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Pergamino

Sin olvido: colocaron una Baldosa por la Memoria de José Luis Bianconi

Emoción en el descubrimiento de la Baldosa por parte de sus hermanas. (LA OPINION) Emoción en el descubrimiento de la Baldosa por parte de sus hermanas. (LA OPINION)

Fue en la mañana del viernes, en la Escuela Normal, donde la víctima de la dictadura militar, cursó sus estudios primarios. Se recordó a José Luis como un joven con un fuerte compromiso social. El y su mujer, Adriana Ortega, fueron asesinados a balazos en diciembre de 1976. La palabra de sus familiares y referentes de la Asociación por la Memoria.


El viernes en horas de la mañana, en las puertas de la Escuela Normal, se llevó adelante la ubicación de una nueva Baldosa por la Memoria. En esta oportunidad para recordar a José Luis Bianconi, que fuera asesinado en diciembre de 1976 junto a Adriana Ortega, su esposa, en la última dictadura cívico-militar.

Pasadas las 10:00, el establecimiento educativo fue el punto de encuentro de familiares y allegados de José Luis Bianconi, integrantes de la Asociación por la Memoria de Pergamino, estudiantes, docentes y directivos del Normal, militantes de derechos humanos y vecinos en general, que se reunieron para recordar al homenajeado en esta oportunidad.

Varios fueron los oradores de la jornada, incluso los familiares contaron su experiencia en torno al asesinato de José Luis.  Una alumna del establecimiento interpretó con su saxo la canción de Víctor Heredia, “Sobreviviendo”. Por último se dio paso al momento más emotivo de la jornada: el descubrimiento de la Baldosa en memoria de José Luis por parte de sus hermanas.

13 Baldosas

Luego de la bienvenida a los presentes, el acto comenzó con las palabras de un alumno del Centro de Estudiantes del colegio anfitrión, Gino Caciorgna, que explicó sobre la dinámica de las Baldosas por la Memoria. En este marco indicó: “Las Baldosas por la Memoria constituyen una marca en la ciudad, la escuela, el barrio, señal de la existencia de militares populares, detenidos, desaparecidos o asesinados por el terrorismo de Estado. Comenzaron como una iniciativa de organizaciones de militantes por la memoria, la verdad y la justicia, quienes se propusieron desandar el camino del olvido.

“Las Baldosas permiten reconstruir la historia de vida, reivindicar el compromiso político de las y los militantes secuestrados, torturados, desaparecidos y asesinados por la última dictadura. Con esta Baldosas se dejan huellas de la existencia de los militantes en los lugares en que vivieron, cursaron sus estudios, trabajaron, militaron o donde fueron detenidos.

“Desde la Asociación por la Memoria de Pergamino se propone que las veredas hablen de ellos y ellas y por ello se confeccionan baldosas artesanalmente que luego son ubicadas en actos como este. Suman ya 13 Baldosas a la memoria colectiva de la ciudad. Recordar a nuestros desaparecidos nos transforma, lo que se mantenía oculto se muestra ahora en las veredas”.

Denunciar las injusticias

A su turno, Rubén Santucho, presidente de la Asociación por la Memoria de Pergamino, dirigió palabras de bienvenida: “Dijo Juan Gelman: ‘Ahora son pedacitos desparramados bajo todo el país, hojitas caídas del fervor/la esperanza/la fe/ pedacitos que fueron alegría/combate/ confianza en sueños/ sueños/ sueños/ sueños/ y los pedacitos rotos del sueño/se juntarán alguna vez? ¿Se juntarán algún día/pedacitos? ¿Están diciendo que los enganchemos al tejido del sueño general? ¿Están diciendo que soñemos mejor?’. Nosotros creemos que sí, que siempre hay un reclamo de los compañeros que dieron su vida por sus ideales. También creemos que nos piden que toda injusticia que veamos en el mundo la denunciemos”.

“Mantener vivos los valores”

A continuación, la profesora María del Huerto Revaz expresó palabras alusivas y comenzó recordando que “en agosto de 2002 fue promulgada la Ley Nº 25.633 (sobre la jornada del 24 de marzo) con el claro propósito de consolidar la memoria colectiva de la sociedad, generar sentimientos opuestos al autoritarismo y estimular la defensa del Estado de Derecho y la vigencia de los Derechos Humanos”.

Con relación al homenaje realizado a Bianconi, la docente señaló que “pone en relación la memoria y el dolor. La memoria nos vincula con nuestro pasado, nos permite tomar conciencia de nuestra identidad pero no hay memoria sin huella que la haga posible. El dolor es hoy la huella. Para que la presencia del dolor no sea vana, para que sea un aprendizaje es preciso asumirlo como propio. Nosotros somos la historia que hoy conmemoramos, somos José Luis. Cuando asumamos esto estaremos en condiciones de superar la hegemonía del dolor y proyectar una historia nueva más allá de los espirales de la herencia. Recordar significa volver a pasar por el corazón, hoy, lo que ha sido y lo que nos ha dejado José Luis, mantener vivos los valores que guiaron la vida de éste y de muchos otros jóvenes”.

Y finalizó diciendo: “Hoy son estos jóvenes la esperanza de alcanzar un diálogo sincero y respetuoso que pueda renovar un proyecto de país, de construir una Nación comprometida con los derechos de cada una de las personas”.

El recuerdo de sus familiares

Por último familiares de José Luis Bianconi, precisamente, sus hermanas: Rosa Inés, Nora y Rita.  Rosa Inés recordó, en primer lugar, épocas de su adolescencia junto a su hermano José Luis, con el que solo se llevaba un año de diferencia: “Compartíamos muchos momentos, grupos de amigos, actividades en la Iglesia y organizábamos la Semana de la Juventud”.

Sobre las cualidades de su hermano resaltó que era “responsable, alegre, aplicado, bondadoso, estudioso, terco, callado pero también sentía una gran preocupación por los problemas sociales, quería que no existiera la desigualdad, que cada persona trabajando tuviera una vida sin carencia”. También contó “la verdad de lo ocurrido en diciembre de 1976” y aclaró: “El 16 de diciembre de 1976 estuvimos en La Plata y coordinamos que volveríamos a vernos al día siguiente para celebrar mi cumpleaños. Nunca llegó, no los dejaron. El 17 de diciembre, ambos iban caminando cuando desde un auto los ametrallaron. No fue en un enfrentamiento armado como se publicó en algunos medios sino que los asesinaron por pensar diferente”.

Recordó también que el lunes 20 de diciembre, “por allegados a mi papá nos entregaron los cuerpos, cada uno tenía 23 balazos y su certificado de defunción decía NN a pesar de haber sido identificados con las pruebas dactiloscópicas”. Por último expresó sobre la muerte de José Luis: “No se puede comprender, aceptar, nos desgarraron los corazones en un minuto provocando un dolor eterno”.

Su hermana Rita, la menor de los cuatro, en cambio recordó el momento en que se enteró por radio mientras tomaba sol con sus amigas. “Interrumpieron la trasmisión en la radio diciendo que habían asesinado a dos subversivos: José Luis y Adriana. Entré gritando y ni mi papá ni mi mamá podían creerlo hasta que lo escucharon cuando volvieron a pasar la información. Desde ese momento el dolor, la angustia y la desesperación se instalaron en nuestra familia. Aunque pasaron tantos años el dolor permanece porque fue una injusticia”.

Sinopsis de su vida

José Luis Bianconi nació el 13 de diciembre de 1952, hijo de Rosa Gregoria Gómez Echevarrieta y José Angel Bianconi. La familia era propietaria de un conocido comercio de la ciudad, Casa Bianconi, en el que se vendían equipos de audio y video.

José Luis era militante en la Juventud Universitaria Peronista en la Facultad de Ingeniería de La Plata, siendo estudiante avanzado de ingeniería electrónica. También fue candidato a presidente en las elecciones estudiantiles por la lista azul y blanca. Excelente alumno en el colegio secundario y escolta en la Bandera. Fue activo miembro de un grupo de la Iglesia Católica denominado Ateneo Merced. Como en cada una de sus participaciones, todo lo hacía con mucha pasión, prefiriendo el consenso, el diálogo, mostrando ideas firmes y concretas. Su carrera universitaria la comenzó en la UBA y al poco tiempo se trasladó a la Universidad de La Plata. Allí se puso de novio con Adriana Ortega, de la ciudad de Rojas, a quien eligió como compañera de vida. Soñaban con tener descendencia y poder darles a sus hijos un mejor país, más solidario y equitativo.

La pareja se había casado en La Plata, en la Iglesia del Pilar, el 21 de agosto de 1976. Ambos estudiaban y trabajan. Sus compañeros lo recuerdan como ‘un héroe de la resistencia’ a la dictadura.

El 17 de diciembre de 1976 fueron detenidos en La Plata, alrededor de las 9:00, por personas armadas, en Diagonal 76 entre 20 y 21. Los pusieron contra un paredón, con brazos levantados y los pies separados y dispararon contra ellos. Tenían 24 años cuando fueron asesinados por las fuerzas represivas. Los nombres de José Luis y de Adriana fueron publicados en radios y diarios hablando de un supuesto enfrentamiento.

El certificado de defunción lo emitió la Policía platense, hablando de dos NN. A pesar de eso y por ser respetada la familia Bianconi, se les dio sepultura con su nombre. José Luis era una persona muy querida tanto por sus amigos como por sus compañeros de estudio. Recordado como una persona serena, moderada, de exhaustivo sentido común.

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