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Pergamino

Obesidad entre niños y adolescentes, un problema que requiere atención adulta

Según el estudio de Osam, más del 40 por ciento de los niños pergaminenses padece sobrepeso u obesidad infantil. (TERCERA VIA) Según el estudio de Osam, más del 40 por ciento de los niños pergaminenses padece sobrepeso u obesidad infantil. (TERCERA VIA)

La obesidad infantil alcanza a más del 40% de los chicos en Argentina. En consonancia con ese número, en Pergamino un estudio realizado por Osam y la Sociedad de Pediatría también da cuenta que más del 40% sufren sobrepeso u obesidad. El acompañamiento familiar es la clave en el tratamiento nutricional que afronten los más pequeños.


Catalogada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como uno de los problemas de salud pública más graves del Siglo XXI, se estima que en el mundo hay unos 43 millones de menores de cinco años obesos o con sobrepeso, los cuales tienden a seguir presentando este problema en la edad adulta y tienen más probabilidades de padecer a edades más tempranas Enfermedades No Transmisibles (ENT), como la diabetes y trastornos cardiovasculares.

A nivel nacional
Argentina no es la excepción a los índices que crecen año a año en el mundo, hecho que genera preocupación sobre todo en las esferas del Poder Ejecutivo habida cuenta que el ministro de Salud de la Nación, Adolfo Rubistein, en su discurso en el marco del encuentro de autoridades sanitarias de Naciones Unidas y OMS y con la presidencia que tiene la Argentina en el G20 como eje, se refirió a la prevención de la obesidad infantil como “uno de los temas más importantes que hacen a la salud pública y que en el país representa a más del 40 por ciento de chicos y adolescentes”.
Según detalló el funcionario, “la Argentina lidera el ranking en Latinoamérica y la problemática amenaza a las próximas generaciones, con lo cual las ganancias en expectativa de vida logradas en los últimos años podrían perderse”.

En Pergamino
En nuestra ciudad, desde hace seis años, la filial Pergamino de la Sociedad de Pediatría y Osam Salud, realizan un estudio sobre trastornos alimenticios con el objetivo de obtener parámetros sobre desarrollo y crecimiento infantojuvenil en Pergamino y la región y con el propósito de crear políticas activas que mejoren cada uno de los aspectos de la sociedad vinculadas a la prevención y la promoción de la salud y el bienestar en la comunidad.
Sobre la base de un muestreo de 568 niños, a los que se los midió y pesó, este año los resultados que arrojaron las estadísticas indican que se vieron parámetros normales en el 52 por ciento de los chicos. La prevalencia de sobrepeso en niños de Pergamino hallada en el estudio es del 18,2% mientras que la prevalencia en niñas es del 21.09%. La prevalencia de obesidad, estadio siguiente al sobrepeso, resultó del 19,29 por ciento en niños y del 17,5 por ciento en niñas.

La nutricionista Andrea Cattani brindó algunos consejos para los adultos. (LA OPINION)

Claves
La prevención y la concientización son las opciones más viables para poner freno a la epidemia de obesidad infantil. Pero ¿cómo lograrlo? A fin de dar respuesta a varios interrogantes que se puede generar, sobre todo en la población adulta, que es la encargada de transmitir hábitos saludables a los pequeños, LA OPINION dialogó con la nutricionista Andrea Cattani que afirmó, en primer lugar que “en la última década ha crecido de manera exponencial la problemática de la obesidad infantil en nuestro país” y sostuvo que no hay una sola causa que genera el problema.

Abordaje
Explicando sobre el abordaje de esta problemática, la especialista indicó que “cuando se recibe a un niño con problema de sobrepeso u obesidad hay que hacer un exhaustivo análisis en el que se indaga desde el momento de la concepción de ese niño, cómo fue el incremento de peso de la mamá durante el embarazo, si la madre tuvo diabetes gestacional, si el bebe nació con bajo peso o a pretérmino”, ya que estos son factores que condicionan que “en la primera infancia o cuando sea adulto la personas puedan sufrir sobrepeso”.
También se contempla la cuestión genética ya que, según Cattani, “si uno de los progenitores padece sobrepeso u obesidad la probabilidad de que el niño sea obeso es de un 25 por ciento y si los dos padres sufren sobrepeso u obesidad las probabilidades ascienden al 50 por ciento”.
A esto se suman las causas sociales, por ejemplo, “que los niños están más expuestos a pantallas, lo que los hace más sedentarios”, en contraposición a activos físicamente, que es una variable positiva para contrarrestar otros factores coadyuvantes a generar obesidad. “Antes el hombre salía a trabajar mientras que ahora las madres también deben trabajar por lo que en la mayoría de las familias se consume comida rápida, pobres nutricionalmente, y que en su mayoría están constituidas por grasas y harinas”.

Contención
Consultada sobre los tratamientos que se pueden realizar a los niños con sobrepeso u obesidad, Cattani destacó el acompañamiento familiar como “fundamental”: “Es elemental el compromiso de los progenitores porque siempre el que decide qué se va a comer es el adulto, es él quien va a hacer las compras y el niño determina la cantidad de lo que va a comer por eso es muy importante que toda la familia se reeduque y empiece a construir hábitos saludables”. Para lograr ello es importante poner en práctica ciertos valores tales como “paciencia, amor, dedicación y constancia porque el niño no debe cansarse de comer saludable”.
Amén de un adecuado plan nutricional, es preciso que los niños desarrollen algún tipo de actividad física. “Los niños tienen que jugar, correr y gastar energía”. Si la actividad es buena para todas las edades, para un niño propenso al sobrepeso es más beneficiosa todavía porque, además de generar en ellos un buen hábito, “los niños tienen una tasa metabólica más activa que los adultos”, razón por la cual la actividad tiene una incidencia preponderante en el control o descenso del peso.

Detalles que hacen la diferencia
Más allá de la importancia de la actividad física, solo generando un hábito alimenticio saludable se logra un verdadero cambio de conducta. Para Cattani, “no es recomendable atosigar a los niños ni inculcarles la palabra dieta en las que haya alimentos prohibidos sino más bien que ellos sepan manejar las porciones y sepan comer de manera ordenada. Por ejemplo que en vez de comer un alfajor triple coma uno simple, enseñarles que no es lo mismo que ese alfajor se ingiera antes de ir a dormir que en una merienda, es fundamental darles ciertos tips para que no sientan culpa cuando comen algo rico. Hay que ser muy cuidadosos con la transmisión del mensaje”.

Adultos transmisores
Como se expresara con anterioridad, la prevención es la clave en la lucha contra la obesidad infantil, así lo confirmó la especialista al decir que “hay que tratar de llegar antes del problema”, para ello “los padres deben multiplicar las buenas costumbres alimenticias, es un trabajo que se hace ladrillo por ladrillo y lleva tiempo pero no hay otro modo de inculcar una buena alimentación. Es fundamental que los padres se puedan empoderar para que sean transmisores de hábitos saludables”.

Consejos y sugerencias para los padres

A modo de consejo, la nutricionista Andrea Cattani, enumeró algunos tips importantes a tener en cuenta para una saludable alimentación.
* Un buen plan nutricional arranca en la compra de los alimentos, después en la ubicación de esos alimentos para que cuando el niño abra la heladera o la alacena no se encuentre con los alimentos menos saludables.
* Es importante inculcar en los niños el cumplir con las cuatro comidas diarias y de manera ordenada.
* Un buen desayuno es fundamental, está comprobado científicamente que la persona que no desayuna tiene tres veces y media más chances de padecer sobrepeso; el cuerpo pide la cuota de alimento que no se ingiere en el desayuno. Además el niño para aprender en la escuela primero necesita estar bien alimentado, tener glucosa en el cerebro.
Para que el desayuno sea completo lo ideal sería incluir el lácteo (yogurt, queso, leche), la infusión que le guste, algún cereal, que puede ser pan integral, y alguna fruta. Es verdad que muchos niños no desayunan todo eso por eso lo recomendable es que lo haga en etapas: la infusión, luego mandarle al colegio una vianda que conste de un sándwich de pan integral con queso y una fruta para otro recreo.
*En almuerzo y cena es fundamental que en el plato estén los tres nutrientes: proteínas que puede ser carnes de todo tipo huevos o queso, vegetales el otro tercio y lo restante de almidones, por ejemplo fideos, arroz, legumbres que si pueden ser integrales mejor, y de postre una fruta.
*Las frutas pueden ser incluidas en jugos o licuados.
*Incluir vegetales en los niños es dificultoso ya que, en la generalidad, ven el color verde y lo rechazan por eso hay que tratar de vehiculizar con los alimentos que más le gustan, que los niños participen de la elaboración de su comida es recomendable, por ejemplo, hacer hamburguesas rellenas con verduras como zapallito y cebolla; o salchichas (que son de su preferencia) en cazuelas que incluyan vegetales; de ese modo de juega con los colores y la variedad.
*Hay que dejar de lado las gaseosas y fomentar el consumo de agua.
*Es fundamental incentivar a los niños para que realicen algún deporte o bien hagan alguna actividad física, instarlos a que se muevan, que corran, anden en bicicleta o caminen.

María Martha Rottini, presidenta de la Sociedad de Pediatría de Pergamino. (LA OPINION)

Números que son un alerta

María Martha Rottini es jefa del Servicio de Pediatría del Hospital San José y presidenta de la Sociedad de Pediatría en Pergamino.
Desde hace seis años, esta entidad junto a Osam Salud desarrollan un importante estudio a través del que se detecta la incidencia de la obesidad infantil y el sobrepeso entre los niños pergaminenses.

La mitad
Explicando la dinámica de la investigación, Rottini manifestó que cada año, en la Exposición Rural se toma un muestreo de niños, que oscila entre 500 y 600, a los que se los mide y se los pesa. “Los resultados a lo largo de estos años han arrojado que entre un 40 y un 50 por ciento de estos chicos tiene sobrepeso u obesidad. Con el paso del tiempo advertimos que la cantidad de chicos que padece este tipo de problema no ha bajado sino que se mantiene. Los últimos resultados dan cuenta de que el 49 por ciento de los chicos padece sobrepeso u obesidad”.
Los números resultantes constituyen una alerta, no solo para la comunidad científica sino que interpela también a la sociedad toda y particularmente a los adultos de la familia, encargados de la alimentación de los menores. Con la finalidad de generar una toma de conciencia sobre esta responsabilidad no siempre ejercida y sobre todo obviado porque cuanto se la reduce a poner un plato de comida en la mesa sin demasiada consideración sobre los efectos de su contenido, además del estudio se desarrolla el Programa Aprender Jugando, a través del que se asiste a los establecimientos educativos a dictar charlas sobre alimentación saludable y se les ofrece a los niños juegos que los motiven a moverse.

Obesidad y sobrepeso
Técnicamente, la obesidad y el sobrepeso se definen, en términos de la OMS, como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud. Una forma simple de medir la obesidad es el índice de Masa Corporal (IMC); esto es, el peso de una persona en kilogramos dividido por el cuadrado de la talla en metros. Por ejemplo: si alguien pesa 74 kilos y mide 1,67 m., su IMC será igual a 26,5 = 74/(1.67)2. Una persona con un IMC equivalente o superior a 30 es considerada obesa, mientras que si el valor es igual o superior a 25, se traduce como sobrepeso.
La obesidad es uno de los principales factores de riesgo en las enfermedades crónicas, las cuales producen unas 2,5 millones de víctimas mortales al año.

Familia y escuela
En coincidencia con los demás entrevistados de este informe, la pediatra afirmó que la familia debe ser un transmisor de conocimientos y de buenos hábitos ya que “los padres deben saber que un niño obeso es propenso a contraer enfermedades en el futuro ya que pueden tener patologías tales como hipilipidemia, diabetes, hipertensión, coronariopatías, por eso buscamos prevenir en la infancia para evitar enfermedades a futuro”.
La escuela cumple también un rol importante a la hora de generar buenos hábitos, “lo ideal sería que los kioscos ofrezcan alimentos saludables”, sostuvo la entrevistada.
Este año la Sociedad de Pediatría ha hecho hincapié en lo fundamental de la alimentación desde la concepción misma de un niño: “Las madres desde el embarazo deben incluir una alimentación saludable y controlar su peso”, señaló Rottini.

Los detectores
Son los pediatras los primeros en detectar aquellos casos problemáticos de obesidad infantil o sobrepeso que requieren de un tratamiento especializado. “Los pediatras hacemos controles mensuales a los bebes hasta un año, luego bimestrales desde los dos hasta los tres años y a partir de los tres años se realiza un control de salud anual que incluye el pesaje y la medición del niño. Cuando detectamos que el aumento de peso de un niño es superior a los niveles adecuados, hacemos un control más exhaustivo y si continúa el aumento de peso derivamos al niño a un nutricionista y si es necesario también al psicólogo dependiendo del caso”, explicó Rottini.


Es una enfermedad

El psicólogo en la obesidad infantil es un complemento a la intervención médica y nutricional.
Cuando se intenta abordar la alimentación de un niño o adolescente y tratar su obesidad infantil desde la perspectiva nutricional y médica, es también importante
contemplar la realidad emocional, psicológica y vincular de la persona.
En este contexto, el psicólogo se está convirtiendo en un una figura indispensable para conseguir un cambio real y duradero.

Vanesa De Gaetani y Mariana Español explicaron el abordaje psicológico. (LA OPINION)

Reconocimiento
Vanesa De Gaetani y Mariana Español, son psicólogas del Centro de Cirugía Bariátrica de Pergamino. En contacto con el Diario, ellas explicaron sobre el abordaje de esta problemática desde la asistencia psicológica.
En primer lugar destacaron que no hay tratamiento posible sin antes haber reconocido la obesidad como una enfermedad y señalaron que ante un caso de obesidad, “focalizamos mucho el trabajo con el entorno, a través de entrevistas familiares, ya que el niño por lo general no tiene conciencia sobre su cuerpo y sobre su salud. Que el entorno del niño entienda que la obesidad es una enfermedad es el primer gran paso para un abordaje serio del problema”. Según su mirada profesional, “la sociedad no está concientizada sobre el problema de la obesidad” y lo notan principalmente porque “se habla mucho sobre esto pero en la práctica no se cambian los hábitos”. Por ello aseguran que “nos va a llevar unos cuantos años lograr instaurar en la sociedad que la obesidad es una enfermedad crónica, que no tiene cura, que debe ser tratada como tal y controlada siempre, toda la vida”.

Detección temprana
Es importante tener en cuenta que comer es una de las conductas más importantes que realiza una persona, y que está muy relacionada con el estado emocional y con la manera de vincularse con los otros. “Trabajamos con las personas que tienen obesidad desde una cuestión sintomatológica, algo está diciendo emocionalmente esa forma tan particular de relacionarse con la comida. Indagando encontramos rasgos de ansiedad, de angustia. Y esto afecta la autoestima del niño. Se genera en muchos casos un círculo vicioso: el niño gordito que es discriminado por sus compañeros se empieza a sentir mal, le cuesta ir al colegio, no quiere hacer deportes, se recluye en su casa, mira TV o juega con la Play y come”, contó De Gaetani.
El rol del adulto en la detección temprana del problema es muy necesario ya que “el adulto es el que debe advertir qué es lo que el niño necesita desde la salud, desde lo físico y desde lo emocional, porque son los adultos los que contienen, sostienen y acompañan”.

Desde bebé
Para las psicólogas es fundamental reconocer cuáles son las emociones que llevan a los niños a comer, si lo hacen cuando están enojados, cuándo están nerviosos, cuando están aburridos y en este sentido, los niños detectan rápidamente cuál es el motivo del por qué comen.

Aparición del alimento
De acuerdo con lo expuesto por las profesionales, hay que analizar cómo aparece el alimento en un bebe, desde el lugar de progenitor, en muchas oportunidades tapando otras necesidades. “Desde el primer momento en que una persona nace, necesita de otro que nos acompañe, esto se llama auxilio ajeno, y desde ese momento nosotros analizamos qué pasó entre la alimentación y lo vincular porque cuando uno alimenta al bebe, por ejemplo, acaricia, mira, sostiene, contiene o no hace nada de todo esto que es fundamental y es ahí cuando aparece el alimento como tapón de otras cuestiones. Si el bebe entiende que cuando necesita una caricia, se le da alimento y siempre que llora la madre le da alimento, es probable que cuando sea adulto busque alimento para calmar aquellas tensiones que necesita calmar”, explicó Mariana Español.

Esquema e imagen
Por otro lado señalaron la diferencia entre el esquema corporal y la imagen corporal: “Todos tenemos un esquema corporal, ojos, cabeza, manos, etcétera; pero la imagen corporal que es la que se va formando por todo lo que uno va sintiendo a lo largo de los años con el cuerpo, las vivencias, positivas, negativas, traumas, no traumas y cómo nos hicieron sentir con respecto a ese cuerpo. Muchas veces un niño es tratado como gordito de la familia o en realidad siempre tuvo sobrepeso pero creció sin saberlo y actúa como si no tuviera una enfermedad. Los psicólogos trabajamos mucho sobre esa imagen corporal, cómo siento mi cuerpo, qué es lo que me pasa”.