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Pergamino

Monseñor Hugo Santiago: “Aborto: ¿desaparición forzada de personas?”

“Con la ley del aborto, se obliga a médicos que maten inocentes”, dijo Santiago. (OBISPADO SAN NICOLAS DE LOS ARROYOS) “Con la ley del aborto, se obliga a médicos que maten inocentes”, dijo Santiago. (OBISPADO SAN NICOLAS DE LOS ARROYOS)

El obispo de la Diócesis de San Nicolás hizo público un escrito sobre el debate que se abrió en torno a la posible legalización del aborto.


El obispo de la Diócesis de San Nicolás, monseñor Hugo Santiago, hizo público un escrito sobre el debate que se abrió en torno a la posible legalización del aborto.
El documento primero aclara el título: “El planteo del título de este artículo parecería exagerado. Sin embargo, un médico, el doctor Fernando Secín, así lo planteó en la ponencia que realizó ante el Senado de la Nación, y culminó diciendo: ‘No cuenten con nosotros para matar argentinos’. Es que los médicos saben más que nadie lo que se realiza cuando se concreta un aborto. No es un parecer brotado de una coyuntura determinada ni empotrado en tal o cual estructura socioeconómica ni emanado de una religión. El Juramento Hipocrático ya mandaba al médico no aplicar prácticas abortivas; nació hace más de 2.400 años: cuatro siglos antes que a Grecia llegase el cristianismo, dieciséis siglos antes que se instaurasen las corporaciones, veinte siglos antes que naciera el capitalismo y veintitrés centurias antes que el colectivismo. Si eso fue así, es porque la conciencia de que es una desgracia interrumpir el embarazo constituye una constante del espíritu humano desde los albores del pensamiento”.

Una premisa
De acuerdo con lo expuesto por el prelado: “Hay vida desde la concepción”. Desde el punto de vista médico: “Estudios genéticos actuales permiten descubrir con más claridad que hace algunos años, que hay vida humana desde la concepción en el seno materno. Dice una publicación de la UCA: ‘Desde la genética podemos decir que en el óvulo recién fecundado tenemos la misma secuencia de ADN que tendrá ese ser humano adulto, que no es la misma que tiene la madre. De hecho, hay un dato indudable e indiscutible: el análisis genético del embrión permite conocer cada vez más sobre el futuro de la persona, aun sus posibles enfermedades’”.
Desde el ámbito jurídico nacional e internacional, “el derecho a la vida surge de los Tratados Internacionales agregados a la Constitución. Desde la reforma del 94 hay una serie de tratados internacionales que se consideran parte de la Constitución (artículo 75, inciso 22”. En este marco agrega que “hay que mencionar también al Código Civil, el cual considera que hay vida desde la concepción en el seno materno. Desde la concepción en el seno materno comienza la existencia de las personas y antes de su nacimiento pueden adquirir algunos derechos, como si ya hubiesen nacido. Es obvio que el derecho a la vida está tutelado por los tratados internacionales mencionados, que desde la reforma del ’94 se consideran parte de la Constitución Nacional, como dice el párrafo anterior”.

Aniquilamiento de personas
Respecto a la década del 70 y la coyuntura actual, monseñor Santiago hizo alusión al terrorismo de Estado, “situación condenada y rechazada por todos, al menos en el presente. Esa época, aunque parezca exagerado decirlo, tiene similitudes con la ley del aborto que estamos a punto de aprobar” y aclara el porqué de la comparación: “En 1975, en el Poder Ejecutivo de la República Argentina, durante el Gobierno constitucional, se redactan los así llamados ‘decretos de aniquilamiento’, que mandan textualmente: ‘aniquilar a los elementos subversivos’. Hoy, un presidente constitucional abre el debate para que el Congreso de la Nación decida si es legal eliminar una vida humana en el seno materno a través del aborto.
“Quienes vivimos aquella época, sabemos que el aniquilamiento de personas sin juicio previo, se pudo realizar porque existía el consentimiento implícito de no pocos argentinos. Hoy, la ley del aborto tiende a salir con el consentimiento explícito de una buena parte de argentinos y por la intervención activa de Diputados y Senadores que promueven la eliminación, sin juicio previo, de inocentes que en el seno materno no se pueden defender”.
Y aclara que “quienes llevaron a cabo la tortura y muerte de personas, sin juicio previo, probablemente lo hicieron libremente porque estaban identificados con esa causa, aunque podemos pensar que algunos, tal vez, fueron condicionados o presionados para llevar a cabo esos crímenes horrendos. Hoy, con la ley del aborto, queremos obligar a médicos y clínicas a que maten a personas inocentes e indefensas, aunque, por razones más que obvias, no estén identificados con la causa, es decir, no quieran cometer un homicidio”.

Objeción de conciencia
En una posible concesión de objeción de conciencia, “la ley, con media sanción, pide que los médicos que se nieguen a hacer un aborto se anoten en una lista como objetores de la ley, como quienes “casi” están fuera de la ley; y hasta ahora, niegan la objeción de consciencia “institucional”, de modo que las clínicas están obligadas a realizar abortos. En realidad, si la ley se sanciona, los que tendrían que anotarse son los médicos que quieren realizar un aborto, al menos para que quede claro que la tortura y muerte de personas va a ser realizada por quienes están identificados con esa causa. De no ser así, estaríamos ante un Estado totalitario, que manda matar sin dar opción a no hacerlo”.

De lesa humanidad
A los mencionados crímenes de los años 70, aclara, se los llama, indicó el prelado “de lesa humanidad, etimológicamente, por lesionar o ir en contra de los derechos humanos fundamentales. Con la ley del aborto, se lesiona un derecho fundamental, el derecho a la vida. Es vida, la del adulto torturado y muerto fuera del seno materno, como la del niño torturado y muerto dentro del seno materno, o expulsado del seno de su madre y matado después, porque la ley de aborto con media sanción, permite matar a un niño hasta un día antes de que sea dado a luz. Allí queda claro el espíritu de la ley”.
Monseñor Santiago sostiene que “la década de los 70 dejó una herida muy profunda en los argentinos, que no se ha cerrado, aun después de más de cuarenta años. La herida que dejará la ley del aborto ¿será menor?”.