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Pergamino

Preocupación en los panaderos por el difícil momento que atraviesan

Muchos panaderos de Pergamino reconocieron que todavía no trasladaron al precio final del pan todos los aumentos que tuvieron. (LA OPINION) Muchos panaderos de Pergamino reconocieron que todavía no trasladaron al precio final del pan todos los aumentos que tuvieron. (LA OPINION)

Aseguran que todavía no trasladaron al precio final del pan los aumentos en materias primas y tarifas por los servicios, Afirman que en los últimos meses la situación se agravó, al punto que algunos piensan en cerrar sus puertas.


En estos últimos días los posibles aumentos en el precio del pan es uno de los temas importantes teniendo en cuenta que es uno de los alimentos que más se utilizan en la mesa de los argentinos. Frente a la suba de la bolsa de harina y el fuerte incremento en las tarifas de luz y gas, el valor del producto volvería a modificar sus valores aunque a nivel local hay cierto reparo por parte de los panaderos que no quieren trasladar estos incrementos al costo final. “No podemos seguir subiendo los precios porque los clientes hay veces que no lo pueden pagar”, reconoció uno de los comerciantes que fue consultado por LA OPINION en su negocio de venta minorista.
“Es realmente complicado asumir estas cuestiones en materia de gastos, las ganancias cada vez son menores pero ahora se piensa en la gente, en que es un producto indispensable para las familias que nos compran todos los días”, agregó el industrial.
Mientras que en enero la bolsa de 50 kilos de harina a los panaderos los costaba entre 250 y 300 pesos, ahora la pagan entre 400 y 450 pesos, aunque según la Federación Industrial Panaderil de la provincia de Buenos Aires “se llega a pagar hasta 540 pesos en algunas ciudades del interior”.
Al respecto, desde la entidad que reúne al sector se señaló como culpables de la situación a los aumentos en los servicios públicos y en los precios de los molinos harineros; “hay poca entrega porque los molinos están esperando que aumente el precio”, apuntó el dirigente de la Federación, Emilio Majori, quien advirtió que “antes del fin de semana seguramente muchos panaderos decidirán trasladar esos valores al precio del pan”, agregó el referente de este sector aunque cabe señalar que a nivel local por el momento no hay cambios.

Aumentos
De acuerdo a lo que explicaron desde la entidad bonaerense, se está “evaluando un precio uniforme para todo el país ya que la materia prima aumentó un ciento por ciento", dijo Majori en un comunicado. Según remarcó el industrial, el kilo de pan va en la provincia de 30 a 55 pesos cuando en enero rondaba los 36 pesos. Ahora, si bien no dio precisiones, volverá aumentar por la suba en la harina. “En la forma que está subiendo la harina tendremos que trasladarlos a los precios finales, pero sabemos que hay casos en los que se espera para tomar esta medidas con el fin de resguardar el bolsillo de los consumidores”, se señaló.
Mientras tanto, además de estar preocupado por la suba de la harina, desde la Federación también alertan por el crecimiento de la informalidad, con panaderías clandestinas. “En la provincia cerraron muchas panaderías, el impuesto es muy alto y no se puede sostener; el 60 por ciento en Buenos Aires es clandestino, con lugares no habilitados. A las panaderías formales les cuesta mantenerse, compiten con clandestinas y se ven afectadas por los aumentos”, indicó Emilio Majori sobre la posición tomada por la organización a la que pertenece y ocupa el cargo de vicepresidente.

Mucha preocupación
Por su parte los elaboradores de la ciudad explicaron que “son momentos complicados, no hay una uniformidad en los precios porque mientras en un barrio se compra el kilo a 25 pesos, en algunas panaderías se puede vender a 40 pesos porque los costos fijos son elevados”, señaló el empresario local.
“Los que contamos con todo en regla tenemos que pensar muchas veces antes de mantener los precios porque los gastos aumentaron de manera exorbitante; en el último mes la harina subió alrededor del 13 por ciento y los colegas todavía no pasaron ese cambio al valor del mostrador.
“Quizás se toma el costo del pan porque es un valor de referencia en la canasta de los alimentos, en la mayoría de los casos todos los días se compra el pan fresco, pero una situación que permite reconocer los aumentos tiene que ver con las facturas, y en este caso la poca venta es una imagen clara del momento económico que se vive.
“En los casos donde se compraban facturas u otra especialidad para los chicos, se reemplaza con pan con dulce de leche o mermelada, y es por esto que no podemos también aumentarles el precio todas las semanas porque sabemos que se les generará un problema mayor a nuestros clientes”, reconocieron fuentes consultadas por LA OPINION.
De acuerdo a lo descripto ayer, “muchas panaderías piensan en cerrar sus puertas si no hay un repunte en los próximos 60 días; sin aumentar los precios el destino está claro y es justamente la finalización de la actividad”, advirtieron.