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Pergamino

Una vez más la Virgen del Rosario reunió a una multitud de fieles

Miles de devotos se congregaron en el Campito lindero al Santuario para venerar a la Virgen del Rosario. (OBISPADO DE SAN NICOLAS) Miles de devotos se congregaron en el Campito lindero al Santuario para venerar a la Virgen del Rosario. (OBISPADO DE SAN NICOLAS)

La Iglesia católica celebró este martes la festividad mariana más convocante de Argentina. En nuestra ciudad las actividades centrales se desarrollaron en la tarde noche en el templo de J. J. Valle 1113 del barrio Hernández. En tanto que en San Nicolás miles de devotos se congregaron en torno al Santuario.


Con un amplio marco de público, este martes se vivió una vez más el acontecimiento mariano de la Virgen del Rosario San Nicolás, la muestra de fe más convocante que vive la Iglesia católica en nuestro país. Si bien el epicentro de la festividad se desarrolló en San Nicolás, vecina de Pergamino ya que se encuentra a 75 kilómetros; en nuestra ciudad la fiesta patronal tuvo lugar en el templo ubicado en J. J. Valle 1113. Allí la celebración central se realizó en la tarde noche de ayer, luego de haber dado cumplimiento a la novena.

Múltiples fieles

Como es habitual, la fiesta mariana, que se inició hace exactamente 35 años, comenzó hace nueve días con el tiempo de preparación espiritual. A la hora cero del 25 de septiembre, con el canto de cumpleaños a Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás, y en un marco de fuegos artificiales comenzó la fiesta. El obispo de San Nicolás, monseñor Hugo Santiago, presidió la misa, que fue concelebrada por el obispo emérito, monseñor Héctor Cardelli, y un gran número de sacerdotes.

Las celebraciones generaron filas de más de un kilómetro de espera para ingresar al enorme templo levantado en torno al Campito. Desde ese momento, cada hora se celebró misa hasta que en las primeras horas de la tarde se llevó adelante la procesión y luego la misa central en la que obispo se dirigió a los miles de feligreses que bajo el cálido sol participaron de la celebración.

“María nos anima”

En el marco de los festejos por el 35º aniversario de presencia mariana en San Nicolás, el obispo diocesano, monseñor Hugo Santiago, compartió sus reflexiones en un artículo titulado “María nos anima a caminar con la Iglesia”. El prelado destacó la figura de María, quien “entendió que la familia de Dios se construye con el servicio alegre, el acompañamiento y la presencia cercana. María anticipó, preparó el camino y es la Madre de la Iglesia, misterio de comunión y misión”, afirmó monseñor Santiago.

Con la oración

El obispo relacionó también a “María, la Iglesia y la oración”, y describió a la Virgen como una “mujer orante” que “cuando no entiende lo que el Padre quiere manifestarle a través de los gestos y las palabras de su hijo Jesús, medita y conserva ‘cuidadosamente’ en su corazón lo acontecido.

“María nos enseña con su actitud, que el silencio de la oración reposada es y será siempre, un lugar privilegiado de encuentro con Dios”, recordó. “Si queremos seguir los pasos de María y de la Iglesia, si queremos vivir el gozo de encontrarnos con el Señor, debemos pedirle la gracia de cotidianos espacios de silencio orante con su Palabra”, reconoció el pastor de San Nicolás.

Evangelización

En cuanto a “María, la Iglesia y los desafíos misioneros”, el obispo tomó las palabras del Papa Francisco: “Desde el punto de vista de la evangelización, no sirven ni las propuestas místicas sin un fuerte compromiso social y misionero, ni los discursos y praxis sociales o pastorales sin una espiritualidad que transforme el corazón. Esas propuestas parciales y desintegradoras solo llegan a grupos reducidos y no tienen fuerza de amplia penetración porque mutilan el Evangelio. Siempre hace falta cultivar un espacio interior que otorgue sentido cristiano al compromiso y a la actividad”, recordó.

Por otra parte, se refirió a “La pérdida del sentido de Dios y sus consecuencias”. Al respecto, planteó: “¿Qué desafíos presenta el mundo actual a la evangelización?”. En ese sentido, consideró que “el mal de fondo que vive nuestra sociedad, en la cual muchos viven como si Dios no existiera, es la pérdida de discernimiento como consecuencia de la pérdida del sentido de Dios”.

Crisis de vínculos

En cuanto a “La crisis de vínculos y la soledad”, monseñor Santiago afirmó que “el camino de solución a la crisis de vínculos y a la soledad, lo presenta, sin palabras, María orando con los apóstoles, esperando al Espíritu Santo. Gracias al Espíritu Santo enviado por Jesús y el Padre, nace la Iglesia como lugar de entendimiento, de encuentro y de amistad fraterna”, sostuvo, llamó a “unirnos a María y los apóstoles para implorar la venida del Espíritu Santo que nos hace la Iglesia del encuentro y la común-unión. De este modo, muchos creerán y querrán unirse a la comunidad de los hermanos que se aman”.

Injusticia social

Finalmente, el prelado advirtió que otro desafío de la evangelización del mundo actual es “la injusticia social, que nos golpea y tiene diversísimas caras: vulnerabilidad, marginación, inmigración forzada por guerras o regímenes totalitarios, falta de trabajo y como consecuencia, de comida, de vestido, de cobertura médica y de educación. Si bien las causas son muchas y complejas, el Papa Francisco ha señalado una de carácter global: un sistema económico injusto que beneficia a unos pocos y deja afuera a un mar de gente”.

Ante esta situación y contestando la pregunta de ¿Qué podemos hacer? El obispo señaló: “Primero, rezar para que quienes tienen a su cargo la conducción de las naciones, lo hagan buscando el desarrollo humano, que es vida digna para todos; desde la Iglesia podemos poner gestos inspirados por la imaginación de la caridad, que expresen nuestra real sensibilidad y solidaridad; mirar a los ojos del necesitado y preguntarle su nombre, aconsejó el Papa Francisco; invitar a aquellos a los cuales la vida les ha dado capacidades y bienes, para que den al capital una función social, por ejemplo, creando una empresa que dé trabajo y un salario digno que haga posible el acceso al capital, y por él a los derechos humanos fundamentales del trabajador”, animó. 

“La solución de fondo al problema de la distribución equitativa de los bienes, es pedir con María, la gracia de creer en Jesús Resucitado y en el destino trascendente de nuestra vida. Sin la fe en un destino trascendente no hay justicia y solidaridad posible”, concluyó, dando gracias a María “orante, fraterna y solidaria”, por indicarnos con su estilo de vida qué significa ser Iglesia. “¡Gracias porque con los gestos de tu vida llena de Dios, nos ayudas a religarnos con Él, a comunicarnos entre nosotros y a salir, acompañando, y sirviendo a Jesús, en nuestros hermanos más vulnerables! María del Rosario de San Nicolás, ruega por nosotros”, finalizó.