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Milo Lockett: “Es importante saber qué es lo que pasa a nuestro alrededor”

El artista pintó un mural en el Hospital en el marco del Arte con Causa. (LA OPINION) El artista pintó un mural en el Hospital en el marco del Arte con Causa. (LA OPINION)

El multipremiado artista visitó nuestra ciudad para ser parte de la propuesta Arte con Causa y dejó en esta tierra su huella pictórica: un colorido mural en el Hospital San José. No fue un hecho aislado en su vida sino que toda su carrera tiene un fuerte compromiso social. “La solidaridad no se piensa, se practica”, le expresó a LA OPINION.


El pasado jueves estuvo en nuestra ciudad el reconocido artista Milo Lockett. Su llegada a estos pagos estuvo ligada a una acción benéfica, algo a lo que el artista está muy acostumbrado ya que ha hecho del arte y del compromiso social su filosofía de vida. En todo momento, Lockett hace carne esa frase que repite hasta el cansancio: “Yo creo que la solidaridad no se piensa ni se siente sino que se practica”, y ¿cómo? “Siendo solidario primero con la gente con la que uno convive".

Predispuesto a establecer contacto con las personas, practicando la humildad como uno sus valores de cabecera, Milo dejó en nuestra ciudad su huella pictórica: un colorido mural en el Hospital San José pero también la grata impresión de no estar solo asistiendo a la visita de un artista mutipremiado sino compartiendo un momento con un ser que practica la humanidad en toda la amplitud de la palabra, pregonando las buenas prácticas y la solidaridad.

Al desnudo

En un mano a mano con LA OPINION, Milo Lockett reveló sus pensamientos, rememoró su infancia y experiencias pasadas, y se refirió a su labor artística.

-¿Cómo fue la infancia de Milo Lockett?

-Soy de Resistencia, y un afortunado porque tuve una infancia muy linda, plagada de amigos. Tuve un docente maravilloso, un maestro al que recuerdo siempre, que es un gran amigo, Mario Banegas, y además cada vez que entro a un Jardín de Infantes recuerdo a la señorita Gloria.

-¿Cómo estaba compuesta su familia?

-Papá, mamá, y cuatro hermanos; yo soy el mayor.

-¿De niño ya le gustaba dibujar?

-Toda la vida, desde pequeño me gustó el dibujo, después me enamoré de la pintura y luego retorné al dibujo. Lo que más rápido se me viene a la cabeza es el recuerdo de que a los ocho años mi abuela me regaló una patineta y descubrí la velocidad y el movimiento; todo estaba de costado porque era como lo veía yo al pasar.

Esto me motivó a participar de los talleres libres artísticos de bellas artes, fuera del horario de escuela, iba tres veces por semana. De grande mi formación se basó en aprender mucho junto a algunos artistas. La formación del artista es muy diferente en cada ámbito y no termina nunca. Hasta el día de hoy sigo investigando a algunos artistas que me generan curiosidad por sus vidas y obsesiones.

-Antes de decretar que iba a vivir del arte, ¿qué trabajos realizó?

-Fui verdulero, vendí ajos en la calle, fui vendedor ambulante, tuve bares, siempre trabajé emprendiendo muchos proyectos, algunos fracasaron. Lo último que hice antes de ingresar al mundo del arte fue armar una fábrica textil que la puse con mucho amor y cariño y en ese momento la Argentina estaba destruida, fue en el año 2000, y el emprendimiento no funcionó.

-¿Cómo fue su llegada a la gran ciudad?

-Primero hice unas becas de la Fundación Antorchas en 2002 y eso me abrió el panorama para entender que había otros caminos; empezaba en ese momento un nuevo florecer de las artes visuales. Ahí me crucé con artistas y con mucha información. Me crucé con Diana Aisenberg, Marina Di Caro, Tulio de Sagastizábal. Curadores como Roberto Amigo, Claudia del Río. De todos ellos tomé conocimientos de otros mundos dentro de la cultura. Ahí empecé a mirar a Buenos Aires con cariño para mostrar mi obra.

Mi desembarco fuerte lo hice a principios de 2005, y en 2006 ya entré a ArteBA y comenzó una nueva etapa. En los primeros años me interesaban muchos los premios. En 2008 gané el Premio Nacional de Pintura, en 2011 también, en 2007 recibí muchos premios, pensaba que el camino iba por ahí y después empecé a tener otra mirada sobre el arte y me di cuenta que recibiendo premios no me iba a recibir de artista. Un artista nunca deja de conocerse ni de explorar su mundo, nunca sabés cuál es tu mejor obra o la que mejor te represente o cuál será la obra que la gente recordará de vos y es importante preguntarse como artista ¿cuál es el aporte cultural que le hago al arte? Porque el arte te dio todo, reconocimiento con tus pares, premios, recurso para vivir y el cariño de la gente.

-¿Cómo definiría su estilo?

- Defiendo mucho el dibujo primario, que es la primera expresión. Antes de hablar y de conocer la palabra y las letras, dibujamos. En esos primeros trazos aparece la personalidad, la inseguridad emocional, la autoestima por eso es muy importante felicitar a los chicos cuando realizan esas primeras imágenes o cuando construyen algo con sus manos porque allí están construyendo lo que van a hacer cuando sean grandes.

Muchas de mis obras tienen que ver con lo gráfico y lo contenido, otras con lo pictórico, a veces te volvés más salvaje, a veces tenés más desaciertos en la búsqueda pero en líneas generales me gusta mucho el Art Brut como movimiento. Me reconozco con un montón de artistas que me gustan: Karel Appl, Dubuffet, Jorge de la Vega es el artista argentino que más me gusta, Dávila. Y contemporáneos míos me gustan Ricardo Crespo, Manuel Paz y Felipe Giménez.

-¿Tiene obras de ellos?

- Sí, soy coleccionista. Desde el primer ArteBA en 2006, que fue cuando empecé a vender obras y a vivir del arte, siempre destiné una parte de mis ingresos a comprar obras, tengo una colección importante.

-Decidió vivir de lo que es el arte. Hay muchas veces que el arte se vuelve inaccesible para las personas por su valor monetario. ¿Cómo se llevas con eso?

-Mi obra es muy barata, al contrario de lo que piensa mucha gente que te cree famoso mi obra es accesible, me ocupé de que así lo fuera porque elijo ser una persona más normal. Si te comportás como un rockstar te volvés insoportable con vos mismo y con los demás. En cambio, si practicás la humildad, algo que a los artistas les cuesta mucho, es diferente el camino, más fácil, más transitable.

-¿Qué sentimientos predominan en sus obras?

- La felicidad. Estoy dentro de un grupo de speakers y doy charlas. Siempre cuento que tuve una infancia feliz y que por eso me convertí en un adulto feliz, es un valor muy fuerte como transmisión en la educación. Es muy importante que entendamos que si los niños son felices, de adultos serán personas felices pero es una felicidad que no pasa por tener sino por llenar espacios emocionales. La vida es mucho más fácil, nosotros la hacemos complicada, esto tiene mucho que ver con la forma de ser de las personas. Siempre me gustó ser optimista a pesar de las desgracias y las tragedias que tuve en mi vida. Siempre miré el vaso lleno, no me quejo.

-¿Cómo empieza un proceso de producción de una obra? ¿Cree en la inspiración?

-No creo en la inspiración. Tengo varias discusiones muy fuertes con el mundo del arte por eso, la gente se inspira y yo no. Yo creo en el trabajo. Todos los días son distintos para mí, necesito eso porque si no me aburro, por eso muchas veces estoy pintando y me disperso y empiezo a pintar en otro lugar, aprendí a capitalizar eso, antes me enojaba y hoy decido trabajar en varias obras al mismo tiempo, es como jugar al ajedrez, y entonces tengo distintas paletas de colores, diferentes formas de pensar y de abordar y no me aburro. Necesito tener el caos permanente de no saber para dónde estoy yendo. La incertidumbre me fascina y las crisis me encantan porque estimulan mucho la creatividad de las personas aunque muchas veces se le tiene miedo a la crisis porque ella trae cambios y la palabra cambio nos asusta.

-¿Cuándo empieza su compromiso social sobre todo con los más vulnerables?

-Me interesan los márgenes de la sociedad, aquello que está al margen, las personas más vulnerables. Y en esto creo mucho en el compromiso, en tener un norte y claridad en el pensamiento para ayudar. Yo no hago arte político pero tengo un fuerte compromiso con lo social y es un sentimiento que predominó siempre en mí. Antes de ser conocido también pintaba escuelas, armaba proyectos sobre todo porque mi trabajo es muy solitario. Por eso también tengo ayudantes, ellos cobran un sueldo. Está bueno estar comprometido con el otro y no pensar únicamente en tu obra porque es importante lo que pasa alrededor.

-Colabora en muchas propuestas…

- Todas las semanas hago diferentes actividades en una labor conjunta con varias instituciones. Y esto es fascinante porque te encontrás en el camino con mucha gente y al mismo tiempo descubrís el equilibrio para no comerte el personaje, que te sirva para exponer un tema, para trabajar en la educación por el arte que es lo que me encanta hacer. Está bueno cuando podés ser funcional a un sistema que está en decadencia, no hay que perder de vista las buenas prácticas.

-También es notoria su colaboración con la educación. Ha hecho libros de dibujos que son utilizados en establecimientos educativos…

-La única salida que tiene Argentina, la única revolución posible que veo es la educativa. La educación necesita un montón de modificaciones en todas las áreas y un mayor compromiso porque todos trabajamos, todos nos esforzamos y el país se tiene que centrar en un modelo educativo nuevo. Soy defensor de la escuela pública pero la quiero de calidad porque necesito que toda la sociedad tenga el mismo acceso a la educación, la misma información porque lo que hace la diferencia es la información, lo que te iguala con los demás es la información. Si nosotros no invertimos en educación jamás vamos a dejar de tener pobres. Cuando escucho a los políticos hablar de la pobreza me enerva, hablan de un botín que les sirve a ellos para negociar eternamente su estadía en el poder; ninguno se ocupa realmente porque si querés combatir la pobreza, tenés que invertir en educación. La educación trae salud, mejor economía y te da la libertad de elegir entre lo malo y lo bueno, esto quiero ser y esto no quiero que me pase en la vida, así quiero vivir y así no.

Las preferencias del artista

*Una película: una que me encanta es El Gran Pez; y la otra que me fascinó durante muchos años fue Cinema Paradiso, me parece amorosa y cariñosa, el corto de los besos es tremendo.

*Un Libro: tengo uno de referencia que lo leo cada tanto que es El Principito y tuve la suerte de hacer una edición para Atlántida con mis dibujos. Con tanta información estoy medio desorientado pero por ejemplo me gusta mucho la manera en que el doctor Manes baja educativamente en los libros sus conocimientos y conceptos. Con este tipo de actitudes se da la pauta de que no solo el intelectual puede consumir lectura.

*Música que le gusta: admiro y escucho a Las Pelotas, No te va a Gustar. Si tuviera que elegir una canción sería Estadio Azteca de Andrés Calamaro.

*Su lugar en el mundo: mi casa. Me gusta volver a mi casa porque siempre me estoy yendo. Disfruto mucho cuando llego a mi hogar, sea de trabajar o de un viaje, porque mi casa es realmente un lugar genial.

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