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Pergamino

Pinzón, postales de un pueblo centenario que enarbola las banderas de la pujanza

Un acceso pavimentado de 12 kilómetros comunica a la localidad rural con la ruta nacional Nº 8. (LA OPINION) Un acceso pavimentado de 12 kilómetros comunica a la localidad rural con la ruta nacional Nº 8. (LA OPINION)

La nutrida historia de Pinzón, desarrollada durante más de un centenario, hace que esta localidad rural, una de las 12 con que cuenta el Partido de Pergamino, se constituya como una de las más antiguas.


El 1º de diciembre de 1910 se inauguró la Estación Pinzón y con ello el ramal del Ferrocarril General Belgrano. Por ese entonces el presidente del país era Roque Sáenz Peña y Argentina era conocida como “el granero del mundo”. Esta era una de las economías más florecientes del mundo y en este marco el ferrocarril se constituía como el gran aporte del siglo XIX, devoraba las distancias y llegaba a los puertos provinciales donde los barcos aguardaban la carga de trigo y maíz para distribuirla por todo el planeta.

En sus inicios
Cuenta Juan Carlos Oubiña en su libro “Postales de nuestro pueblo”, que en esta época de esplendor, y en el mismo año en que se cumplía el centenario de la Revolución de Mayo, Pinzón se erigía como una localidad rural. El primer colono establecido en 1888 fue Benito Repetto.
El 7 de septiembre de 1913 el martillero José Estela por cuenta y orden de la compañía inmobiliaria La Franco Argentina, anterior poseedora de los solares, quintas y chacras que rodeaban la Estación Pinzón, efectuaba el remate de los mismos, con una base de 400 pesos por hectárea.
El boletín de propaganda destacaba especialmente que era tierra apta para todo cultivo y próxima a los puertos de Buenos Aires, San Nicolás y Rosario.
El día del remate se habilitó un tren especial que salió de Pergamino al mediodía y retornó en horas de la tarde.
Hacia 1916 ciertas familias edificaron sus viviendas próximas a la estación y otras se establecieron en los campos contiguos: Alippi, Repetto, Mancuso, Calderón, Colombo, Arce, Argüello, Binasco, Galbarino, Ceva, Altamirano, Patta, Lonati, Marinoni, Barbieri, Garbini, Distanza, Zavaleta y Mollo eran algunos de los pioneros del pueblo.

Almacén de ramos generales
La zona comercial del pueblo contaba en sus primeros años con el almacén de los hermanos Balbín, era el típico negocio de ramos generales de los pueblos de campo, en donde se podía adquirir la yerba y los fideos, pasando por la ropa de trabajo, hasta las balas del Colt 45 que por entonces era muy usado.
Por el neto trabajo agropecuario que se realizaba en la zona, Pinzón recibía la afluencia de trabajadores denominados “golondrinas”, que llegaban expresamente para la cosecha de trigo y maíz, y luego retornaban a su lugar de origen, que por lo general, eran localidades del norte o del litoral argentino.

Lo que había
En la etapa inicial de Pinzón funcionaba la herrería de Nicanor Aneiros y la carpintería de José González, ambos eran artesanos e inmigrantes de la provincia española de Galicia. Posteriormente estableció su herrería José Laxague, descendiente de inmigrantes franceses.
También fueron herreros y desempeñaron además otras tareas, los hermanos Juan y Héctor Barbieri.
Ignacio Altamirano era talabartero, hábil trenzador de fustas y rebenques y don Domingo Bajar, primer albañil.
Estanislao González fue uno de los primeros peluqueros, tuvo a su vez un discípulo: Domingo Condolio.
También por esa época Juan P. Mártire contaba con su salón de peluquería y perfumería.
En el transcurso de los años Raúl Bertinetti y Hugo Saracini se sumarían al gremio de los barberos. Una de las primeras estilistas femeninas fue Alicia Sitta de Viscovich.

Pueblo pujante
La nutrida historia de Pinzón, desarrollada durante más de un centenario, hace que esta localidad rural, una de las 12 con que cuenta el Partido de Pergamino, se constituya como una de las más antiguas.
Hoy, con alrededor de 400 habitantes, Pinzón se erige como un pueblo pujante, forjado por la activa participación de sus habitantes, de aquellos que conviven allí desde que nacieron, y de quienes en los últimos años eligieron a Pinzón como su lugar en el mundo.
Las instituciones trabajan codo a codo, respaldadas por la delegación que desde hace poco menos de siete años está a cargo de Fernando Cornejo. Así las comunidades, religiosa, educativa y deportiva se constituyen como bases sólidas del accionar del pueblo. A estas se pliegan las organizaciones comprometidas que trabajan para el desarrollo de la localidad.

Más información en los siguientes artículos: La mirada de Fernando Cornejo, delegado de Pinzón

Pinzón, en palabras de sus protagonistas