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Pergamino

Pablo Santamarina destacó el efecto democratizador del juicio por jurado

El fiscal Pablo Santamarina, especialista en juicios por jurados. (LA OPINION) El fiscal Pablo Santamarina, especialista en juicios por jurados. (LA OPINION)

El fiscal pergaminense especialista en esa modalidad, valoró la implementación de este instituto y destacó sus virtudes. En nuestro Departamento Judicial hay una baja incidencia, de hecho desde 2015 solo hubo cinco juicios. Es el acusado y su defensor quienes pueden solicitar esta modalidad. Las decisiones del jurado son inapelables.


La absolución en el marco de un juicio por jurados de Lino Villar Cataldo, el médico que mató a tiros al ladrón que le quiso robar el auto en Loma Hermosa, provincia de Buenos Aires, volvió a poner en el tapete esta modalidad de juzgamiento que, en líneas genéricas, se trata de que la suerte de un acusado quede en manos de personas comunes congregadas en un cuerpo creado para tal fin y no de jueces profesionales.

Esta modalidad está habilitada en la provincia de Buenos Aires desde 2015 y la cantidad de aplicación varía según el departamento judicial que se trate. En Pergamino hay una baja incidencia de juicios por jurados. De hecho, en cuatro años apenas fueron cinco. Pero cabe remarcar que es el acusado y su defensor quien puede solicitar esta modalidad y que no la puede pedir la parte acusadora. Otra cuestión relevante a considerar es que una vez tomada la decisión de un jurado popular, la misma tiene carácter de inapelable.

Pablo Santamarina

LA OPINION consultó al doctor Pablo Santamarina, fiscal del Departamento Judicial Pergamino y especialista en juicios por jurados, quien brindó un panorama sobre la implementación de esta modalidad de juicio. “La evolución del impacto de este instituto ha sido muy positiva, creo que ni quienes tenían las más altas expectativas pensaron que podrían cumplirse como se cumplieron”, señaló el fiscal.

- ¿Cuántos juicios llevan hechos y con qué resultados?

- En la provincia de Buenos Aires se hicieron a la fecha alrededor de 300 juicios y solo en un caso hubo un jurado estancado, que se le llama así cuando no se puede arribar a una decisión. Después, en el resto de los casos, funcionaron de manera perfecta. Además hubo casos resonantes donde la decisión del jurado fue muy bien recibida por la sociedad, mucho mejor que si hubiera sido una decisión de un jurado profesional.

El funcionamiento es tan bueno al punto tal que el proyecto del Código Procesal Penal de la Nación, o sea Federal, incluye el jurado, al igual que las provincias de Mendoza, Salta, Chaco y Chubut. O sea que la impresión que tenemos es que está funcionando tan bien y además ha logrado otros objetivos como mejorar la imagen de la Justicia al dar mayor credibilidad y legitimidad a las decisiones, que se está empezando a expandir hacia todo el país.

- ¿Cuál fue la primera experiencia en juicio por jurado en el país?

- En realidad fue Córdoba, pero lo hizo con un jurado que se denomina escabinado integrado por ocho ciudadanos y dos jueces profesionales, pero hoy es tan fuerte el impulso de los jurados clásicos que tomaron las provincias de Buenos Aires y Neuquén que fueron las primeras en implementarlo, que Córdoba está yendo hacia ese modelo.

- Hay quienes están a favor del modelo y quienes lo rechazan. ¿Cuáles son las ventajas según su óptica?

- Creo que la mayor ventaja es el efecto democratizador que tiene el jurado. En mi experiencia personal, perdí mi primer juicio por jurado, y la verdad es que tolero más una decisión de un jurado que la de jueces profesionales, y creo que a la ciudadanía le pasa lo mismo. También hay encuestas que se les realizan a los jurados una vez que participaron y la gran mayoría dice que llegó con una muy mala imagen de la Justicia y se van con una totalmente diferente. En ese sentido es muy potente el instituto. Además me da la sensación de que para el que es juzgado y para la ciudadanía en general, toman como propio este sistema, como que es de ellos, porque hay un par decidiendo sobre la mayor sanción que puede poner el Estado sobre otro par, y en ese sentido le quita mucho poder a la burocracia judicial.

- Además de la burocracia, también elimina la sospecha de corrupción sobre la Justicia…

- Además el juicio es de mucha mayor calidad que si fuera ante jueces profesionales. Porque cuando se hace ante jueces profesionales la causa se remite antes y si bien los jueces no deberían ver la causa, lo cierto es que muchas veces la ven, entonces tienen una preopinión sobre qué es lo que van a tener que decidir después, y eso hace muchas veces que las partes no produzcan tantas pruebas ni en la forma que deberían hacerlo. En cambio el jurado viene y sus integrantes no saben qué vienen a juzgar y hay que convencerlos. Además el proceso es oral, público, corto, de una mayor calidad y se discute solo lo que hay que discutir.

- ¿Cuál es el riesgo de que no se arribe a un fallo justo?

- Es que la verdad como reproducción histórica de un hecho siempre es inalcanzable en la totalidad. El riesgo y la exigencia, que son dos caras de la misma moneda, es que las partes ahora están obligadas a hacer un juicio de mucha calidad. Un riesgo posible, por ejemplo, es que un fiscal no sea competente en la producción de la prueba, no tenga una teoría del caso, tenga un mal desempeño en el escenario del juicio y una persona culpable resulte absuelta. Pero eso, en todo caso, será una responsabilidad de los fiscales, más en este caso donde la parte acusadora no tiene recurso, porque solo lo tiene la persona sometida al juicio, o sea el imputado y si es condenado. Así que el riesgo es que las partes no puedan realizar bien su trabajo y que el jurado se vaya no convencido y que en base a ese mal convencimiento se arribe a una decisión que no sea la correcta.

- ¿Quién puede pedir el juicio por jurado?

- Solamente el defensor y el imputado y en delitos que tengan una posibilidad de una pena de entre 15 y más años. Es un derecho del imputado, se le pregunta si lo prefiere y en caso de respuesta afirmativa no hay nada que lo pueda impedir. Incluso en casos en que hay varias personas imputadas, si alguno prefiere por jurado y otros no, hay que hacer procesos por separado. Es decir que no se le puede privar a un imputado la posibilidad de un juicio por jurado si lo pide.

- ¿La decisión de un jurado popular es posible de apelar?

- La decisión es inapelable para el fiscal y lo será también para la parte acusadora particular, aunque sobre esto último todavía no hay una decisión en Casación. Lo que sí ha hecho la Casación hasta ahora es confirmar todas las sentencias que han sido apeladas. Si sos acusador, vas a juicio por jurado y perdés el juicio, se acaba la chance de que la persona juzgada sea condenada. Ese es el poder del jurado, allí se demuestra la verdadera potencia del pueblo representada en un jurado.

Es un poder de los ciudadanos que le dice al Estado: se quiere aplicar una pena de 15 años o más a un ciudadano, entonces hay que demostrar por qué y convenza a nuestros representantes. Si no lo hace, el imputado será absuelto.

- ¿Por qué cree que hay profesionales o personas en general que no creen que el sistema por jurado sea beneficioso?

- Puede ser porque no conocen a fondo el sistema, o también porque es una cuestión mucho más exigente. Hay que hacer un juicio bueno en serio, hay que convencer a 12 personas, hay que tener una muy buena teoría del caso, hay que tener muy en claro muchas cuestiones y en general es mucho más exigente todo. Entonces me da la sensación de que hay muchos que no quieren exponerse a esa situación si no están muy seguros.

Está probado estadísticamente en el mundo que casos como el del médico que mató al ladrón tienen muchas posibilidades de quedar absueltos, porque el jurado popular, es decir el ciudadano común, tiene mayor flexibilidad al momento de evaluar los criterios por los cuales la Ley posibilita la legítima defensa. Esa figura (legítima defensa) exige requisitos muy precisos como que se sufra una agresión ilegítima previa, el medio tiene que ser proporcional, tiene que haber una necesidad de defensa, entre otros. Esos requerimientos son más laxos a la hora de ser interpretados por los ciudadanos, en cambio muchas veces un juez profesional se atañe estrictamente a la letra de la Ley.

Por eso ante estos casos, si los abogados defensores estuvieran atentos a todas estas cuestiones, ante una acusación de este tipo, les convendría ir hacia un jurado popular.
El primer caso en Pergamino fue así. Yo estaba acusando en un caso de homicidio y la defensora hizo un muy buen planteo de legítima defensa y el jurado popular absolvió.

- ¿Cómo estamos en Pergamino con este instituto, hacia dónde se encamina?

- En Pergamino ya tuvimos cinco juicios por jurado y la verdad es que al ser una opción del imputado y del abogado defensor siempre van a ser ellos los que decidan si el juicio es por jurados o no.

- ¿Por qué cree que no hubo más que cinco, que se puede considera una cifra baja?

-El único caso en que el imputado quedó absuelto fue el primero, después todas fueron condenas, y quizás ese dato a los defensores les genera cierta suspicacia. Entiendo que debería haber más juicios por jurados, pero básicamente corresponden a estrategias de la defensa. Pero si ampliamos la mirada hacia otros departamentos judiciales, vemos cómo en Bahía Blanca se da a la inversa, porque al principio se dieron muchas absoluciones y hoy es una opción muy solicitada. En Azul, en tanto, un juez cometió el disparate de declarar la inconstitucionalidad el jurado, tras revocarse esa decisión tiene una de las tasas más altas de juicio por jurado. En tanto La Plata, que es una jurisdicción muy grande, tiene índices como los de Pergamino. En definitiva creo que en la medida que se estudie y se vaya viendo de qué manera funciona, se irá formando un promedio general. Pero reitero el concepto de que quien lo solicita es la defensa y no es una potestad de la parte acusadora.

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