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De nuestro archivo

El día que Pergamino se conmovió con la muerte de Francisco “Pancho” Torrecilla

Cuando apenas había transcurrido la primera media hora del viernes 24 de enero de 1997, un grupo de asesinos mataba de dos disparos al conocido convecino pergaminense de 47 años y hería a su amigo Faustino Paz que, junto a la víctima, se encontraban en una mesa ubicada en la vereda de un bar ubicado en Pueyrredón y Doctor Alem.


En los primeros minutos del viernes 24 de enero de 1997 nuestra ciudad vivía uno de los asesinatos más resonantes y a su vez aberrantes de su historia. Francisco “Pancho” Torrecilla, que se encontraba junto con su amigo Faustino Paz, era rematado a tiros en un local gastronómico de su propiedad, ubicado en la esquina de Pueyrredón y Doctor Alem. La muerte del conocido vecino de 47 años trascendió las fronteras de Pergamino, por el modo de ataque, profesionalismo de los asesinos y las diferentes versiones que se escucharon por aquellos días.

El sábado 25 de enero de 1997, LA OPINION en las páginas 6 y 7 y bajo el título “Conmoción en la ciudad tras el crimen de Torrecilla”, relataba el lamentable suceso. A continuación, la nota de nuestro archivo.

LA OPINION, 25 de enero de 1997

Sin lugar a dudas, la muerte de Francisco “Pancho” Torrecilla es uno de los hechos de sangre más conmocionantes de gran parte a la fecha, en la historia criminalística de Pergamino. Es casi seguro que aquellos que fueron testigos circunstanciales del homicidio de Torrecilla no podrán olvidar las imágenes que quedaron grabadas en sus retinas y la esquina de Pueyrredón y Doctor Alem será invariablemente asociada al hecho de marras.

Otras versiones

Por otro lado, de fuentes confiables pudimos recabar otras versiones que circularon a lo largo de toda la jornada de ayer. En principio podemos decir que en circunstancias que Francisco “Pancho” Torrecilla se encontraba conversando con Faustino Paz en una de las mesas del restaurante que regenteaba, minutos antes de producirse el atentado se encontraba junto a ellos una tercera persona que era de confianza del occiso. Al parecer y según nuestra fuente, la víctima se habría levantado para ir hasta el baño y al regresar le habría pedido que le alcanzara un vaso con agua y un poco de hielo; acto seguido, al traspasar la puerta del local, el hombre había escuchado los disparos.

Un policía de la Brigada

Otro de los trascendidos daba cuenta que el automóvil Fiat Uno en el que se trasladaban los atacantes, habría pasado, por lo menos en dos oportunidades frente al local. La especie agrega además que Francisco Torrecilla habría estado un rato antes compartiendo la mesa junto a una pareja, que habría sido vista por los criminales, por lo cual se estima supuestamente que habrían esperado el momento propicio para efectuar el ataque, es decir que el infortunado Torrecilla estuviese solo.

Asimismo y al parecer, un oficial perteneciente a la Brigada de Investigaciones con asiento en San Nicolás -según se supo de fuentes confiables- que ocasionalmente transitaba por las cercanías del lugar de los hechos, habría visto el Fiat Uno en actitud sospechosa, lo que motivó a seguir a prudencial distancia el vehículo, que ya se dirigiría por calle Pueyrredón hacia su sangriento objetivo alcanzando a observar cómo ocurrieron los hechos pero sin poder intervenir.

Habría bajado del auto

Siguiendo con las versiones extraoficiales nuestra fuente explicó que, el número de disparos efectuados por los asesinos tendría su explicación en que en este tipo de atentados es usual que una o dos personas, -según el número que participe- abran fuego a discreción para distraer a los probables testigos que haya en ese momento en el lugar del ataque, o bien para evitar, en caso de que las víctimas estén armadas que puedan reaccionar.

Al mismo tiempo el “verdugo” como se los llama en la jerga a los ejecutores, centra su objetivo en la persona sindicada a eliminar. De esta forma existe la versión de algunos testigos del hecho, que uno de los criminales habría bajado del automóvil disparando a quemarropa sobre la víctima de manera tal de “asegurar” el blanco. De todos modos se trata solamente de un trascendido que no fue corroborado oficialmente.

Los disparos

Extraoficialmente se conoció que Francisco “Pancho” Torrecilla habría recibido dos impactos de bala en el cuerpo. Uno de ellos habría ingresado por la zona inguinal en cuya trayectoria habría ingresado las vértebras lumbares, en tanto el que se supone fuera el segundo disparo efectuado a quemarropa y desde una distancia menor a los tres metros, ingresando la munición en el cuerpo del occiso a la altura de la axila perforando en su trayectoria la vena aorta, rompe luego la décima vértebra dorsal y se aloja en el hemitórax derecho. Este proyectil -según se habría establecido- provocó la muerte de Francisco “Pancho” Torrecilla, ya que al perforarse la arteria aorta (principal del corazón) se produce una hemorragia masiva dejando sin sangre al órgano vital.

Es de destacar que el primero de los proyectiles sería de un arma calibre 38, mientras que el segundo sería calibre 9 milímetros blindado o encamisada como se le dice indistintamente. También es de destacar que los criminales habrían utilizado armas de grueso calibre, de uso civil condicionado (antiguamente denominadas de guerra) del tipo que utiliza la Policía. Estos armamentos disparan proyectiles a repetición.

Un incidente

Luego de realizada la autopsia del cadáver de “Pancho” Torrecilla, al retirarse de la morgue judicial el juez que entiende en la causa, doctor Emilio José Aboud, un familiar directo del muerto, mantuvo un incidente con el magistrado que determinó en el momento la detención de la persona.

Siempre según nuestra fuente, el juez Aboud pidió a la Policía se labre un acta por “intento de agresión a un juez” y la detención de un joven. El hecho se produjo alrededor de las 6:00 de ayer viernes, en circunstancias que el doctor Emilio José Aboud se retiraba luego que los médicos forenses practicaran la necropsia del cuerpo de la mencionada víctima.

Las pericias

Se conoció de fuentes creíbles, ya que persiste el secreto de sumario, que la Policía habría encontrado diez cápsulas servidas diseminadas en el lugar del atentado, asimismo se habrían tomado muestras de los coágulos de sangre. Por otra parte, tanto Francisco Torrecilla como Faustino Paz no habrían estado armados.

El auto

Alrededor de las 19:00 de ayer, personal de la Comisaría Primera halló el auto en el que se trasladaban los asesinos, según lo habría reconocido una persona que presenció los hechos, que había sido abandonado debajo del puente “La Botija” que cruza el arroyo del mismo nombre en el camino a Bigand. En este sentido, se conoció extraoficialmente que en el interior del automóvil marca Fiat Uno de color bordó oscuro en el que se trasladaban, al parecer entre tres y cuatro individuos armados, no había nada que pudiese identificar a los sujetos de marras. Asimismo se habría podido establecer que la patente del vehículo habría sido cambiada, ya que el modelo del vehículo sería ‘94 y la chapa modelo ‘80. Según trascendió el vehículo habría sido robado.

Por el momento este sería el elemento más importante que tendría la Policía, ya que no se tendrían pistas concretas sobre la identidad, el número o la procedencia de los mismos. En este sentido se estima que serían foráneos. Siempre en el terreno de las especulaciones se hablaba que podrían ser oriundos de la ciudad de San Nicolás o Rosario, aunque tampoco se descartaba que pudiesen ser de algún lugar del Gran Buenos Aires dada la “profesionalidad” y celeridad con que actuaron para concretar su macabro objetivo.

El sepelio

Los restos mortales de Francisco “Pancho” Torrecilla que tenía 47 años, fueron inhumados ayer, a las 17:00, en el Cementerio local acompañados por un numeroso grupo de amigos y familiares que le dieron su último adiós.

Faustino Paz

Es dable destacar que según se supo, Faustino Paz que recibiera tres impactos de bala en las piernas, se encuentra fuera de peligro, aunque reponiéndose de las heridas mencionadas, habiendo sido internado en el Hospital Interzonal de Agudos San José.

Un inusual hecho

Por último, cabe recordar que un hecho de las características mencionadas no tendría antecedentes en la ciudad. Si bien han ocurrido otros sucesos de sangre, que terminaron con la vida de personas en la vía pública, la crónica policial no registraba hasta el momento un asesinato a sangre fría, con ribetes cinematográficos de esta envergadura, similares a los que muestran las películas extranjeras.

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