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Pergamino

Una mexicana que hace ocho años llegó a Pergamino por amor

En diciembre expuso en el Museo Municipal “Texturas a la mexicana”. (LA OPINION) En diciembre expuso en el Museo Municipal “Texturas a la mexicana”. (LA OPINION)

Marcela Garza Sotomayor es traductora de Inglés y Francés, y su hobby es la fotografía. En diciembre realizó su primera exposición individual en el Museo titulada “Texturas a la mexicana”. En diálogo con LA OPINION contó sobre sus estudios Europa, de su llegada a la Argentina y a nuestra ciudad donde se siente muy a gusto. 


En diversas oportunidades desde nuestras páginas hemos destacado la actividad de pergaminenses que por diversos motivos decidieron radicarse en otras latitudes del mundo. Científicos, deportistas, músicos o simples ciudadanos que desde su nueva residencia nos acercaron su historia de vida a través de nuestra sección Lejos del Pago.
Pero también en este campo les cabe un lugar a los extranjeros que eligieron nuestra ciudad para proyectar un futuro mejor. Este es el caso de Marcela Garza Sotomayor, mexicana, nacida y formada en la Ciudad de México, radicada en nuestra ciudad desde hace ocho años.
“Llegué a la Argentina por mi esposo Héctor Roca. El es originario de Urquiza, pero en su momento vivía en Buenos Aires”, contó a LA OPINION nuestra entrevistada que hace 18 años saltó de vivir en el conglomerado más grande del continente americano y del mundo hispanohablante para instalarse primero en la Ciudad de Buenos Aires y luego en Pergamino.
Conocida como fotógrafa por sus participaciones en la Peña Fotográfica Pergamino, Marcela Garza Sotomayor es de profesión Traductora de Inglés y Francés. “Es mi medio de subsistencia y mi hobby siempre ha sido la fotografía”, sintetizó.
“Vengo de grandes ciudades así que me costó un poco adaptarme al ritmo de Pergamino. Ya para mi Buenos Aires era tranquilo comparado con México -sostuvo- al tiempo que confesó que “no me he podido acostumbrar a la siesta. Me parece una pérdida de tiempo” (risas).
Instalada en Pergamino, Garza Sotomayor, que “desde siempre” le gustó la fotografía, comenzó a buscar aficionados a la actividad. “Justo se dio que en ese momento se estaba volviendo a formar la Peña Fotográfica Pergamino” -recordó-. En México me dediqué a la fotografía analógica e hice varios cursos de revelado. Ya en Buenos Aires empecé con la fotografía digital e hice varios talleres”.
La experiencia de mostrar sus trabajos la tuvo por vez primera en Pergamino a través de la Peña en forma colectiva. Recién en diciembre del año pasado hizo su primera exposición individual cuando en el SUM del Museo Municipal mostró “Texturas a la mexicana”, con curaduría de Juan Manuel Bassi. “Me gusta la fotografía culinaria y lo que es naturaleza muerta, porque lo puedo trabajar desde mi casa, tranquila, con mis tiempos. También el paisaje que me permite salir a explorar otros lugares”, refirió.

Su profesión
“Quisiera brindarle a mi hijo la misma oportunidad que tuve”, afirmó Sotomayor, al referirse a Sebastián Roca Garza alumno de 5º año del Colegio San José. “El cuenta con la ciudadanía española y en ese aspecto tiene una oportunidad de poder irse a estudiar a Europa o por lo menos hacer una instancia de seis meses o un año para que afiance bien el Inglés”, indicó.
Marcela estudió Traductorado de Inglés y Francés en Ginebra, Suiza. “Iba a ser o Bióloga Marina o Traductora; al final me decidí por la traducción y quería incluir el Francés. Iba a estudiar en México pero cuando terminé el secundario le dije a mi papá que quería estudiar traductora de Francés en París. Y me respondió: ‘ni loco te dejo ir tu sola con 18 años a París a estudiar’. Yo le respondí que en México no iba a aprender tan rápido como si me fuera a París. Entonces me dio la chance de irme a Suiza a un internado de señoritas. Así que acepté y me fui a Suiza un año a aprender Francés. La pasé genial porque conocí chicas de todas las nacionalidades”.
Estando en pleno estudio, su profesora de Francés le propuso hacer el examen de admisión en la Universidad de Ginebra donde funciona la Escuela de Traductores e Intérpretes. “Hice el examen y aprobé -contó-. Así que les hablé por teléfono a mis padres y les pregunté cómo veían la posibilidad de que estudie ahí. Mi mamá no quería saber nada pero mi papá dijo: ‘La única herencia que les voy a dejar a ustedes son los estudios así que aprovechen’. Así que, contando el año del internado viví siete años en Suiza. Ahí hice los dos traductorados porque te exigen la lengua materna y dos idiomas más”.
A Marcela desde chica le gustó el idioma Inglés. “Los veranos, desde los ocho años a los 15 años, me fui de campamento a Estados Unidos. Ahí nacieron mis ganas de aprender otros idiomas”.
Después de su experiencia en Europa volvió a México y comenzó a trabajar de forma independiente haciendo traducciones. “Hice trabajos en Deloitte and Touche en forma free-lance, después conseguí trabajo en Nielsen en la dirección de operaciones, nada que ver con la traducción, y después en la Embajada de Nueva Zelanda y por último en la agencia de noticias Reuters como traductora”.
Actualmente continúa con la traducción “y al hacerlo en forma independiente, mientras tenga Internet, puedo hacerlo en cualquier lado, y esto es lo bueno de mi carrera” sostuvo.

El amor
Después de varios años Marcela conoció a Héctor Roca: “Fue por una amiga que tenemos en común que estudió conmigo en Europa. Ella nos pasa los correos y nos empezamos a cartear hasta que él va a México a conocerme -recordó-. Después de dos o tres años tomamos la decisión de que lo mejor era que yo me viniera a Argentina porque al ser hijo único le costaba irse a México. Yo terminé adaptándome porque siempre he sido ‘pata de perro’ y me encanta”.

El mexicano y el argentino
Si bien hace años que Marcela convive con nosotros, ella mantiene contacto con sus familiares en Ciudad de México, lo que le permite tener un pantallazo de lo que ocurre en su país de origen. “Mis padres ya fallecieron, pero tengo un hermano, primos, sobrinos; mis amigas de toda la vida. Además trato de ir una vez por año”, dijo.
Después de darnos una opinión crítica sobre el actual gobierno de Andrés Manuel López Obrador, nos expresó cuál fue su primera impresión del argentino a su arribo a Buenos Aires. “En México la gente es muy hospitalaria y mucho más alegre. Los colectiveros se sorprendían cuando yo saludaba cada vez que tomaba el autobús, porque la gente sube sin decir hola. En México todo el mundo se saluda, y son parte básica del vocabulario decir por favor, gracias”.
Otro tema que le llamó la atención en nuestra sociedad es que “acá todo el mundo te pregunta de qué descendencia eres. Es decir, acá es muy importante saber cuál es tu origen. Allá somos mexicanos y no importan tus raíces. Acá todo el mundo quiere obtener la doble ciudadanía”.
Otro tema es que “aquí la gente vive pensando en dólares, en México no. Allá las casas están tasadas en pesos y todo es en pesos mexicanos. Dólares necesitás cuando vas a viajar o las grandes empresas que hacen inversiones o importan”.

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