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Un centenar de fieles participó del Encuentro anual de Catequesis

Numerosos catequistas de la Diócesis de San Nicolás participaron del encuentro que se realizó en nuestra ciudad. (LA OPINION) Numerosos catequistas de la Diócesis de San Nicolás participaron del encuentro que se realizó en nuestra ciudad. (LA OPINION)

La reunión que comenzó en las primeras horas de la mañana, tuvo lugar en el Colegio Nuestra Señora del Huerto. Participaron catequistas de las diferentes ciudades de la Diócesis de San Nicolás. En la misa de clausura, el obispo Hugo Santiago afirmó que “la catequesis es una tarea de humanización” y los instó a “sembrar la Palabra”.


Ayer, desde las primeras horas de la mañana hasta la tarde, el Colegio del Huerto congregó a un centenar de catequistas y sacerdotes, provenientes de las diferentes ciudades de la Diócesis de San Nicolás, que participaron del Encuentro Diocesano de Catequesis que se lleva a cabo cada año en agosto, en memoria de San Pío, patrono de los catequistas.
Luego de completar una nutrida agenda bajo el lema; “Ven y verás”, y cuya temática transversal a todos los talleres fue ‘Ser catequista hoy’; los fieles participaron de la misa que tuvo lugar en la Capilla del Colegio del Huerto donde descansan los restos de María Crescencia.
La celebración de la Eucaristía fue presidida por monseñor Hugo Santiago y concelebrada por sacerdotes de la Diócesis.

Humanización
Luego de la lectura del Evangelio, monseñor Santiago se mostró complacido por la buena convocatoria del Encuentro de Catequesis y dirigió en la homilía un mensaje para los catequistas. Ante la pregunta: “¿Qué tengo que hacer para entrar en el Reino de los Cielos”, que figuró en el Evangelio del día, monseñor Santiago afirmó que “debemos cumplir los mandamientos” y afirmó que “los mandamiento humanizan y en esto tiene mucho que ver la catequesis ya que es una tarea de humanización, la fe y el cristianismo humaniza”.
Enumerando algunos de los mandamientos, monseñor Santiago señaló que “en una sociedad de descarte, donde se descartan los niños y los viejos porque no producen, quienes honran a su padre y a su madre y los cuidan y contiene hasta el final están haciendo un acto de justicia. Aquel que no solo no miente sino que trabaja por la verdad está sembrando la verdad. Si decimos la verdad y enseñamos a decir la verdad nos convertiremos en personas veraces. Si hacemos un acto de solidaridad varias veces como ustedes cuando ofrecen su tiempo dando catequesis, nos transformamos en personas generosas. Si hacemos repetidamente actos de fidelidad nos convertiremos en personas fieles. En ese sentido el Evangelio y los mandamientos humanizan porque cuando los concretamos en actos, eso se hace carne y nos cualifica como personas. En este sentido el que roba no comete delitos sino que se convierte en ladrón, el que miente se convierte en mentiroso”.

Evangelización
Poniendo en foco en la labor de los catequistas, el prelado afirmó que “dando catequesis se humaniza a las personas, enseñas a servir como Jesús, a misionar como él, le vas indicando el camino pero también los catequistas se perfeccionan como personas. Toda evangelización empieza con el testimonio porque se supone que vivimos lo que tratamos de transmitir por lo tanto nos vamos evangelizando, enseñando la doctrina y viviéndola y así nos vamos convirtiendo en mejores personas por que yo me transformo en mejore persona cuando pongo mi granito de arena en pos de otra persona, y esto se ve claramente en la caridad y la siembra de la Palabra que nunca debe ser una imposición sino una propuesta”.
Antes de finalizar su homilía, el obispo de San Nicolás mencionó una enseñanza de los estudiosos de la Biblia, orientándola a los catequistas. Y así mencionó la parábola de la semilla y señaló que “los apóstoles una vez entraron en crisis y le preguntaron a Jesús ‘¿Por qué si la Palabra de Dios es tal no convierte a todos de una?’ Jesús le respondió con tres parábolas. La primera de ellas la del sembrador en la que Jesús explica que la evangelización es una propuesta, y es como sembrar. No depende solo de la semilla que es buena sino de la tierra. Por ello hay tierras duras donde la semilla no penetra y los pájaros de la llevan, hay lugares donde hay abrojos que ahogan las semillas pero también hay tierra fértil donde la semilla produce. Este es un primer mensaje que Jesús le da a los catequistas donde les dice: ‘Sembrá porque hay tierra buena’”.
Respecto a la segunda parábola del grano de mostaza, monseñor Santiago explicó que “para entender cómo funciona el reino hay que saber que éste siempre tiene comienzo insignificante pero crece y crece hasta ser un árbol mayor. Jesús, con 12 hombres que no eran los mejores del mundo, en un pueblo perdido, logró con su trabajo que hoy haya 1.300 millones de fieles ¿Quién hubiera dicho que el hijo de Dios, con 12 hombres, 2.000 años después iban a generar un gran reino?”.
Por último se refirió a la de la semilla que crece por sí sola e instó a los catequistas a “sembrar y olvidarse porque la semilla tiene su propio poder, esto da cuenta de que Jesús siembra la esperanza y este valor es el principal de todo cristiano”.
Por último destacó la posibilidad de que las diferentes áreas pastorales trabajen de manera conjunta y articulada.

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