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Pergamino

Una familia de nuestra ciudad fabrica barbijos y los reparte gratuitamente

 Karina Rossi y Juan José Pinto trabajan detrás de una solidaria propuesta para la sociedad local. (FACEBOOK: JUAN JOSE PINTO) Karina Rossi y Juan José Pinto trabajan detrás de una solidaria propuesta para la sociedad local. (FACEBOOK: JUAN JOSE PINTO)

Karina Rossi y Juan José Pinto tomaron la iniciativa de hacer cubrebocas para colaborar a evitar contagios del coronavirus. Aseguraron que entregaron estos elementos a personal de Policía, Same, Gendarmería, Bomberos Voluntarios y Comisaría de la Mujer.


Desinteresadamente y con el único fin de colaborar con los ciudadanos pergaminenses afectados laboralmente a los operativos por el coronavirus o no, una familia de nuestra ciudad asumió la iniciativa de fabricar barbijos y repartirlos de manera gratuita. Karina Rossi, costurera y ama de casa, y Juan José Pinto, empleado, trabajan día a día y de forma intensa para generar cubrebocas con sus máquinas de coser, que estaban detenidas por la falta de trabajo textil.
En torno a esta propuesta solidaria, Pinto le comentó a LA OPINION: “Desde que arrancamos a hacer los barbijos les entregamos a Gendarmería, Policía Federal, a personal del Same, a Bomberos Voluntarios, a la Comisaría de la Mujer, hablamos con Omar Herrera que es uno de los chicos de Inspección General y nos dijo que ellos por el momento tienen, pero que se vienen 15 días difíciles y que seguramente van a necesitar”.
Por su parte, Rossi, esposa de Pinto y madre de tres hijos, aseguró: “Son barbijos descartables, es decir que todos los días se necesita usar al menos uno. Hay casos de personas que están más de ocho horas en la calle y necesita más de uno, por esa razón es que estamos haciendo la mayor cantidad posible y cuanta más gente se pueda sumar a esta idea va a ser mejor para la sociedad”.
Para Pinto, ayudar en este difícil momento del país surgió desde el espíritu de colaboración que reina en la familia. “Uno es bendecido cuando tiene una familia y tiene hijos y cuando suceden estas cosas uno tiene que estar dispuesto a ayudar. La realidad es que a nosotros no nos sobra la plata, somos gente de trabajo que vivimos el día a día. Gracias a Dios mi mujer tiene las máquinas en mi casa; en este momento no tiene trabajo porque no hay movimiento en la costura y entonces aprovecha el tiempo para poder ayudar. Hoy estamos necesitando friselina para poder fabricar más”, señaló el padre de familia que al mismo tiempo es árbitro de fútbol en el Sadra local.
También el mismo Pinto contó: “Anoche casualmente me quedaban algunos barbijos en el bolso y se los llevé a Gendarmería. Les di mi número de teléfono por si necesitan más. Tenemos entendido que hay mucha gente que los está haciendo pero nos gustaría conocer la gente que lo está necesitando. Hemos llevado barbijos a las panaderías, a las farmacias, que ni siquiera tienen para ellos, a los bares y comerciantes. También les hemos repartido a los chicos que andan en la calle haciendo deliberys”.

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