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Policiales

Un pergaminense denuncia que una secta local no le permite estar con sus hijos

Alejandro Dalby se presentó en el Diario para dar a conocer su situación y advertir a la sociedad. (LA OPINION) Alejandro Dalby se presentó en el Diario para dar a conocer su situación y advertir a la sociedad. (LA OPINION)

Alejandro Dalby tiene 39 años y denuncia que un grupo de personas que practica un culto bajo el nombre de “El ideal de Dios", al que asiste su exesposa, le impide tener contacto con los adolescentes de 13 y 14 años (un varón y una nena).


El pergaminense Alejandro Dalby, de 39 años, es un vecino de nuestra ciudad que está desesperado por el trance que vive en la relación con sus hijos, con los que no puede tener contacto regular. No se trata de un impedimento judicial sino a las condiciones de vida que propone un culto religioso al que concurren su exesposa y los menores.
Dalby se acercó a la Redacción de LA OPINION en compañía de su abogada con facsímiles de los planteos que ha presentado ante la Justicia pergaminense, los que, según afirma “no han sido resueltos en tiempo y forma”, pese a haber denunciado que sus hijos (un chico de 13 y una chica de 14 años) se encuentran sumidos en un ámbito “muy peligroso”, que “vulnera los derechos de los adolescentes”.
Manifestó que acude a LA OPINION con el fin de que se haga público la existencia de la secta “El ideal de Dios" en nuestra ciudad, “que coopta gente, familias enteras y quebranta los derechos de los niños con la aceptación de los padres”.
El angustiado padre puntualizó mediante un escrito, que ha iniciado tres demandas ante el Juzgado de Familia a cargo de Walter Ariel Giuliani y que, asimismo, ha formulado una denuncia penal ante el Ministerio Publico Fiscal (radicada en la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio Nº 4 que preside Karina Póllice).

Una pesadilla
Según relata Dalby, hace varios años que se ve impedido de tener el adecuado contacto con sus dos hijos, pese a sus peticiones judiciales, sin que exista razón fundada legalmente que evite que los niños permanezcan bajo su cuidado. Por eso su reclamo va más allá de regularizar el contacto con los menores; pide específicamente que le sea otorgada la custodia en función de la situación que observa en la cotidianeidad de sus chicos dada su pertenencia al grupo religioso, de la cual brindó un pormenorizado detalle.
“Por los impedimentos de la secta, no puedo ver crecer naturalmente a mis hijos, compartir la cotidianeidad con ellos y mucho menos tomar decisiones sobre sus modos de vida, la educación y los valores cristianos”, indica Dalby.
“No tengo derecho a compartir fiestas navideñas, cumpleaños y mucho menos vacaciones. Lo peor del caso es que la Justicia hace oídos sordos a mis pedidos. Como figura en el expediente judicial, solicité audiencia a fin de poder acordar con la madre con quién pasarían las Fiestas nuestros hijos, además de pedir la autorización correspondiente a fin de llevarlos de vacaciones, pero el juez no solo no fijó fecha para ello, sino que tampoco resolvió la cuestión. “Esta situación de incertidumbre, me expone a una sensación de indefensión, sin saber a quién más pedirle por mis derechos y fundamentalmente por los de mis hijos”.
Con visible angustia relata que lo que él llama su “pesadilla” comienza cuando la madre de sus hijos “se niega a que dejen de participar en la secta ‘El ideal de Dios’, que se rige por mandatos divinos encarnados por una líder que prefiero no nombrar por ahora. Esta comunidad integrada por varias familias pergaminenses influye desde el oscurantismo, y no es una religión avalada por el Ministerio de Culto de nuestro país. Me excluyeron de la vida de los niños, de su entorno habitual y de cada práctica cotidiana que había formado parte de mi vida”.

Condiciones de vida
Acongojado, Alejandro Dalby, asegura que “pertenecer a esta secta implica que mis hijos y los demás niños no puedan practicar deportes, asistir a instituciones sociales como clubes, mirar televisión, acceder a Internet, realizar viajes, asistir a lugares de esparcimiento o simplemente no pueden utilizar una remera color negro porque representaría al demonio, como tampoco pueden subirse a su auto porque estarían violando los principios de la secta”.

Preocupado por el futuro
Agrega Dalby que “en cuanto a la organización de tareas escolares y actividades extraescolares, solo las pueden realizar en el marco de pares que pertenezcan a los mismos ‘Ideales de dios’, puesto que no pueden interaccionar con otros niños que no pertenezcan al grupo. Se les amenaza con expulsarlos del grupo familiar si mantienen vínculos con personas que no pertenezcan al grupo. Mis hijos tampoco podrían asistir en el futuro a la universidad. Esto se les impone desde la niñez”.

Pedido especial
Alejandro Dalby remarcó que sus pedidos a la Justicia van más allá de reconstruir un vínculo adecuado con sus hijos sino que lo que pretende es que se le otorgue el cuidado de ellos y ordene la suspensión de la participación en la organización “El Ideal de Dios” “por corromper sus derechos, generarles pensamientos perjudiciales para sus respectivas edades y sobre todo por afectar su desarrollo integral.
“Espero celeridad de la Justicia para que mis hijos puedan estar protegidos y crecer en un ambiente sano, despojados de falsas y estigmatizantes creencias”. Además puso énfasis en que se tenga en cuenta que “existen más niños atravesando esta situación en nuestra ciudad”.
Por último, al exhibir toda la documentación respecto de sus actuaciones judiciales, afirma que “son muchas las personas dispuestas a declarar, que han padecido las consecuencias de participar en la secta durante años. “Voy a hacer todo lo que sea necesario para proteger a mis hijos”, aseguró.

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