done como una acción altruista, porque muchas veces hay limitaciones para entender la complejidad de este tema. No se le puede pedir a la gente que done porque es lo que hay que hacer. Hay que generar conciencia, y el sistema hospitalario tiene que mejorar la comunicación y ser más claro”.
“También hay que lograr revertir la desinformación que suele haber en los medios cuando se presentan algunos casos que tienen amplia repercusión”, concluyó, apelando a la responsabilidad y la prudencia que supone el abordaje de un tema sensible en el que confluyen los dilemas propios de la vida y la muerte.

Ver también: Apreciaciones sobre la denominada Ley Justina