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Pergamino

¿Por qué defender al Instituto Maiztegui?

Julio Maiztegui (a la izquierda) junto a su equipo de trabajo. (MERCEDES MAIZTEGUI) Julio Maiztegui (a la izquierda) junto a su equipo de trabajo. (MERCEDES MAIZTEGUI)

Mercedes, hija del médico Julio Maiztegui, en el siguiente artículo responde a la pregunta de por qué es importante la defensa del Instituto de Enfermedades Virales.


La hija del médico Julio Maiztegui, Mercedes, hizo pública una carta en la que da respuesta a la pregunta de por qué es importante defender al Instituto de Enfermedades Virales.
En la carta, comienza diciendo que “uno debe elegir, para poder accionar. Comprometernos en una acción en la que no somos especialistas requiere confiar en quienes sí lo son” e inmediatamente asegura que “yo elijo confiar en las personas que se formaron en y con el Instituto Maiztegui, en personas que saben sobre los esfuerzos y trayectoria de una institución de más de 40 años, que pasó por diversos momentos políticos e históricos, con altibajos pero siempre luchando y buscando excelencia. Y como dicen ellos mismos, el mayor legado de mi padre: luchar por la salud pública”. En este marco asegura que “la decisión política que afecta el funcionamiento de una institución de tantos años de trayectoria en una actividad como el diagnóstico del hantavirus, sin justificación técnica suficiente, en un momento político de grandes recortes donde la virtud parece ser el ajuste y no el crecimiento, no puede inspirarnos más que tristeza y desconfianza. Por eso entiendo como compromiso moral la defensa del Inevh Maiztegui”.

El compromiso de su padre
Haciendo mención a su vida personal, la mujer indica que es la cuarta hija de Julio Maiztegui y afirma que “mi vida misma refleja en gran medida las decisiones tomadas por mi padre”. En tal sentido relata que llegaron a Pergamino en 1964; ya que Julio había recibido una propuesta de trabajo aquí, zona endémica del virus Junín, así llamado en ese entonces. “Volvimos de Estados Unidos, donde seguramente a él le esperaba un gran futuro profesional y económico, y aquí nos quedamos, estudiando, trabajando, creciendo como familia”, aclara.
Siendo testigo directa del “esfuerzo de tantas personas”, Mercedes afirma: “Asumo entonces la representación de los que ya no pueden hacerlo, con la convicción que me enseñaran, reclamando inversión pública en salud e investigación científica y la restitución de las capacidades quitadas al Inevh, en mi abrazo del viernes 1º de febrero, y todos los días que pueda hacerlo, desde mi sentimiento indiviso”.

Verdaderos protagonistas
Por otro lado, Maiztegui sostuvo que “no puedo discutir conceptos técnicos ni científicos. Sobre esto ya se han pronunciado suficientemente los especialistas. Pero sí desde el sentimiento y el conocimiento de la trayectoria de esta institución. Mi padre, su secretaria Mirta en su labor incansable, Estribou y May en los jeeps y el Rastrojero, Marta con su tonada cordobesa, Barrera Oro con su humor en voz alta, María, Ana, Ana María, María Rosa, Laura, Silvana, el ‘Chino’, María del Carmen, ‘Diki’ y tantos otros forman parte de mi memoria de chica y de adolescente. Porque mi confianza está con los verdaderos protagonistas: los profesionales, los técnicos, los administrativos, los enfermeros y enfermeras, todo el personal que creció con esta institución y la hacen grande. Porque doy fe y fui testigo de que todo lo hecho fue logrado a pulmón”.

La labor del Inevh
Sobre la importancia del Instituto, Mercedes indicó que “el Inevh garantizó que la gente de la zona endémica del Mal de los Rastrojos (Fiebre Hemorrágica Argentina) fuera atendida inmediata y gratuitamente, salvando cientos de vidas. La gente de campo lo recuerda bien; fueron también ellos los que apoyaron las campañas de prevención, donación de plasma y voluntariado de vacunación, siendo los primeros afectados”.

Reclamar el respeto
En otro tramo de su carta se pregunta: “¿Cómo podrían saber quienes hoy apenas están de paso en funciones burocráticas provisorias, del dolor que representa que impidan hacer algo tan valioso para la comunidad toda, después de décadas de estudio e investigación detrás de la excelencia?” y expresa enfáticamente: “Debemos reclamar el respeto de una institución que empezó a forjarse en los años sesenta, basada en la necesidad esencial de proteger la vida”.
Por ello “asumo entonces en mi nombre y en el de todos los que ya no están y no pueden hacerlo, además de todos los que quieran acompañarme, el viernes 1º de febrero, a las 11:00, en Monteagudo 2510, Pergamino, el compromiso del abrazo en defensa del Maiztegui que la institución y Pergamino se merecen. Abracemos al Maiztegui”.

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