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Pergamino

Mientras nadie se haga responsable, los caballos serán los “dueños” de las calles

Es inadmisible que, a pesar de la normativa vigente, no se pueda controlar la presencia caballos sueltos. (LA OPINION) Es inadmisible que, a pesar de la normativa vigente, no se pueda controlar la presencia caballos sueltos. (LA OPINION)

Nuestros archivos no mienten: nada de lo hecho en los últimos -por lo menos- 40 años ha logrado siquiera disminuir su indebida presencia en la vía pública. En el año que dejamos, el tema de los equinos fue planteado por LA OPINION en seis ocasiones. Dos nuevos accidentes reflotaron la creación de un área específica, que había sido anunciada hace tiempo. ¿Está vez será?  


La Ordenanza municipal Nº 6719/07, vigente, sancionada por unanimidad el 12 de noviembre de 2007, “prohíbe el tránsito y/o traslado de ganado vacuno, yeguarizo, ovino, mular, asnal, porcino y caprino por las calles y demás lugares públicos de las zonas urbanas y suburbanas del radio municipal; salvo autorización expresa de la autoridad municipal competente”. Y agrega que el animal que se encuentre en infracción “será depositado en los lugares que determine el Ejecutivo, labrándose el acta respectiva, la que será puesta en conocimiento de los propietarios del mismo. Para el caso en que se desconocieran los propietarios y/o domicilio, se procederá a publicar avisos en el Boletín Oficial de la Municipalidad, por dos días”.
Como sucede en la mayoría de las situaciones molestas o peligrosas de este país, no hacen faltan nuevas leyes que las prohíban o sancionen sino quien haga cumplir las que oportunamente se crearon. Y sobre todo, los medios y recursos para hacerlas cumplir. Por caso, si de los equinos se trata, tener dónde mantener cautivos a los caballos cuando se los denuncia o encuentra sueltos.
Porque la misma normativa establece que “si dentro de los cinco días siguientes el propietario no retirare el ganado, el Tribunal de Faltas ordenará el decomiso del ganado de manera inmediata”. Para poder retirarlo, el propietario deberá abonar los gastos de traslado, pastaje y alimentación del mismo y la multa correspondiente; “las tarifas que están vigentes son fijadas por el Ejecutivo de acuerdo a los costos de plaza; y a su vez se deberá acreditar la propiedad mediante marca de acuerdo a la Ley Nº 13.627 con la certificación de anemia negativa”, señala la legislación apuntando además a que la multa a aplicar se determinará en el Código Contravencional.
Hasta aquí lo escrito, que en los hechos es letra muerta.

Casos detonantes
No ocurren más siniestros con caballos, como el de Fernando Arechaga hace unos días o el de otro convecino, Mario Valentini, en el mes de diciembre, porque tanto es el descuido (primero del propietario, luego de las autoridades) que ya todos saben por qué tramos hay que extremar la precaución dado que a toda hora del día hay equinos sueltos, que pasan de una vera a otra de la ruta, “como Pancho por su casa”.
Decíamos en el copete de la nota, que este tema es recurrente en la crónica periodística porque es una preocupación de todos los días de los vecinos, especialmente de los barrios. Por eso, de tanto en tanto, LA OPINION sale a la carga con esta cuestión. Sin embargo, nada más tristemente efectivo para lograr una respuesta oficial como un hecho dramático, tal el protagonizado por Arechaga (que aún pelea por su vida) en la avenida Rodríguez Jáuregui y Santa Inés, en los primeros minutos del 3 de enero.
Como acto espasmódico, el Municipio activó en estos días un área específica, que se encargaría (en potencial porque nada es demasiado claro) de atender esta problemática que constituye una contravención, por lo que el organismo punitorio es el Juzgado de Faltas. Al frente fue nombrado Aldo Mandelli, quien se desempeñaba en Inspección General cuando en 2015 asumió Javier Martínez.
Esta área tendría que encargarse de cumplir con los procedimientos operativos señalados en la ordenanza, contando para ello con un predio acorde para el albergue de los animales.
Según lo que especifica la normativa, si el propietario no retirare el ganado en el plazo y forma establecida, el Tribunal de Faltas decretará el decomiso, pudiendo ser destinado a: la venta en subasta pública; uso y consumo en reparticiones públicas; sacrificio en caso de que, en previa certificación veterinaria oficial, se acredite que el estado físico del animal exija tal procedimiento; donación a entidad de bien público.

Cómo se procede
De difícil comprobación (y a la postal diaria de caballos sueltos nos remitimos), desde el Municipio dicen haber implementado “fuertes tareas preventivas” en la zona urbana que consisten en intensas recorridas de cuadrillas por aquellas zonas de la ciudad con mayores denuncias recibidas en la línea 147: “Sabemos que hay lugares donde el tema es recurrente e incluso los móviles deben acercarse más de una vez al día por el llamado de los vecinos que advierten el peligro de cruzarse con caballos sueltos en calles o rutas urbanizadas, como es en este caso la avenida Rodríguez Jáuregui, lo que conocemos comúnmente ‘Camino a Bigand’”.
Los agentes municipales realizan estas inspecciones y en caso de detectar la presencia de equinos sueltos se procede al secuestro del animal de manera inmediata; si el mismo está identificado, el Municipio le realiza una multa al dueño. De lo contrario, el caballo queda en guarda en el Juzgado de Faltas.

Intervención de Veterinaria
La Dirección de Veterinaria aparece en escena cuando llega a la dependencia el oficio con el acta del caballo secuestrado. En este caso, personal de esta dependencia acude al lugar, realiza la extracción de sangre del animal para el análisis de anemia, que tiene una demora aproximada de 48 horas. Luego envían el informe del análisis al Tribunal de Faltas y controlan el nivel sanitario de los animales que están secuestrados; y en caso de que alguno este lastimado o necesite atención veterinaria, los profesionales brindan dicha respuesta.
De acuerdo a lo indicado por su titular, Fernanda Lauzzo, para este año se llevarán a cabo nuevas acciones para intentar dar solución a la problemática de caballos sueltos en la vía pública. Entre ellas, un censo equino, campañas de concientización sobre la tenencia responsable de animales y se implementará el uso de un chip para identificar al animal.
Todo suma, pero sin intervención, multa y decomiso, que es la base de la normativa vigente, nada nuevo –por más tecnología que se use- logrará el cometido.
Lugares señalados, denuncias constantes de parte de vecinos, presumiblemente los mismos (dueños) causantes: no debiera ser tan complicado encontrar una solución.