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Pergamino

Pinzón, en palabras de sus protagonistas

Mabel es, desde hace más de 30 años, la enfermera del pueblo. (LA OPINION) Mabel es, desde hace más de 30 años, la enfermera del pueblo. (LA OPINION)

Pinzón habla por sí mismo a través de algunas personas representativas de la localidad. Dialogaron con LA OPINION Graciela, comerciante; Mabel, enfermera del pueblo y el padre Eduardo, vicario de la Capilla.


Graciela es la dueña de Sueños, un local comercial que desde hace cinco años ofrece la más amplia variedad de indumentarias para todas las edades. En contacto con LA OPINION, la referente comercial indicó que “el 27 de agosto hará cinco años que empecé con el negocio, siempre me gustó la comercialización de indumentaria. Necesitaba una salida laboral nueva y por eso decidí armar mi local. Amo lo que hago”.
El negocio de Graciela se constituyó como un comercio necesario para el pueblo ya que muchos vecinos debían trasladarse a Pergamino. “Tengo una clientela muy buena y cumplidora que conoce mis gustos. Tengo a los clientes de siempre y a la gente nueva que se suma. Algunas de mis clientas viven en Pergamino así que viajo diariamente a la ciudad”, contó Graciela.
Una vez por semana, viaja al barrio porteño de Flores para efectuar la compra de indumentaria.
La variedad es lo que caracteriza al local Sueños ubicado en Rodrigo de Triana 166 de Pinzón. “Traigo mucha ropa de adolescentes y adultos, niños solo por encargue. Siempre tengo en cuenta la tendencia, lo que se usa, y busco precios porque a los clientes les gusta que la ropa sea de buena calidad y no tan cara. En este marco es que mis precios son accesibles. Además me manejo con la financiación a la vieja usanza, con fichas. Tengo mucha confianza en los clientes, jamás me fallaron y por eso soy una agradecida a ellos”, concluyó la entrevistada.
Quienes deseen comunicarse con Graciela deben escribir un mensaje de Watts App al 15617803.

Mabel
Mabel es la enfermera y trabaja en el Centro de Atención Primaria del Pueblo. Hace 35 años que vive en Pinzón y desarrolla su trabajo con la misma pasión que cuando se inició.
En contacto con LA OPINION, Mabel contó que “soy de Rancagua y junto con mi marido nos vinimos a vivir a Pinzón porque a él lo trasladaron en su trabajo”.
Mabel contó que “si bien siempre trabajé de enfermera, hace seis años que me recibí. Trabajé 20 años como enfermera empírica, es decir, sin título ya que en el pueblo no había enfermeras. Luego estudié, me recibí y hace cinco años que trabajo como profesional”.
Mabel llega a la sala de salud, a las 6:30, y se retira cerca de las 14:00, aunque su profesión la lleva en la sangre y eso hace que esté siempre predispuesta a ayudar a quien lo necesite. “Vivo en el pueblo y estoy las 24 horas a disposición de la gente”, enfatizó Mabel.
Por último, visiblemente emocionada expresó: “Amo mi pueblo, amo ayudar, colaborar de la mejor manera posible. En mi sala soy feliz y cumpliendo mi rol de enfermera, sin importar el día ni la hora, mucho más feliz”.

Atención médica
En el Centro de Atención Primaria de la Salud, semanalmente llegan médicos para atender los requerimientos de los vecinos. En este sentido los lunes atiende la pediatra, cada 15 días la ginecóloga y dos veces por semana la médica clínica.
Además en la sala se ofrecen las vacunas incluidas en el calendario oficial.

Vida litúrgica
El padre Eduardo Sanabria es el vicario a cargo de la Capilla Nuestra Señora de Lourdes de Pinzón. Hace 20 años que los domingos, el sacerdote que es presbítero de la Parroquia San Vicente de nuestra ciudad, acude a la localidad a celebrar misa.
En diálogo con LA OPINION, contó que “todos los domingos, a las 17:00, celebramos misa en Pinzón, y si bien cuesta mucho, existe una pequeña comunidad parroquial”.
Hace poco tiempo estuvieron misionando en el pueblo las misioneras del Verbum Dei.
En el último tiempo se están haciendo algunas reparaciones en el templo, se pintará y se harán algunas refacciones en la sacristía.
Este año el templo cumplirá 60 años y por ello, durante la fiesta patronal de la Virgen de Lourdes, celebrada en febrero, se declaró un año de jubileo, una ocasión especial de celebración. “Durante el año realizaremos algunas actividades para celebrar los 60 años del templo”, concluyó Sanabria.